Maverick Ink Press

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Nombre: Rafael Castellano de la Puente
Lugar: DEBA, Gipuzkoa, Spain

Nace en Madrid, estudia en el Lycée Français (BEPC por Université de France) y en la RESAD: actor durante ocho años. Entra en La Codorniz, 1961. Publica como R.Castleman unos 700 relatos para la página Tiemble después de haber reído. Cubre la Crítica de la Vida y Huevos de Codorniz. Trabajó para La Voz de España, Egin, Punto y Hora, Interviú, El País, Argia, Reader's Digest, Radio Vitoria , ETB 1, Cacumen, La Hora XXV, Berriak, Cloc, Lógicamente, Kantil, Euskadi Sioux, Ardi Beltza. Elaboró en comic la serie Gabai y la biografía de Iñigo de Loiola. Sus libros: Cosas, anecdotario de Euskal Herria; Tiemble después de haber reído, Vascos heréticos, Sutondoan, La Viuda, Anes Arrinda, Los Anafroditas, Misterio de Vizcaya, Guía de Madrid para vascos, La cocina romántica, Beorlegui pinta el tiempo, Los vascos también ríen, Euskaldun heretikoak, magia eta sorginak, "¡Tiemble después de haber reído!", El Changai (inédita). Sus guiones de cine: Mar Adentro, Bandera Negra, Eskorpion. Envía ensayos al ciberperiódico Rebelión. Weblogs: Maverick Ink Press y El Flexo. Distinciones : La Codorniz de Plata, Legión de Humor y un Segundo Premio de Pintura Plenairista _____

jueves, marzo 13, 2008

Oteiza alias Oteitza XII

Menchu Gal por Menchu Gal, 1951

LA GENERACIÓN "BIOSCA"
por Rafael Castellano (APGE). Es propiedad. Rights reserved
"L'homme doit faire, et faisant ce faire n'être que ce qu'il fait" (Juliette Gréco)
Menchu Gal, arriba en autorretrato para la galería "Biosca", clave del despliegue artístico en Postismo madrileño, vivió su edad prohibida errante, que no errática. Quien en aquellos días del foxtrot, los pierrots y el éter esnifado optaba por la la pintura no académica era carne de batas blancas. Montañas de patografías estetoclínicas proliferan desde las audacias del impresionismo, del puntillismo, del cézanismo y su reducción al cono-cilindro de la que nace el cubismo. O del suprematismo racional de Oteiza. Qué decir del superrealismo, tan insomniaco. Pretenden clarificar el trazo plástico y la raíz radical de
la alucinación representada en lienzo o tridimensión. Más aún, lobotomizan el deseo de elaborar fetiches del ser humano<<< Y yerran, ya que no se trata de un fenómeno médico, sino antropológico; pero forman 'malgré soi' escuela obsesiva según la cual el desequilibrio interior crea en lo manual, perceptivo y comunicativo otra suerte de manifestación óntica (Heidegger) y óptica. Plasmada ésta en dibujos, lienzos, acuarelas, planchas grabadas y manifiestos como el de la "Academia Breve"<<< Hasta que alguien sensato diagnostica, algo tarde, que la neurosis no crea, libera. Teresa de Cepeda no es una 'histérica' freudiana, sino una escritora fecunda en agonía de definir sus éxtasis orgasmáticos en texto llano. Así, al igual que los pioneros de la aviación, la medicina intenta averiguar cómo vuelan las aves cuando la dinámica es otra; a saber, por qué vuelan <<<< Estalla esa libertad en formas consideradas deformes y se llega al corolario de que la sociedad está en crisis pasando por alto que siempre lo estuvo. Desde las tribus de homínidos en la Sima de Atapuerca hasta hoy. Los caballos, osos y peces de Ekain no son, digamos, fotográficos. En Praileaitz ni siquiera las runas rojas son figurativas<<<<<De ahí que las muchas manifestaciones de lo que perdura como arte contemporáneo hayan desarrollado el tópico de que una inspiración morbosa provoca, que no produce, la distorsión del cuadro. Ojo, que haya esnobs y desaprensivos que se apunten al manicomio pictórico sin estar locos, nadie puede ignorarlo. No hacen arte, sino cosmetología. Parasitan la rebeldía genuina del pintar para lucrarse más allá de un salario cómodo. Por eso, como en Menchu Gal y toda la Generación"Biosca", la lucidez ilumina; mientras que el pastiche decora interiores<<<<<< Perdura el autorretrato de Van Gogh en todos los manicomios, en los presidios, en muchas consultas frenopatéticas y en las clínicas de 'rehab'. Olvidan las sabias palabras de Maurice Blanchot en su prólogo al libro de Karl Jaspers "Strindberg et Van Gogh". Avisa Blanchot: "Van Gogh es loco; pero no basta estar loco para llamarse Van Gogh>>>>
Se prestó Menchu Gal Orendain, hace una década, a la interviu que le propuse para un periódico maldito. "Egin", concretamente para el suplemento "Igandegin". Ni se le pasó por el magín, como a un par primerizos subsumidos en Bellas Artes, darle el vistobueno a la charla antes de enviarla a imprenta. Hay clases. Eso sí, , al ver los bártulos de fotografiar se sobresaltó, se introdujo como un torbellino en el tocador para saciar su coquetería. Allí se estuvo hasta reaparecer con una composición de colores faciales a lo Nefertiti. Maquillaje fauve. Un mapamundi, su rostro. Una fisonomía como vista por Modigliani el présbita. Y sus pulseras, pendentifes, collares, sortijones y demás ajuar. Se quitaba años, hacía constar que nació en 1922 cuando era hija de la PGM, del 1919. Quizás, de 1918. Qué más da, esto no es un padrón. La sitúa, desde luego, en un escenario turbulento.
Regresaba Menchu de La Rioja, aquella tarde en que nos vimos en Irún. Habían estado ella y Bixente Ameztoy haciendo paisajismo mano a mano. Poussin y Toulouse Lautrec de picnic productivo, pongamos. Era Bixente Ameztoy otro difunto experimental de raro talento. Me atrevería a decir genio. Superviviente, llevó su curiosidad planetaria hasta el experimentalismo somático sin autodestrucción. Láudano, o así, como Byron. Otro maestro a quien los Lombrosos del genio artístico hubiesen utilizado para sus patografías mediante esa permanén del electroencefalograma. Nadie, por suerte, puede captar la onda de la idea, por algo llamada chispa.
Por lo cual, cada vez que me llega un flash de ese simulacro para ETB-2 de "Euskadi Sioux", la gran obra gráfica de Bixente en combinación con Montxo Goikoetxea, cuyas cenizas reposan al socaire de las Malloas en los dominios de Juan Gorriti, otro auténtico, me sale adrenalina por las orejas. La irreverencia plagiaria de quienes vampirizan fórmulas que hicieron época carece de imaginación, reinventa lo friki como el postmodernismo madrileño reiventó el Postismo-Biosca y Almodóvar la pauta Cifesa-sin-Franco y se instala como tenia en los intestinos de los días auténticos. O no sabe saber, que eso no se enseña.
Se llevaba bien Ameztoy con Menchu. La acogía mientras realizaba su Ermita Sixtina en Erremelluri, ferragosto tras ferragosto. "Más majo, siempre lleva de todo en la mochila y me presta lápices". Un regreso al pupitre, a las tardes de tiza.
Lo infantil no es lo pueril
Habían estado, digo, plasmando trabajo de campo. En bloc de papel Guarro. Con fervor infantil. Lo infantil no es lo pueril, ojo, me avisó un día Zumeta, que se lo había escuchado a su vez a Rafa Ruiz Balerdi. Y me estuvo mostrando Menchu Gal hasta el anochecer todos aquellos bocetos recientes, uno a uno, en la cheslón de las visitas. Pormenorizando sus procesos bajo luz vertical de pantalla. Era toda ella euforia creativa. Mentalidad clave, ya se dijo en algún lugar de esta weblog de blocs, para montarse la adolescencia a partir de los 70 y vivir más y mejor. La obra de arte es siempre el inicio, no el fin. No hay longevidad sin entusiasmo y por eso Oteitza, como su tía y su madre, llegó a cumplir 10.000 años en el centro de un cromlech elíptico y preguntándose, era un inquiridor nato, dónde podía hallar el espectro de un preindoeuropeo: del 'bigfoot' protovasco.
Estímulo fotosintético
Con Ameztoy, pues, adicto como Menchu a la vegetación como estímulo fotosintético y tan cambiante como comunicativo (¿olfativo?) y utilizado en sahumerios jipis; con un Bixente cronológicamente mas jovenzuelo aunque más quemado, anduvo pues la irundarra varios veranos pintando al alimón y en colores verdiazul vivo con púrpura morada en crepúsculo del verano. Por riscos, vaguadas, peñascales y viñedos. "Aprovechando la sazón, el otoño, la tonalidad de los sarmientos y los pámpanos justo antes de la vendimia". Eso deriva del plenairismo de los maestros en Postguerra Civil, cuando con sus bártulos sendereaban las sierras de Madrid, Sietepicos, Guadarrama, el Jarama, Pozuelo, y abstraían en color eludiendo los cadáveres de aldeas famélicas, el aire bajo sospecha y las fosas comunes en las que se iba a cimentar el Valle de los Caídos. Ese bodrio insultante que todo cuanto nos dicen lo desdice.
Enérgicos, los 78 abriles de Menchu Gal. Le gustaban sus apuntes, le enorgullecían. Pero nada de introversión, lo suyo era arrebatar lo percibido, sintonizar con el ojo vidente sus sensibilidades cromáticas. Apunte tras apunte, me mostró la inacabable serie. Toda. Unas refulgencias primarias, muy suyas, sugerentes, la mancha en su coordenada exacta, el matiz complementario. Pintar, me iba a decir Potxo Onandia, plenairista contumaz, es luz, el color es luz. Para los antiguos, perspectiva, geometría y luz remitían a lo absoluto y Galileo dejó dicho que el Gran Libro de la Naturaleza se había escrito en idioma matemático. Menchu enfocaba y encuadraba con imprecisión pitagórica: el 'pi' sólo es aproximativo.
Ley de Sucesión, 1947
Situémonos. "Biosca", donde Menchu Gal se revalidaría como casi toda su generación inquieta, lleva siete años de resistencia estética, sustentada en sus principios por la venta de muebles. Negocio nodriza en un Madrid de casas decapitadas por las fuerzas llamadas nacionales, cuando la aritmética ladina de Franco convoca a Referéndum para la llamada Ley de Sucesión. Ésta, mientras de una parte declara, artículo 1, que España, "conforme a su Tradición constituye un Reino", en artículo 2 borra el anterior con este principio inmarcesible: "La más alta dirección del Estado corresponde al Caudillo de España y de la Cruzada, Generalísimo de los Ejércitos, Francisco Branco y Bahamonde". Sí, pero no
Monárquicos y carlistas comienzan a presentir, como una Falange por principio republicana("No queremos reyes tontos. F.E." en las paredes), que se les ha tomado el pelo de forma gravísima. A veces letal en la bronca cainita. Eso explica el entorno de las peripecias a que la galería de Aurelio Biosca se vio sometida. Sus alianzas con personajes procedentes en teoría y en parte y con reservas del Régimen y las asechanzas de los secretas, al unísono, se enmarcan en un clima de arrepentidos y personas que salen del "paso alegre de la paz" con esa sensación de baja autoestima que concede el haber hecho el panoli y despertarse con resaca.
A Eugeni D'Ors, su cómplice desde los primeros días -- los catalanes hablan catalán, y Biosca y él lo eran -- lo tenía marcado la carcundia, pese a sus puestos destacados en la Cultura de la zona nacional, como "separatista infiltrado". Lo apartarían de su empleo en Bellas Artes, o dimitiría por decencia. Queda por estudiar. De todos modos, la pandemia está servida: tras el combate fratricida, Abel el vencedor se enfrenta a su lucha interna. A la mala conciencia.
El referéndum, detallado
No sólo medra el desaliento entre los que participaron en la hecatombe con los vencedores y que no desean represalias, ni tiranías. Lo más angustioso, para ellos, tras vivir la estafa política del 'refrendo' popular del Generalísimo, es que ya no hay vuelta de hoja, ni marcha atrás, ni porvenir. Se ha repetido interesadamente la desilusión republicana de Ortega con su "¡No es eso, no es eso!" Silenciándose la del millón de supervivientes ¿victoriosos? : "No es esto, no es esto..." El franquismo se ha transformado en franquismo, en callejón sin salida.
De ahí la postguerra de los pinceles. Malraux, que escribió "L' éspoir", debió pensar en escribir, tras el 6 de julio de 1947, "Le Désespoir". En el tintero se le quedó.
Pero veamos con cifras y certezas históricas qué hizo que la náusea sartriana se apoderase de las clases pensantes del País. (Recuérdese que Jean Paul Sartre había señalado a las mentes monocarriles que las derechas también podían escribir muy bien, poniendo de ejemplo quizás gratuito a Céline). El régimen de Franco necesita un alarde de demagogia ante la ONU, que le la excluido de la Organización Internacional de Aviación Civil (14 de mayo de 1947) y de la de Telecomunicaciones (22 de junio del mismo año). Un plebiscito le viene de perilla. Lo va a ganar. Coaccionando y sobornando, por supuesto. Cómo, si no.
El Caudillo se autodesigna en esa Ley, sin sonrojo, como dictador hasta su muerte. Y así fue. Porque se reserva la facultad de elegir a su Sucesor "como Rey o Regente" y proponérselo, todo es un guiñol de cachiporra, a Las Cortes. También puede revocarlo, si así le place. Lo cual persigue que los pretendientes y discrepantes se le dobleguen. Crea en la misma Ley el Consejo de Regencia. Lo componen el Presidente de las Cortes, el Capitán General del Ejército, miembro de dichas Cortes, y el Prelado de más alta jerarquía. Este trío de ases le substituiría en interinidad en caso de invalidez o baja. Este timo de la papeleta, trampa para osos, pretende paralizar a los monárquicos de don Juan o del Borbón carlista de turno. Para la Falange más rancia, es una mofa descarnada.
Un Borbón sin corona
Efectivamente , los que han seguido al General porque éste se declaraba monárquico de los de Alfonso XIII, se huelen el timo. Reacciona Juan de Borbón, rey sin corona en Estoril, con un 'Manifiesto' exasperado donde profiere: "La sucesión a la Corona está regulada por un sistema en contradicción formal con la Historia. Que no se me demande consentir en actos absolutamente contrarios a mi deber sagrado, el de salvaguardar derechos que no sólo atañen a la Corona, sino que forman parte del patrimonio espiritual de la Patria". Un estilo muy propio de las logomaquias del momento.
Sus poderes, evidentemente, son nulos. Entrevistado por "The Observer" el 13 de abril de 1947 se muestra don Juan "como siempre dispuesto a un acuerdo con el general Franco, pero con la única condición de llegar a una transmisión pacífica e incondicional de poderes". Papel mojado. Se convoca, pues, el refrendo-1947 con inmenso despliegue mediático. Las Cortes, foro de sumisos, aprueban el sablazo por unanimidad.
De Eva Perón a Celia Gámez
Y el Comandantín se busca un escenario, pionero del 'star system', y se trae a Eva Perón a España, y la exhibe en la Plaza de Oriente en fragor de multitudes. (Su hermano Ramón, el furibundo anarcorrepublicano de uniforme de aviador, se trajo a su vez a Celia Gámez, con distintos propósitos, y le salió rana). El pretexto de la señora de Perón, darle las gracias por los abastecimientos de trigo al país bloqueado y sin cosechas que más de un paisajista sabrá reflejar. Los fines, más bien de promo. No obstante, la democracia del Caudillo, contemplada honestamente, es un atentado más a los derechos humanos, incluidos los de quienes han estado en sus trincheras o prensa. Hojeemos las condiciones del "voto del pueblo soberano".
Las urnas caudinas
Corre el 22 de junio del repetido año, 1947 cuando se dicta una Ley Orgánica u Ordenanza que condiciona el voto libre en las urnas caudinas. Basada en una jurisprudencia española de 1907, indica las medidas que han de tomarse contra los abstencionistas. Así, se 'podrá' solicitar en las mesas "el certificado de haber ejercido las obligaciones electorales". Se comprende así que quien no lo exija será de inmediato sujeto a represalias. No es potestad, sino amenaza. Dicha Ordenanza aclara todo tipo de duda. Para los católicos antifranquistas, mayormente monárquicos, la Iglesia amenaza con la excomunión 'ipsus incurrenda' a quien no vote, o vote No.
Mono de nicotina
Se hace saber, para mayor detalle, que hay que acompañar la papeleta de la cartilla de racionamiento para ser sellada. Jamás se le renovará al titular sin previo estampillado en los colegios electorales. La perspectiva del mono de nicotina propiciará, pues, el Sí. Peor aún,
los capataces pueden exigir ese salvoconducto para echar del tajo a los disidentes, o negarse a emplear a quienes no lo muestren. Los desafectos, al arroyo.
Ítem más, los funcionarios que no voten no cobrarán la paga sin no muestran el certificado de la mesa. Las papeletas, cumplimentadas a domicilio, se llevan en el bolsillo. Arriesgarse a acarrear un No o un Nulo conlleva que las fuerzas de Orden registren a capricho a la persona y la desenmascaren: en la calle, en la cola, en la propia mesa al hacer papeleos de tahúr.
Más difícil lo ponen los patosos que airean su Sí en las filas. Quien traiga un No, se corta de hacer lo mismo. Todo es, de nuevo, sensación de impotencia, malestar hispánico, vergüenza propia y ajena. Subrayada la desazón por el cinismo de un Franco que vocea por Radio Nacional que "él no puede llevar las riendas más allá de la muerte, así que las deja para entonces en manos del pueblo". Sic. La cifras, a continuación.
Llamada a la Abstención
Anarquistas quedan que en galeradas de catacumba difunden esta octavilla: "Si votas Sí, votas por Franco. Si votas NO, votas por Franco. Si no votas, votarán por ti, pero no será tu voto. ¡No votes!" Curiosamente, la vieja guardia falangista o "no institucionalizada" instiga asimismo a la abstención o al No. Su influencia es mínima. Con todas estas coacciones, la participación es masiva, aunque hay héroes que han paseado su No o su Nulo por las calles donde pululan los chotas con licencia para cachear. Calcúlense también los parados, desempleados sin porvenir y víctimas de la revancha que se quedan en casa, ya que ni de cartilla disponen para alimentarse. O los que en las celdas aguardan las sacas, no precisamente para ir a votar.
Cifras y escrutinio
Vayan las cifras. De 17.178.812 personas convocadas, 15.219.565 acudieron a las urnas. El espectáculo lo fotografían, documentan y filman todos los corresponsales extranjeros. Más promo. Del escrutinio surgen 14.145.163 Síes; 722.656 Nóes -- valiosísimos para la farsa democrática de Franco, "ya ven, aquí se tolera la discrepancia" -- y 336.592 boletos nulos. Casi 2 millones han optado por la Abstención. Que este pucherazo oficial, regreso a la cacicada, hiciese reflexionar a las potencias mundiales acerca de las excelencias del franquismo no hay cándido que se lo crea. Pero le darán, pronto, el 'nihil obstat' para la ONU a un reducto mediterráneo muy úitil como avanzadilla en el mapamundi del Anticomunismo-Mc Carthy.
Casi todos a "Bioca"
Viene a cuento esta preparación del ciclorama, a modo de fondo y clima en que los cerebros, pinceles, escoplos y espátulas sirven de arma antisistema para frustrados con el don de la creatividad o el mecenazgo. Porque el 6 de julio de 1947 se han quemado todas las naves. Los ácratas tenían razón en ese silogismo ya transcrito. Todos a "Biosca" y a su apéndice literario la "Academia Breve de Crítica de Arte". O casi todos, ojo, que artistas de inmensa valía, republicanos de izquierdas pasados por talego, expresidiarios o ex-miembros de la Institución Libre de Enseñanza no cuelan por la ineludible criba. Aunque la "Academia Breve", en su utopía limitada de imparcialidad, traerá disgustos a Don Aurelio. Y a Eugeni D'Ors.
Coincide el circo del refrendo-1947 con el cierre veraniego de "Biosca". En anteriores muestras, I y II de Maquetas de Barcos; las 11 mejores obras de arte de la "Academia Breve de Crítica de Arte" con Solana, Hugué, Llorens Artigas, Francisco Marsa, J. A. Morales, Benjamín Palencia, Sunyer, Vázquez Díaz, Eduardo Vicente y, cómo no, Zuloaga. Mientras se gesta el plebiscito, Julio Antonio, Modesto Ciruelos, Eduardo Vicente, Molina Sánchez, Francisco Arias, Gómez Cano. Hay silencio en "Biosca" hasta diciembre de 1948: Maquetas de Barcos de José Caicoya Masaveu. Ni una mujer, compruébese.
Redención de penas por el Arte
Corre 1951 cuando Menchu Gal, regresamos a los apuntes de viñedos riojanos en Erremelluri, presenta una "Vendimia" en la I Bienal Hispanoamericana. Para muchos críticos, histórico evento lo de esta muestra. Las naciones venían boicoteando, con razón, a Franco. Y sin razón, a quienes eludieron ser fusilados en masa, a diario, en el Campo de la Bota. O a los eximidos de formar en los batallones de trabajos forzados, muchos de éstos destinados ya a Cuelgamuros. Incluidos, para darle al pico y al mazo, muchos ingenieros, arquitectos y topógrafos presos por rojos, rojoseparatistas o francmasones. En la cárcel de Valencia se ha formado una Escuela de Arte en la que redimen pena muchos plásticos de la zona roja. Algunos, pese a esculpir o fundir escudos imperiales o bustos del Caudillo, o imaginería para conventos y capillas, serán pasados por las armas.
Beorlegui, en el huevo del postismo
En ese mismo año tenemos a Beorlegui, que ha dejado el taller de Ciga, buscando en Madrid árbol donde ahorcarse. Le aburren el surrealismo y la verborrea daliniana hasta el punto de intentar vender -- "sin lograrlo, por suerte" -- sus libros acerca de esa corriente en la Calle de los Libreros, que emerge de San Bernardo y cuya pitonisa es La Felipa. Es presentado en los talleres de Vázquez Díaz, José Caballero, José Planes, la escultora Pilar de Marquerie. Busca escuela vasca con Zubiaurre y algún otro. En vano.
Recala, último recurso en el estudio de Chicharro, ya descrito en tags de"Blocs de Beorlegui" como situado en la mismísima imprenta de Pablo Iglesias, Pasaje de la Alhambra, calle de la Montera. El joven Fernando pinta La Telefónica desde la azotea del edificio. Al salir, va a dibujar modelo desnudo. Aquí debe definirse otro lugar de cita para determinadas crisálidas de las Artes en Madrid: el Círculo de Bellas Artes, en cuyo ático los secretas juegan al póker, implacablemente perseguido por ellos mismos, y en cuyas aulas se puede dibujar a modelos profesionales de postura cambiante. Muy diferente de la estatua o reproducción en yeso, porque obliga a acelerar los dedos sin deformar la anatomía y atendiendo a tensiones musculares.
Chicharro versus Chicharro
Elena Asins: "Muchos nos juntábamos en el Círculo de Bellas Artes y teníamos allí tertulias en voz baja; los niños pijos iban al Café de Gijón". Pero Beorlegui, a cuyo maestro Chicharro le hemos seguido el rastro y quedará retratado en otra entrada, ha caído en el huevo del Postismo. Esta tendencia póieto-estética la habían fundado Chicharro, su amiguete Carlos Edmundo de Ory y Silvano Serneti. En gestación tenían, ya para 1953, el Introrrealismo.
[No confundir a Eduardo Chicharro Briones, hijo -- agitador imago-poético, redactor profuso de manifiestos, guionista radiofónico y de cine, periodista literario y en su día, cómo no, perseguido intelectualmente por un Arias Salgado más franquista que Franco -- con su padre Eduardo Chicharro Agüero. Colega éste, el viejo, codo a codo en pintura áulica de la Corte de Alfonso XIII con Sotomayor el ferrolano, también preboste de la Academia de San Fernando, fue Chicharro Agüero usurpador del puesto de Valle Inclán en la casa de Cultura española de Roma, lo cual permitiría al hijo un cosmopolitismo que supo aprovechar, mientras el padre permanecía inerte como pintor comilfó que siempre fue.
Entre Chicharro Agüero, clasicista y mitólogo, autor de "Las tentaciones de Buda", para cuyo premio académico anduvo buscando enchufes, y Chicharro Briones, contemporáneos y pese a todo ideológicamente enfrentados en Arte y en otras sociologías, media un abismo. El hijo se interesó en periodismo de Agencia, revistas volanderas y tertulias hasta el amanecer con chupópteros, bohemios, tardorrománticos y marquesonas borrachas dignas de Serafín Rojo "Serafín". Un agitador, en el Pasaje de la Alhambra.
Para el patriarca, como para su compadre Sotomayor, toda alteración del arte pictórico en tendencias era una patraña para disimular la ausencia de maestría: reaccionarios a fondo; burgueses de la paleta, burócratas del claroscuro y el retrato mayestático. Para el vástago, en cambio, no había arte sin innovación y como he cometido un error garrafal al hallar dos Chicharros opuestos y coetáneos, por fortuna a tiempo advertida, queda anulado este ladillo y el tema se ampliará en siguiente entrega] Por eso pone 'bis'.
Los domingos de Fernando
Para que se hagan una idea. Nadie se salva, en Madrid, de un alguismo o contraalguismo. Hay que -ismizar o perecer. De boquilla, casi siempre. Lo que sí es cierto es que allí, dice Fernando Beorlegui, se prorrogaban las sesiones de dibujo de desnudo movedizo con conciliábulos dominicales de artistas, "bla, bla, bla, hasta bien entrada la noche, nos invitaba la anfitriona a zumo de naranja con coñac: toda la tarde del domingo sin gastar una sola peseta (...) Madrid me decepciona, no hay nada. El más avanzado es José Caballero, exponen Benjamín Palencia, Mateos, y los jóvenes se recrean con la época azul de Picasso, pero Pancho Cossío
también es un precursor que tiene sus admiradores por entonces".
Y una observación fundamental: "El Museo de Bilbao (ex)pone breve resumen de su contenido en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Y me quedo asombrado. Ni en Madrid ni en Cataluña había Museos de Arte Contemporáneo de aquella magnitud]
Fin del boicot global
Influye asimismo, vayamos al ámbito sociológico, el ninguneo al Movimiento en quienes, desprovistos de empleo, salario, alimentos y futuro, padecían la inacabable postguerra y se nutrían de tortilla sin huevo y de contrabandeos puntuales o "del tren de Archanda, que marcha más que anda", me confió una tarde Alfonso, el cerillas del Gijón. La RENFE resollaba a veinte por hora, cierto. Pero ese convoy rodaba a diez. Para lanzar el matute al desmonte, donde los conchabados se camuflaban, antes de llegar a la estación término.
En ésta se efectuaban registros, subfusil amartillado. Sacos de garbazos, alubias, patatas llegaban así del campo al perímetro de la ciudad. Mirando luego al sesgo, las mujeres con barriga de seis meses rellena de tabaco o lentejas, por si les seguía un madero con sombrero marrón ladrillo: inconfundible. Rinconetes y Cortadillos acechan en ese núcleo de pillastres, Delicias, Atocha, al 'isidro', al paleto, para timarle. Siglo de Oro imperial deseaban las JONS, y ahí lo tienen: picaresca de cuando los Austrias.
Naturalmente, los líderes del Frente Popular en el exilio caen en el desespero cuando en 1950 concluye el bloqueo al franquismo por votación en la ONU de 3 de noviembre de 1950. Las tropas chinas -- nótese bien -- han penetrado en Corea. España es geoestratégica, dijimos, para EEUU y otras naciones más hipócritas. Lequerica marcha a Washington e instala embajada. En Madrid lo hace Stanton Griffis a instancias de Truman y el senador Taft. Los resultados de la votación que absuelve al Movimiento fascista del aislamiento de 11 años: 38 a favor (entre ellas USA) contra 10 (bloque comunista) y 10 abstenciones, entre ellas Francia.
Escolarización nula
Se precisa otro parámetro. En 1950, la escolarización Primaria se limita a un 58, 60% en España; la Secundaria, a 8,2%. Francia dispensa generosas becas para su Lycée Français, tan próximo a "Biosca", donde se adquieren conocimientos de niveles universitarios y se soporta una disciplina castrense, rigidísima, firmes al entrar el enseñante, sea del sexo que sea, a formar por estaturas y cubriéndose en el hombro -- los "Lycées" los fundó Napoleón Bonaparte -- que provocarán en sus aulas más de una conspiración ¡escolar! antifranquista e incluso comunista. Instituido como sede diplomática intangible, educará a muchos hijos de rojos en presidio o ejecutados. También, a vástagos de la derecha cabreada y a mucho retoño del Carlismo, por tradición afrancesado. Pese a todo, un estudiante confía en 1950 a un corresponsal: "Me encuentro, como la mayor parte de los españoles, en una situación insoportable y que ni siquiera espero algún día poder modificar. Resulta humillante".
Manaut Viglietti
De profesor de dibujo, ataviado siempre de artista con chambergo, chalina y barbita salpimentada, José Manuel Manaut Viglietti, valenciano de Líria, colega directo de Sorolla, compañero de Azaña en los mítines del Ateneo, pintor eximio pero vigilado e intocable tras haber pasado 1943 y 1944 por Carabanchel y Porlier, enseña Impresionismo (y otros -ismos, desde la Primaria) en el Lycée. Es Monsieur Manaut Viglietti. Masón, republicano de izquierdas convicto, sus actividades en la Institución Libre de Enseñanza incluyeron la dignificación y acceso a cátedra de los docentes de Dibujo y Arte. Chicharro también proceía del sorollismo, pero pertenecía, por así decirlo, a la clase vencedora del Barrio de Salamanca.
Ha soportado Manaut la guerra en Valencia apoyando, clecsografía de Eugeni D'Ors, la cultura en zona tricolor y faísta. Preso, dibuja en periodo de encarcelamiento estampas escalofriantes de penal que sólo se expondrán, falleció en 1971, cuando el legado del cenetista Martínez Guerricabeitia salga a la luz con sus tesoros.
Pero no nos engañemos en cuanto a la libertad de cátedra ni sublimemos esa Institución Libre. No había timbre para penetrar en el estudio y pillar caballete. Llegábamos a nuestro aire (excepto los suizos, austriacos y alemanes, todos prusianos). Para Manaut contaba la producción, no la puntualidad. Podías traer, a ritmo de entrega exigido, obra de la calle, o realizada y retocada en casa. Pero aunque este magnífico profe tenía mano delicada para el matiz y la caricia al óleo, si alguien se ponía borde en el aula sacudía unas hostias de mucho preocupar. Fuérase lo uno por lo otro. Teníamos enseñante de lujo y vaya si nos aprovechó. Pero ni en "Biosca", ni en "Macarrón" ni en "Estilo" ni en tantas otras salas pudimos jamás comprobar cómo se lo hacía, el maestro.
Miseria medieval
Una miseria medieval, cruda, sifilítica, tísica, desnutrida, luctuosa, se ceba en masas obreras de salarios de hambre. El pintor quisiera por impulso hondo dibujar la realidad de las ciudades, de una Barcelona en cuyo Raval circulan patrullas de tricornios, metralleta al hombro, entre ciegos, mutilados, niños en harapos, mendigos, tullidos de guerra, hetairas alcoholizadas y encintas (como la "Sien" de Van Gogh) o matronas del estraperlo que venden carísimo pan blanco. La primera pegatina en urinarios: "Piel, venéreo..." Busca, pues, la obra de arte, cómo denunciar aquello sin ir a parar a los calabozos de la DGS.
Contemporáneo y colega en "Biosca" de Menchu Gal es Miquel Villà, barcelonés. Pinta interiores elocuentes: "La Cocina". Con su escasez. Unas cebollas, un puchero sin fumata. El hambre insinuada. Sin radio, donde retumba lo de "La Patria, el Pan y la Justicia". El mismo don Aurelio, nada desdeñable pintor, exhibirá otro menú estoico: unas sardinas, unos tomates y una jarra de agua pura sobre mantel modesto. Manolo Humbert mezcla crisantemos y flores secas con unas reinetas de relleno. Las manzanas adornan, las plantas incitan a devorarlas. Cualquier mensaje se desencripta.
Han enmudecido los buriles y estampadoras de los cartelistas de la FAI o el Frente Popular. Presos en Valencia, redimiendo en vano en la Escuela de Arte del presidio, realizarán imágenes sacras, restaurarán otras. La redención auténtica aguarda: el pelotón. Permanece invicto Sáenz de Tejada. Quien, aparte los legionarios musculosos y los Schwartzennegers de cómic con requetés de cuatro edades, en 1931 había dibujado con genio no exento de malquerencia a las turbas facinerosas o chusma en el Poder.
Sin sombrero, corbata ni sostén, celebran en la Puerta del Sol el triunfo del Frente Popular y, claro, aterrorizan. Muy grunge. Por lo demás se centran los artistas descontentos de postguerra en horizontes desolados donde el color tirita. Donde gimen las ausencias. O, invadidos de temor, se dedican a algo utópico y falaz: opíparos bodegones.
En Escuela Madrileña
Como los de José Mompou, que expondrá en "Biosca" uno de ellos, hortifrutícola, con puerro, melón y dos botellas inverosímiles: una de Licor 43 y otra de ginebra de Menorca. En cuanto a Solana, venderá a dicha galería una enorme "Procesión en Zaragoza", 1943-45 que, como dijera Beorlegui, pero en opuesta dinámica, al describir santos, Vírgenes y un Cristo sometido a tortura al que llevan en andas aldeanos silentes -- ni una mantilla de blonda -- simboliza la superstición como sucedáneo de espiritualidad. Terrorífico cuadro.
Solana se aposentaría en otra galería de postín: "Estilo", del arquitecto Emilio Peña. Benjamín Palencia compartirá la odisea "Biosca" con otro centro artístico de peso, la galería "Macarrón". En cuanto a los desnudos en lienzo, en los 1940 se admiten cortados por el ombligo. Sin pubis. Las esculturas de Clarà, sin problema. Ni vello ni excesivo "hueso innominado" (coxal) que sí se percibe venusino en "Juventud" de Enric Casanova, muy sexy. Mujeres en exclusiva, sus modelos. Van Gogh nunca pudo pagarlas, sólo a Christine, la borracha embarazada a quien acogió para salvarla del lenocinio callejero. De ahí la abundancia de autorretratos de este icono, Vincent, para subversos en estética en escuela madrileña.
Regreso a la alegoría
Se da en España, la de Franco, un regreso al patio de Monipodio y la estampa cervantina que tantos estetas inquietos sólo podrán representar regresando a un estilo demodé y para muchos cursilindo: la alegoría. Se toma como eje de veleta la alusión hermética, pero significativa. De este frenesí de transmitir evidencias de rebote nacerá el primer grupo de vanguardia -- más bien retaguardia -- en las artes plásticas tras la Guerra Civil: el ya aludido Postismo, gestado en los 20-30, corroborado en los 40 y recuperado como Filopostismo en los años 1970. Por Arrabal, entre otros.
Postismo, Posibilismo, Existencialismo tibio, indirectas al régimen, pintura entre líneas -- no obviemos la censura -- y ahorcamiento de camisas viejas, curioso, por parte de quienes regresan de guerrear en Rusia, componen la escurridiza realidad que las artes plásticas siempre han indagado. En 1948, Pablo Antoñana debuta en literatura al publicarle la revista "Domingo" un relato, "El Aguilucho Herido". Ganaría su primer trofeo narrativo con la novela "El capitán Cassou", en 1959. Se lleva la palma, pero la obra no se publica. Habrá de aguardar a 1961 para que gane el Premio "Sésamo" su "No estamos solos".
Aún perduran las Cuevas de Sésamo con su halo sartriano y sus grafitis en la calle Príncipe de Madrid, ateneo libre donde la Régimen permite las extravagancias a modo de impagable -- e impagada --garantía de oposición intelectual, tan necesaria de cara al mundo. Aunque veremos que para la Medicina de la época toda manifestación creativa ajena a las normas y la plantilla academicista, o modernista, no son sino desajustes psicóticos de una cuadrilla de extravagantes que merecen vestir camisa de fuerza. Jamás volarán sobre el nido del Buitre.
El fantoche falangista
Desengañados, regresan casi todos los divisionarios. Han visto iconostasios con Santos en las chozas de la URSS-Sin-Dios. Hospitalidad, religiosidad, les han arrebatado toda la retórica acerca de las hordas bestiales de la hoz y el martillo. Piensan: "Ahora somos dos, los pueblos equivocados". Ni rastro, en el frente, de la Rusia culpable de Serrano Suñer el pronazi. Camaradas de las SS, se han sentido ironizados por éstas. Les han instalado como fuerzas de choque, posición avanzada, para salvaguardar a los arios.
Han sido testigos de las brutalidades de los suyos. Los han metido de cebo en las fauces de Stalingrado. Se han enterado de que la Guerra incluye ejecutar en frío a enemigos que no lo son tanto. Que han dejado de serlo al rendirse. O que sólo lo son en teoría: dianas de paja. Franco el faraón y sus entornos, al regreso, acumulan en nepotismo riquezas y terratenencias, canonjías y direcciones de consejos de la Banca a costa del populacho. Les abrasa el alma, a los divisionarios. No a los desalmados, por supuesto.
Constatan los fascistas puros que quien se arrima el poder no sólo se beneficia, sino que se convierte a su vez en el Poder. Del que no se sale si no es por las malas. Uniformes por las calles, mientras el paisanaje se cala el sombrero Brave. O la boina. Va a ser éste, a vuelapluma, el escenario madrileño en el que penetra Menchu Gal tras la guerra. Y un puntillismo final. En Génova, cerca de "Biosca", se leen pintadas en betún de Judea: "¡Falange Hedilla!" Años más tarde, lástima que revocaran la fachada de Alonso Martínez, otro grafito no poco chusco: "Carrillo, libertad".
"España como problema", de Laín
Con estos datos se comprende que los intelectuales, estetas incluidos, sólo puedan intercomunicarse en su 'idioma' en reducidísimos círculos. (No nos engañemos, muy poco atenuado, este conflicto de endogamia tribal de lo culto como esoterismo en cripta, incluidos los pintorescos canaperos que terminan 'entendiendo de arte', perdura hasta hoy, 2008, y jamás cambiará). Así, casi nadie comprende las demagogias de una Falange que sigue buscando el equilibrio con su fantoche del señorito vestido de azul-bergara. FET publica su desasosiego a través de uno de los suyos, Laín Entralgo, con su libro "España como problema" (1948).
En cuanto a la camisa azul impuesta por José Antonio, tuvo su réplica surrealista-demencial y no poco cáustica en Giménez Caballero, que votó por "la blusa castellana". Sufriría también patografías minuciosas este ideólogo estrambótico. Dalí y él en conversación íntima, eso sí sería un puntazo. Los encomios de Salvador al Caudillo son un alarde de cómo insultar adulando. O viceversa.
Ridruejo, por su parte, futuro confabulado y redactor de catálogos de "Biosca", lamenta ya sin disimulos el pánico que provocan sus estrofas en el "Cara al Sol". Regresa de la División Azul y, como arriba se dijo de mucha soldadesca de voluntarios -- e involuntarios -- para la URSS, percibe una España de andrajos, desnutrida, en barbecho y cutre. Franco ha dicursado en 1941: "La pobreza es nuestro título de nobleza..." Peor alimentada, la población del Movimiento, que los soviéticos rurales, eslavos y acogedores.
Ya se esbozaron los miedos al charol, a las cunetas, a las listas de reos de muerte, al garrote vil. Se le añaden el estraperlo, la corrupción del vencedor y el enriquecimiento hipercapitalista y carroñero a costa del millón de cadáveres y la España que ellos mismos, junto a las Legiones Cóndor, devastaron. La estirpe Franco se está lucrando con una Victoria que para muchos que a ella contribuyeron empieza a entreverse como derrota de ideales. Algo chasca los dedos y extrae de la hipnosis bélica a Ridruejo. Y a muchos más.
Espadones contra falangistas
En esa lucidez regresada constatan falangistas, requetés y monárquicos que cunde un miedo endémico al piesplanos, a las delaciones, al vecino facha o más facha que uno mismo. A caer en desgracia del capataz que distribuye las peonás. Se hace patente una confrontación entre espadones y falangistas. Cuando el Caudillo substituye a Serrano Suñer por el general Galarza como ministro de Interior, "Arriba" publica en titular, con bula: "El Hombre y el Currinche". Cuidado, que Ridruejo tiene inmunidad como predilecto de Serrano Suñer. Franco hace carambola: revoca en castigo a Ridruejo y Tovar y ello incide en el poderío del cuñadísimo.
No se colocará bajo la cúpula de milicos, tampoco. Girón pasa a Trabajo, y Miguel Primo de Rivera a Agricultura. Realidad antípoda de los ideales, los luceros y el destino en lo universal. Se empieza con puños y pistolas y así se acaba: con chanchullos.
La primavera no ríe, tiembla. Se rebota, pues, Dionisio el de Burgo de Osma, y escribe a Franco con amargura y desapego. "No me tenga usted por un incondicional". Y peor será cuando, enviado por Pyresa de corresponsal a Roma, testimonie en 1947 la caída tremebunda del Fascio, con Mussolini colgado de los tobillos. Adicto a Hedilla, vuelve a escribir a El Pardo solicitando elecciones generales inmediatas. Nada menos. Arguye que los Aliados están a punto de invadir la Patria. No se sabe si le profetiza al Caudillo un desenlace como el del Duce.
Caza del intelectual
Es Ridruejo, pues, un desorientado más que, como Jefe de Prensa y Propaganda, aglutinará a Rosales, al investigador del euskara Tovar, a Torrente Ballester. Disidentes y futuros juramentados en la movida de la que pronto tratamos y en la que Menchu Gal participará al regresar de Francia tras la Derrota de 1939. Abundan las apostasías de talentos en cautelosa oposición. Aisladas y en pugna con el imán y captador de mentes egregias del Régimen: el Opus Dei.
La Obra se empeñará en fagocitar también, postista a su manera, cultura, estética, intelectualidad, cientifismo, arquitectura, doctorados, y mantenerlos en sus filas y logias de la Tradición integrista. (Lo llaman ahora fundamentalista). Cualquiera, empero, no penetra en sus redes. Buscan superdotados célibes, en teoría. Otros, casados, ya con prole, cortan en seco con la esposa y el tálamo. Conviven, no coyundan.
En fase posterior el celibato será sustituido por la procreación obligatoria, rosario en mano, en familias numerosas y "los que Dios nos quiera dar". En el Opus florecerán, cómo no, los críticos con su propio vaticanillo. Ay de ellos. Con el tiempo se transformarán, al igual que los infórmatas mormones de Utah, en tecnócratas y economistas para planes de Desarrollo. Eso sí, siempre con la finalidad suprema servir a Franco, que en las monedas lo es 'por la gracia de Dios'. Al menos, en apariencia. Recrean intereses creados.
San Isidro, excomulgado
Bulle en Madrid un arquitecto, Sáinz de Oiza, eterno conspirador con Oteiza desde mucho antes del Santuario de Arantzazu. Desde muchísimo antes del Cubo de la Alhóndiga, con Fullaondo de Tercer Hombre. Oteiza, que aún no es Oteitza, también se revalidará en "Biosca" en colectivas que crean revuelo: no está aparentemente fichado. Cuando D'Ors escriba que sus esculturillas son muy de Moore, el de Orio reaccionará en agrio debate con don Eugeni. Junto a otros, resuelve que el porvenir sólo está "en lo regional". A ver, centralizar artes de unas llamadas 'provincias' con mayor riqueza, talentos, internacionalidad y visión terráquea, es dotar de progreso a un Madrid anclado en Chicharro padre y Sotomayor.
Así que en Ciudad Jardín, Jorge de Oteiza se dedica a proyectar su fecundo fracaso: un San Isidro que la Diócesis excomulgará como 'mamarracho' entre risitas de presbíteros. Lo instalaría, clandestino, en Arantzazu -- no sin otra guerra contra la beatería vasca encabezada por Cobreros Uranga en "Unidad" -- y por eso son catorce los apóstoles. La revancha.
Oiza y el suburbio
Será Oiza, antes de las Torres Blancas y otros expresionismos, mucho antes del Banco de Bilbao erguido en Azca, el encargado de reducir, en parte, el chabolismo en barriadas-aldea de periferia y cáncer urbanístico. Viviendas populares. Encarnará, sin por ello abandonar planos heréticos en estudios-checa, un paradigma-suburbanismo de quienes, como Eduardo Vicente, cazan estampas de etnotipología del desmonte y paisajes flacos de hambruna. Sin gran alarde contestatario. Lo que él traslada a papel, lienzo o magistrales ilustraciones de edición, se reconoce demasiado bien.
Edificará Oiza la universidad popular de Erillas, 1953; poblado de Calero y Entrevías. A los inmigrantes del agro yermo y quincalleros que en el cinturón del Manzanares y en arrabales de Barcelona improvisan sus chabolas de noche, la autoridad en uniforme gris se las derriba de día. El recurso es la vivienda oficial y no hay para todos, menos para los rojillos que salen del penal. La gitanería, muy fotogénica, siempre es problemática y asocial para un Régimen como el franquista. (Y para éste). Los madrileños de siempre ya tienen mote para los invasores del desmonte: 'coreanos'. Artistas y literatos tratan de describir, de forma
indiciaria, la odisea del suburbio. Veremos algún intento, siempre en "Biosca".
De "Arbor" a "Ruedo Ibérico"
El proyecto, volviendo al Opus Dei, es concreto: acaparar las cátedras universitarias, incluidas las de Bellas Artes, usurpando las de más de un profesor exiliado o cesado por sus enseñanzas. "Muertos morales", se les llamará a éstos. Desde allí, la Obra evangeliza sensibilidades y pilla poder a toda costa. ¿Mujeres? No cuentan. Habrá en su día Opusinas, pero no es el momento.
Calvo Serer, grande oriente de este remedo de la diabólica Masonería -- ¿Mazda contra Arihman? -- contesta, pues, a Laín con su "España sin Problema" de 1949. En ella asevera que el país ha hallado su auténtica senda en 1936 y merecerá por ello el Premio Nacional de Literatura. Ha sido quintacolumnista, suboficial ultracatólico en filas rojas a las órdenes de Sánchez Bella, otro que estuvo en lugar erróneo en el momento equivocado. Como tantos cadáveres. Desertarána tiempo.
Sonámbulo Calvo Serer entre las faldas de Escrivá de Balaguer, los encuentros con un Juan de Borbón que recibe a quien sea si se trata de jugar a conspirar imposibles y el integrismo integral de un Opus que es la extrema derecha española, el giro en línea de opinión de su diario, "Madrid", que Fraga le cerrará en 1971, le margina y exilia. Tarde, se retractará en parte. Y como una Dictadura no tolera matices, de dirigir "Arbor" y participar de algo similar a la "Acción Española" de Ramiro de Maeztu saltará a codirigir "Ruedo Ibérico" junto con el anarquista Martínez Guerricabeitia, ya aludido, y de la mano de un brigante de calado: García Trevijano, asesor en Guinea de Macías. Es un totum revolutum con el síndrome del Alzamiento y su masacre como quiste de conciencias.
La España de Carpanta
España es, como se ve, como el arte plástico lo ve, terriblemente neorrealista, con millones de descontentos pringados de sangre y traumatizados por una contienda que los pilló en la mili o que se convocó mediante consignas de espejismo. Se odia a Franco en la intimidad, lo reverencian en El Pardo y jamás lo han de derrocar pese a ponerlo a caer de un burro, incluso revestidos de guerrera. Telarañas de intereses atan a unos con otros. Se manifiesta un nuevo miedo paranoico: caer en desgracia, que llegue el motero con el cese.
Enfermo el país de surrealismo real (lo cual no significa que el surrealismo sea patológico) la dolencia social y el intelecto no corren paralelos, se cruzan en cortocircuito. Para bien, para mal, para peor. Este desaliento postbélico desembocará en liberación vía estampidas colóricas y formas fantasmáticas o socarronas, o descriptivas de ensueños, de un sentimiento de impotencia en sensibilidades en la paleta impregnada, quieras que no, de pesadillas
postraumáticas. Si alguien atenta contra el Caudillo se desembarazarán de él, cierto; pero la catedral se les vendrá abajo. O se les abrirá el abismo.
Cierto que todo ser viviente ha defendido ideas que con los años se le revelan como mentiras indefendibles. Pero en este caso es un caída del caballo a lo San Pablo. Y ahora toda la propaganda fascista son recortes de periódicos que practican como orapronobis el enaltecimiento del franquismo, insertan notas obligatorias del Movimiento y redactan, al dictado del Dictador, que España va bien. Se salva el TBO barcelonés, con sus cartoons. Destaquemos, por sus directos al estómago, al "Carpanta" de Escobar, de 1947. El cómic da que pensar. Pero claro, son cosas de niños. (Como se sigue creyendo, 2008, y así pasa lo que pasa con "los Simpson", con "Gabai"...) Sale, Carpanta, símbolo vivo de la gazuza de un sintecho de Postguerra, en el "Pulgarcito". Como otro de Vázquez: "Ángel Siseñor". Que vota sí.
Mesmerismo de postguerra
Adviértase bien, de nuevo, que dada la elevadísima tasa de analfabetismo pocos pueden gozar de los debates impresos de la high-high. Ya que hablamos de Calvo Serer, recordemos que cuando se dinamitó el diario "Madrid" él era su último presidente del Consejo de Administración. Al "Madrid" lo acusaban nada menos que de 'liberal'. Hubo mucha lágrima de cocodrilo por el viejo edificio y por su jefe converso y de vuelta del "Camino". Todo por un editorial referido a De Gaulle y muy bien titulado: "Retirarse a Tiempo". Franco no dudó. Dinamita, por alusiones.
En 1951, Calvo Serer milita en la ultracatolicidad cuando se inaugura defiitivamente, cerca
de ruinas con viruela de metralla, Ciudad Universitaria, el Museo Nacional de Arte Contemporáneo. Su primer subdirector ejecutivo es Sánchez Camargo, cronista de la "Academia Breve" , en seguida descrita. Su promotor, el ubicuo D'Ors. Hay en la actualidad obra de Menchu Gal en ese Museo. Por entonces no pensaba en pintar para panteones.
Pronto progresará en todos los órdenes, despacio, el repetido "Biosca". Es galería-vínculo, teta nutricia, más que de tendencias, de pensamientos prohibidos traducidos a plástica. Se convierte la logia de Génova 11, pues, en un fenómeno infrecuente: Quienes desean exponer en"Biosca" son deseados por la galería y viceversa. Mesmerismo de postguerra. Rojos-rojos, no. La clausurarían. Se intentó, ya verán.
D'Ors, "separatista infiltrado"
Resultó decisivo un encuentro entre los Biosca y Eugeni D' Ors en el Hotel Capitol, donde éste se alojaba en Madrid. Se definieron los propósitos firmes de la futura galería en 1940. Ambos empatizan. D'Ors era un desencantado más -- y van... -- tras sus actividades y cargos culturales en zona franquista. Ya dijimos que es el clon, en el otro bando, de Manaut. Conferenciante, ensayista, conocedor de talentos inmortales tras su etapa de modernismo allá en la cervecería "Els Quatre Gats", se esforzó y logró en Ginebra, 1939, reunir y recuperar para Franco los tesoros del Museo del Prado que la República allí trasladara, temerosa de los bombardeos. Colaboró con él en el empeño Sotomayor, otro académico de San Fernado que sospechaba del arte contemporáneo como desequilibrio clínico y llegó a consultar a talentos de lo psicosomático y del exorcismo en manicomio. En su momento lo trataremos.
Arte moderno olvidado
Volvamos al encuentro entre don Aurelio y Eugeni D'Ors. En sus memorias, Biosca el de "Biosca" refiere: "Comenzamos una relación que no se extinguiría hasta su muerte". Lo que se dijo: "Desde el principio vi un gran interés (de D'Ors) en el movimiento artístico de Madrid, sobre todo por el arte moderno de aquella época, que estaba totalmente olvidado. Un día almorzamos juntos y coincidimos en que la galería tenía que abrir sus puertas a todos los artistas jóvenes aprisionados por una serie de nombres que nadie quería o podía discutir". Los otros aprisionados, los de la política, era pedir peras al cactus.
En las mismas seguimos, adviértase, en Euskal Herria de la industria de las Artes. Sota, Caballo, Rey y los llamados emergentes por no hablar de los sumergidos. Cuando falleces, las tarifas de la obra se duplican porque la momia es tótem. No sólo el Oteitza que cumple 100.001 años, sino que desde el mismísimo diagnóstico del Alzheimer de un Chillida joven, a éste se le consideró por los marchantes de "Arco", fuimos testigos, mano extinguida. Precios por las nubes que extrañaban a quienes no estaban al tanto. Se llevó muy en secreto, su triste situación.
Márketing fenicio
A partir de entonces, decíamos, el paso de una juventud con inquietudes de estilo y formas por "Biosca" constituye rito de iniciación. Se venda o no se venda. Un sistema de márketing muy fenicio consistió, ante la ausencia de compradores para la exposición de Clará, grandes bronces, mármoles y terracotas, en que el hermano de Aurelio, Pepe, comprase toda la colección por 200.000 pesetas de 1941. "Así pudimos poner el cartel de 'vendido' por todas partes".
Dio resultado, y hubo una reacción por parte de un público circunspecto. Eduardo Vicente, otro fruto de la galería, pudo vender obras a quinientas pesetas. No estaba mal. Recálquese, empero, que la presencia en "Biosca" buscaba más que vender, resurgir de la tiniebla interior. Para los jóvenes, poder reinvertir en pintura, estudio, alojamiento, clases. Caso de Menchu Gal, a quien nos negamos a hacer una necrológica sin sus contornos y vínculos sociológicos. Insistiremos en este efecto-llamada de lo chic. De momento, digamos que quienes se abstuvieron de llevarse un Clarà desecharon una oportunidad única.
El telegrama de Dalí
Un sentir huidizo pasado por pincel y cincel arriesga menos que la letra gramatical, aunque se pronuncien en "Biosca" conferencias muy sesudas. La más agresiva, téngase en cuenta, estuvo a punto de echarle la persiana al lugar. La generación que discurre por esa sala se lo debe a don Aurelio Biosca, a D'Ors el polígrafo y coordinador, a Clarà el escultor y al descentrado y sísmico Ridruejo, que pasaría por el talego y, en el exilio de París, pediría solemne perdón al PSOE y organizaría varios partidos clandestinos inviables hasta participar en la Platajunta.
El Generalísimo, en cuanto a los excesos artísticos, mira a otro lado. No sus sabuesos, que ya ven a "Biosca" sospechosa.
Tras la Bienal Hispanoamericana se conforman grupos de plásticos del post-Postismo, Parpalló, Equipo 57. Se admite en las paredes, con reservas, a Picasso. A petición de Dalí con su célebre frase apócrifa: "Picasso es comunista, yo tampoco". Son pura tragicomedia las iras de la Falange institucionalizada y de los integristas ante otro aserto daliniano más oficial: "Picasso, además, es español como Gibraltar". Y 'avida dollars', alias Dalí, sabe muy bien que Pablo el malagueño significa divisas. Y se le da una higa el general o quien mande, mientras él pueda seguir pintando, espetando exabruptos bretonianos y luciendo guardarropa y bigotes circenses, de domador de leones desdentados.
Su telegrama al amigo Pablo es de antología: "La espiritualidad de España es hoy lo que haya demás opuesto al materialismo ruso... Creemos en la libertad absoluta y católica del alma humana. Debes saber, pues, que pese a tu comunismo consideramos tu genio anárquico como el patrimonio inseparable de nuestro imperio espiritual, y tu obra como una gloria de la pintura española. Dios te guarde. Madrid, 11 de noviembre de 1951. Salvador Dalí".
Pío Baroja, arte y política
Se invita a las masas a firmar junto con Dalí el cablegrama, al que no le falta picante, audacia ni, en fin, desparpajo. Se le agregarán cientos de firmas de plásticos que "han combatido con Franco". Apoyan a Dalí y a las "tendencias modernas del arte", al tiempo que atacan a los ultraconservadores de toda laya. Franco, taimado, deja hacer. Sabe que esta guerra de los pinceles le favorece en imagen internacional. Pío Baroja, al referirse a sus tertulias de principios del siglo XX, se refiere a las de pintores y escultores -- era un forofo impresionista, como Ricardo, sobre todo de Toulouse Lautrec -- y escribe que "no pueden buscársele connotaciones políticas a pintar manzanas y plátanos de éste u otro color". Nunca enmendará la plana, pese a la evidencia de que, en postguerra civil, su aseveración ya no rige. Porque la pasma acecha. No son, la gran mayoría de estetas, la anti-España; sólo anti-Franco. Peor.
Clases con Marisa Roësset
No obtuvo premio la bidasotarra Menchu en la Bienal. Ni con su "Vendimia" ni con su "Estación de Irún". Aunque lo importante, ay, fuese ganarlo. Le iban a llover más tarde medallones de Oro presunto; y premios beneméritos; y cumlaudes al mejor cuadro navideño en el Certamen de San Sebastián, donde primaba lo idílico. Acude a Bellas Artes de San Fernando y sigue formándose como retratista en el taller de Marisa Roësset.
Roësset Velasco (1904) imparte retrato y es a su vez magistral imaginera en policromías de talla sacra. Artista integral de los años 1920, hace que una Menchu siempre ecléctica profundice en la especialidad retratista aunque planteándose cuál es la realidad humana del personaje más allá de las anatomías, las figuras, las fisonomías e incluso de eso tan incógnito que es el alma. No se trata de representar, sino de sintetizar. Y eso es escuela "Biosca".
Todos esos intentos, aprendizajes, aportaciones con pie fijo en Donostia, concluirán en el arraigo de la propia personalidad de Menchu.
Alternativa donostiarra al Belenismo
Gal Orendain fue en adolescencia y juventud vibrante, ya se ha descrito, un todoterreno en las artes hasta que llega la República y -- flashback -- le facilita nuevos horizontes. O se los señala, o se los impone. Así, se marcha, jovencita y distingida, a París -- no hay plástico vasco contemporáneo que no haya tenido que emigrar en busca de las viejas vanguardias -- y casi de rebote a Madrid.
Ya es mayor de edad, saber y gobierno. Queda así relativamente a salvo de que las patografías la encarrilen en los Certámenes Navideños con christmas en gran formato, y huye en busca de una alternativa a la postal y al Belenismo. Iba a participar en su día, en la gran villa manchega, en un ramal decisivo y riguroso: la Escuela de Vallecas. El Bidasoa queda lejos. El Manzanares inspira y lo que todo artistas intenta es, desde lo hondo, referir la circunstancia social. Incluso lo que la pupila vulgar ignora. Eso es el arte, hacer ver al que no ve. O no quiere ver. O no quiere saber ver. Lo mejor de aquellos sus días de aprendizaje multiespecular fueron los retratos, a rasgos escuetos y sin concesiones.
Retratar a Pio Baroja
Inmortaliza a Pío Baroja, y ese retrato es núcleo de su carácter, el de la pintora. Baroja tiene mucho que ver con su "Itzea" del Bidasoa. Paisanos casi. porque detesta su Donostia natal. No cree don Pio en la inmortalidad, ni siquiera en la neurótica de haber dejado un rastro en el mundo con sus páginas. Habituado por pintoresco, y por parentesco con pintores, a que le pinten, reconoce el mecanismo mental del modelo. Ya ha dicho que se falsifica el ademán ante la foto "para salir favorecido". Escribiría en Zestoa, de médico, en las hojas de las igualas: "Es muy difícil, imposible, mirarse a sí mismo friamente y aun en el caso de encontrarse defectos no buscar una legitimación para ellos" (1936).
Se presta también a ser interpretado por Menchu Gal el pintor del Cazorla, Rafael Zabaleta, jienense oriundo de Elgoibar. Villa en la que perdura su casatorre con blasón. Zabaleta será otro de los puntales de "Biosca". Su pintura, cómo no, la tacharán los carcas de 'judeomasónica'. Este último retrato suyo estaba en el Museo de Arte Contemporáneo de allí, de los madriles. No maquilla, Menchu, al sujeto. Nunca. Incluso sabe eludir la pose instintiva por Pío Baroja abiertamente desvelada. Pero rebobinemos. Menchu en la República.
Ucelay en la Residencia
En la Residencia de Estudiantes, adonde fue a parar, coincidiría con José María Ucelay, el costumbrista de protoneguríticos, dandis y gente guapa de Bilbao. Con su aroma a novias nabokovianas y, cómo no, bilbainas. A Ucelay, trazo de cómic muy cristalizado, Oteitza solía aplicar calificativos muy poco edificantes, culpándole de impedir por sus malos consejos ante José Antonio de Aguirre y Lekube la repatriación a Euzkadi -- entonces era semánticamente Euzkadi -- del "Guernica".
Conservo sus palabras grabadas: "Le dijo al lendakari que los dedos de las figuras de Picasso eran pitilines". Vete a corroborarlo. No hay que fiarse de las fobias de Oteitza, a quien más que posiblemente cabreaba que no se le hubiese nombrado asesor cultural vasco a él para traerse el "Guernica" a Gernika. O el "Gernika" a "Guernica". En otro momento se le oye aporrear la mesa: "¡¡Estoy de Picasso hasta los hueeevos!! Y de Mozart, coño". Ahora dice lo mismo Antonio López. También habrá quien esté hasta las tetas de Oteiza, y de él.
Pero Gernika es Troya en la Iliada vasca, cerca de cuyas cenizas había caído como camillero su mejor amigo y quizás el más imaginativo y avanzado de su quinta: el malogrado Lekuona. Cuando se le mencionaba Lekuona a Oteitza, el llanto lábil siempre le asomaba a la nariz. De todos modos hubo intereses bastardos que jamás se esclarecerán en torno a ese póster pro-Ejército Rojo encargado por José Bergamín. Cuando Bergamín estaba en Euskadi, escribió algo en "Egin" que no plugo a la autoridad. Citado a declarar ante el juez, vio que en la covachuela del funcionario de Tribunales había una reproducción del mural picassiano en la pared. Y le dijo al oficinista, que se ruborizó, señalándolo con dedo huesudo: "Eso lo vi pintar yo".
Talento sospechoso
En los años en que el Norte era provincias -- más flashback -- había que pasar por la aceptación social y ritual de los Artistas Noveles. Lo hizo Menchu, posiblemente bajo el imperativo del control social, cosa de elucidar ante el comadreo que aquella chavala-prodigio no sufría de problemas psíquicos más allá del talento. Ni que decir tiene que el talento en la mujer, años 1920-30, resultaba intrigante. Pueden ser candidatas en los primeros años de República; pero no votan. En cuanto la fijación con la plástica enfermiza como epidemia que acecharía a los informalistas de los 1950 y que permanece como estigma de todo trabajo intelectual ajeno al de la banca, el del broker o el de los fabricantes de sondeos, se ha discutido en entradillas y se ampliará largo y tendido más abajo.
Bibliografía del Arte Enfermo
De momento anoto en Bibliografía las obras dedicadas a este arcano que tanto atrajo y atrae a la Ciencia Médica desde que los impresionistas abominaron del tenebrismo romántico y Seurat, Gauguin, Cézanne, Van Gogh, renuncian a la paleta de ocres y mejunjes con jugo de regaliz y tinta china. Era común en los conservadores museísticos aplicar este jarabe tétrico para preservar cuadros tal y como los hallaron: cubiertos por un dedo de mierda y polvo y con los pigmentos y lapislázulis deteriorados por los siglos. Pero la luz son los colores, y del prisma que descompone aquélla no surgen el Siena, el Tierra, el Negro. Luz, más luz, como Fra Angelico, como los miniadores, como los quatroccentistas, quintocentistas y flamencos. La bibliografía:
J. Delay: "Névrose et création", tras el 52 Congreso, 1954, de Psiquiatría de Lieja; R.
Volmat: "L'art psychopathologique", Presses Univ. de France; K. Clark: "Landscape into Art", Pelican Book. London 1956; W.Riese: "Über den 'Stilwandel' bei Vincent Van Gogh". Zeit. Neurl. 1925; H. Gastaut: "La maladie de Van Gogh envisagée à la lumière des conceptions nouvelles sur l' épilepsie psycomotrice". Ann. Med. Psych, 1956; H.Ey: "La psychiatrie devant le surrealisme. Esthétique et Psychiatrie". Evol. Psychol. 1948. (y largo etc).
Este último ensayo, por fecha, título y contenido, sitúa en qué contexto los médicos se interesaban en el arte de vanguardia como si lo practicasen en arrebato alienígenas alienados o entes humanos de seis cabezas. O sociópatas. El paradigma máximo es "La Metamorfosis", de Kafka. Cuando en el Estado español los cerebros freudianos o jaspersianos deberían preocuparse por los síndromes de megalomanía de su Jefe Supremo, que hizo paridad del duro de 5 pesetas con el dólar-USA , y de su esposa la cleptómana, se ceban en inteligir qué bulle en las mentes de esa minoría inexplicable, ergo etiológicamente maligna, que paisajea, retrata, distorsiona, invierte, juega con los colores, racionalmente por cierto, y se entrega a orgías de colores puros: fauvistas. Para entendernos.
Hablar en egoidad
Cuando habla el Arte, lo hace en egoidad, esto es, en primera persona. Llevad a dos o tres paisajistas a un mismo horizonte o cumbre y aunque escojan idéntico encuadre, sus resultados pictóricos jamás se asemejarán. Ni en lo más mínimo. Lo mismo cabe para la escultura, el dibujo, la caricatura, la cerámica escultórica, el 'dripping', el arte pòvera o cualquier tendencia. Como en aquellos años del mambo, el romance y el pasodoble la función básica del médico psiquiatra er etiquetar, con su vademécum a mano, los porqués de un comportamiento creativo a través de clichés o fichas morbosas, se enganchan a la diagnosis y a la prognosis.
Esta persona -- conjeturan las batas blancas -- si es así es que pacede esta variedad patológica. Luego la obra de arte de dicha persona deriva en relación autoinmune de la patología. Se trata de un cómodo sofisma para recetar calmantes o aspirinas y recomendar reposo mental, hoy lo llaman 'desconectar'. Las artes, empero, jamás desconectan. Si envían al artista a la Sierra, la pintará desde todos sus ángulos. Si lo ingresan, dibujará. Si lo encarcelan, pillará un lápiz y un cartón. Se conlleva ello en la antedicha egoidad.
Falla, pues, el silogismo en el "esta persona es así, luego..." Ignorando cómo es la persona, que es la única capaz de comprender su sanísimo síndrome con claridad sin que un grueso tomo de Terapéutica de Urgencia le diga qué es lo que podría ser. Como un evangelio. Trabaja la Medicina en hipótesis. Oportunísimas para quienes estén convencidos, contrarios a todo -ismo o perspectiva de volúmenes trastocada, de que el Arte Contemporáneo de los años 1950 es espejo fiel de la monomanía más insana.
El bocio del profeta Daniel
De ahí, de esa mixtificación y complicidad entre críticos indignados por las vanguardias y la Psiquiatría siempre atenta al descontrol, se llega a anécdotas grotescas. Esta vez es la Endocrinología, ya en los años 1960, la que se lanza a patografías, éstas sí, demenciales. Se analizan clínicamente las figuras del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela y se llega a la conclusión de que el profeta Daniel fue un hipertiroideo con bocio, un basedowiano. La sonrisa del Daniel en ese tímpano se infiere como provocada por la secreciones de las glándulas internas.
No es coña, hasta a eso se llegó con los maestros anónimos del románico, las gárgolas góticas, los bajorrelieves porno -- puro Freud -- de los hitos jacobeos. Aunque no paran ahí los experimentos con personajes extraordinarios. Un experto en fisiognomonía utiliza, en los 1950, una fotografía e Rosalía de Castro, la divide en dos partes y concluye que del resultado se deduce un carácter masculino. Duro y viril.
En cuanto a Nietzsche, se le han deseado analizar los escritos fundándose en su parálisis progresiva, su fracaso renal y su voluntario ingreso en un Psiquiátrico. Van Gogh fue el más sometido a biopsias calenturientas. Sin percatarse de que sus obras lo fueron a-pesar-de los episodios esquizofrénicos, la epilepsia o véte a saber cuántos demontres más. Ocurre que los pronósticos, la investigación concluida a ritmo de clepsidra en una ciencia médica renovada día a día, caducan; mientras que la obra manual o intelectual permanece. Como en la ley de Planck de las partículas que giran de modo inmóvil. Incluyo en la Ciencia las publicaciones y divulgaciones médicas infalibles, lo cual convierte este juego idiota en Oróboros.
Más allá de la escolástica
Sucede, más o menos, que el artista queda exangüe en sus perspectivas exactas y volúmenes adecuados a ella, en el kodachrom al óleo. Termina, pues, agotándose el arte rutinario en sí mismo y en quien lo produce. Han pasado por academias, cursillos, maestros; han pintado desnudo, se dijo, en Bellas Artes y han copiado reproducciones en yeso. Bueno, y ahora ¿qué? Aquí tiene lugar el elocuente"Stilwandel" alemán. Cambio de rumbo, de estilo, de concepción y de dudosa exactitud. Fuera limitaciones. Al diablo el"Trattatto della Pinttura" de Leonardo. Volúmenes en desorden aparente, blasfemias de perspectiva, colorido vistoso, flamígero, deformación alógica de la realidad circundante. Y a gozar en desenfreno.
Deducen los sabios que el artista es un neurótico agobiado por su pequeñez, y que compensa ésta en la exageración de formas, colores y moldes en su obra. Todo encaja para aseverar que no es que la neurosis cree la arbitrariedad y deformidad en el resultado plástico, sino que éste es indicio seguro del morbo mental.
Otro grave sofisma. El artista en cualquier disciplina no es inmune a la neurosis, pero no es ésta la que crea su creatividad ni su "Stilwandel". Insisitimos: en todo caso, libera. Y al liberarse de la monotonía escolástica, recupera el matiz y lo derrocha. Perfiles desorbitados, exaltación colórica cálida y primaria. La pintura abstracta, por su parte, ha quedado estatuida por dos obras imprescindibles que nadie, salvo los artistas inquietos, lee: "Das bildnerische Denken", de Paul Klee, o "Über das Geistige in der Kunst", de Kandinski. Añádanse los catorce libros de exégesis pictórica que Vlaminck redactó. ¿Locos? Los doctores y psicólogos a tiro fijo sí que lo son. O lo parecen.
Ozenfant, Le Corbusier
En 1932 viaja Menchu a París. Recibió allí lecciones u orientación en la Academia parisina de Amédée Ozenfant, colega del suizo Charles Édouard Jeanneret, alias Le Corbusier. Era Le Corbusier uno de los iconos de Oteitza en su faceta arquitectónica, sin obviar a Sáinz de Oiza. Todo patriarca ha venerado a otro patriarca y se le parece porque le admira. Ozenfant había organizado una movida transicional: el Purismo.
Pugna el Purismo para que, concluido con la PGM el predominio de cubistas de tiralíneas y bigotera que llevaban al extremismo los conceptos sobre cilindro, cono, pirámide, etc. de Cézanne, y considerando dicho estilo repetitivo, caduco y ya estéril, no se retrocediese por ley geométrica-áurea a la academia neoclásica. Es decir, a las alegorías de Belepoc, faunos y ninfas con guirnaldas vegetales y cariátides vestidas de algas. En Madrid el paradigma se sitúa en la Gran Vía y, fundamental en ruptura, la Telefónica.
Moya, Cárdenas
Verán. Gracias a que Ignacio de Cárdenas, arquitecto joven y de mente lógica, viajó a Nueva York, la Telefónica de Madrid no es hoy un adefesio tardoplateresco. Adjudicado de entrada el minirrascacielos a Juan Moya, entra Cárdenas en el proyecto, ve los planos y se le paran los pulsos. Como Moya era Director de la Escuela de Arquitectura de Madrid, a la que se debe la Gran Vía con sus voladizos en plan pamela (de Ucelay) y sus miriñaques de hormigón con columnatas de templo de Delfos, o cirios de mármol autodecorados de esperma de velorio; como Moya era un contemporáneo de las Guerras Púnicas, facción jónica, dice Ignacio Cárdenas que "... cada ventana estaba encuadrada por pilastres y frontones, hojarasca retorcida, conchas y ángeles que sostenían cada jamba". Dictamina: "Iba a ser la fachada como la del Hospicio, pero más epiléptica y en peor". Tras la Primera Catástrofe aparece Cárdenas a tiempo, remozadas las ideas por las trazas de Manhattan. Lograría enmendar la absurda traza de Moya. Ahorro vertical de tiempo, materiales y mal gusto. Esto viene a ser la escenografía para que Menchu Gal aterrice en la Villa y Corte.
Cárdenas se autodenomina cubista arquitectónico contra el modernismo antiguo, repostero, de Moya. Ozenfant y Le Corbusier quieren terminar, a su vez, con las artes paralelepipédicas en geometría proyectiva y con el racionalismo frío, insistamos, en artes muebles, no inmuebles. Lo que en arquitectura es un ahorro, sobre soporte gráfico o pedestal ya aburre y exige diversificación. El cubismo, vamos, ya se describió, se parece excesivamente a sí mismo.
Montes Iturrioz
Acepta Ozenfant, esteta renovador, a gente joven en sus aulas. Dicen que Gaspar Montes Iturrioz, dómine plástico del Jaizkibel, nunca recondujo la personalidad del alumnado. Menos aún la de Menchu Gal, que apuntaba maneras rebeldes desde la Escuela de monjas. Aunque una no se puede vanguardizar si no conoce las técnicas fundamentales antes de romperlas. Así, la irundarra aprovecha los consejos del archimandrita, junto con Ascensio Martiarena, del dibujo y óleo francocantábrico de principios del XX. Que te controlen la vida (que no la existencia) suele tener más pros que contras.
Volviendo a aquellos militantes del Purismo de cuyas esencias también se empapa durante su breve estancia en París, Ozenfant más o menos predica el diseño como arte, enaltece el objeto consuetudinario y manufacturado en fábrica. (Tesis exacerbada por Duchamp en su todo-es-una-escultura). El Purismo, valga la metáfora, incluye el sacacorchos en el bodegón. Temática más cálida y próxima que las llamadas 'naturalezas muertas', escaparates de restaurantes como Botín, Lhardy o Los Arcos. En los calendarios de Explosivos Riotinto, la cartuchera se agrega al ganso de plumas espelunadas. Purismo.
No olvidemos aquí que "Biosca", a la fuerza ahorcan, tenía que mantener el equilibrio con el régimen y sus directrices. Que se le insinuaban y acercaban intelectuales y artistas del desengaño y algunos de la culpa. De ahí que tras la exposición de Eduardo de la Sota, con texto de Jorge de Oteiza, convoque en su recinto el I Concurso Arte y Hogar (pinturas y bodegones) y pronto el II (figuras). La Sección Femenina, tan afanosa en estos temas, es fuerza también a tener muy en cuenta.
Bodegones con faisandage
Y Menchu, quien vagamente presionada, insistamos, para ser artista-dentro-de-un-orden y aún muy joven exhibiría bodegones con faisandage y mosquitos melanogaster en Donostia, ama la naturaleza absolutamente viva. Las uvas en el viñedo; el viñedo en las uvas. Sin desdeñar, todo lo contrario, el animal que entre ellas se mueve, vivo espantapájaros en trance de extinción: el sapiens-sapiens. Sus retratos sinceros rompen con la lisonja al uso, la hierática belleza, el portrait-photomaton.
Además de Ozenfant-Le Corbusier, se nutre de técnica en el Louvre. Y en Madrid, en El Prado. Se proporciona la aprendiz un buen bagaje. El simple y exacto trazo de su imagen autoasumida, arriba en el dibujo, lo denuncia. Jamás pasó, por lo demás, de nada.
Bajo sospecha médica
De nuevo nómada, abandona París, luego la ciudad de los carabineros, el matute a tutiplén y el Alarde machorro, y en 1931 se aloja en la Residencia de Estudiantes de Madrid, como se dijo. No se veía de Cantinera. Aunque los precedentes sean más dickensianos y trágicocómicos. Flashback al flashback. Convencidos sus ayos y maestros de sus días escolares de que las fantasías pictóricas de Menchu eran algo más o menos patológico (cuando la descripción es más simple, o sea, superdotada) cae bajo sospecha de desequilibrio, relean a Szasz, y pasa por algún gabinete médico como fenómeno inadaptado a la rígida norma española.
Recordemos que uno de los métodos de la Inquisición para detectar brujería era que el sujeto hablase varios idiomas sin que -- presuntamente -- los hubiese estudiado. Si el genio asusta a las familias, en una adolescente de los ¿alegres? años 1920-30, más. Si además ha coqueteado con el impresionismo -- esas estampas de Van Gogh en las consultas alienistas -- para qué les voy a contar. Las audacias de Menchu pasan de la raya cuando, en las clases de Pintura del colegio, en lugar de reproducir el habitual cúmulo de chismes entre pliegues de tela como motivo único que no motiva, retrata a las monjas. Con singular maestría. La Madre Superiora le sale pastada. La pillan. La expulsan, claro, en lugar de estimular sus dotes. Imperdonable travesura. Son monjas como del Corán, monjas islamistas que no toleran la representación de su sobrehumanidad beata.
España se ha enriquecido tras la PGM vendiendo armas, munición, textiles para uniformes y conservas alimenticias a todos los bandos de la P.G.M. Pero permanece en un letargo intelectivo próximo a los días de Carlos II El Hechizado. (Digno de lástima, este soberano a la fuerza, indignamente sometido a exorcismo cuando tanto presunto brujo había visto achicharrarse vivo en la Plaza Mayor). Ni Bauhaus, ni Rayonismo, ni Malévitch, ni búsqueda informalista en los baúles del Cuarto Prohibido. Hay que ir venciendo a los Moya, a los Chicharro-padre, los Sotomayor, los carcundas adheridos a las cátedras que sólo admitirán nuevas tendencias 'post festum' y a regañadientes.
Residencia de Estudiantes
Durante su primera estancia en Madrid, Menchu Gal Orendain reside en la célebre Residencia de Estudiantes, nido de intelectuales y pensadores de ideas suavemente revolucionarias para los años 1920-30. Regenerativas, más bien. Dependía este Centro de la Junta de Ampliación de Estudios y, fundado en 1910 por Alberto Jiménez Fraud, sus directrices eran las de la Institución Libre de Enseñanza. No es difícil imaginar que tras la guerra 1936-39, algo similar intente el Opus Dei -- sólo varones -- en un colegio de Burjasot del que salen, ya citamos los dos polos, Laín y Calvo Serer, verbigratia. Calvo Serer, en 1931, cuando ondea la tricolor, pasa en Burjasot al Colegio Mayor "Corpus Christi", hoy "San Juan de Ribera" y adherido a la Universidad de Valencia. Las antípodas de los sistemas Fraud.
Para el nacionalcatolicismo neotomista que prohíbe robar la imagen de Madres Superioras, olía el lugar, la Residencia de Estudiantes, a azufre. En ella se apiña el rojerío bien vestido (los anarquistas de Barcelona eran modelo de corrección indumentaria y, al contrario que nuestros sindicalistas y socialdemócratas del XXI, usaban corbata).
El asturiano Casona reflejaría el ambiente en su obra "Nuestra Natacha". García Lorca prefirió montar "La Barraca" para cómicos deambulantes. Lo pagó caro, vestirse el mono azul Bergara del Frente Popular, el auténtico, y adecuarse a la causa de aquéllos de quienes había absorbido la espontaneidad creativa, la copla desgarrada o cachonda, la alergia a los picoletos, la tradición oral, el cante jondo. Y la espontaneidad humoral del Cristo de los Gitanos, abajo, y el eco de la saeta genuina en las cuevas del Darro.
En excepcional compañía
Menchu convive allí con Ortega y Gasset, Severo Ochoa, Menéndez Pidal, Alberti, Dalí, José Caballero, Federico, Juan Ramón Jiménez, Buñuel, Unamuno, Onís. Toda una tentación para un carboncillo y un magín inquieto. Ah, y María de Maeztu. Aparecen por el centro, además, invitados ocasionales como Einstein, Bergson, Valéry, los Curie. Biblioteca, laboratorios y, en fin, un modelo formativo y de investigación desaparecido con Franco. Que puso freno una vez más al devenir español. A tiro limpio. La Guerra Civil española, 1936-39, cainizó, disgregó, hizo enmudecer y en algunos casos asesinó, ya se vio, a algunos residentes y contertulios de este núcleo de libertad, la Residencia, que el Opus usurparía con su Centro Nacional de Investigaciones Científicas.
Vamos a sacudirnos el moscardón de la demagogia que sobre el teclado se cierne. Cualquiera no podía, cierto, durante los años 1930 españoles, estudiar en la Universidad vieja de San Bernardo y menos lograr un máster por libre en aquel centro ubicado cerca de donde las Obras Públicas de Indalecio Prieto erigían los Nuevos Ministerios y a un paso del paupérrimo hipódromo, secarral legañoso y quieroinopuedo que en nada se distinguía del Canódromo.
Con lo cual nos surge de nuevo la dialéctica de si lo primordial es la participación de las masas en la riqueza productiva que producen, o en la cultura como privilegio de la clase alta. De modo que así accedan a un intelecto o dormida sensibilidad que les facilitará, con superavit, la opción anterior de bienestar económico sensato. La opción por la educación (= 'ex ducere', extraer del ente la inteligencia latente y manifestarla y encarrilarla) nos parece la idónea. O la instrucción en oficios, ya desbancada porque hay aprendices que se largan con los secretos del taller y se lo montan a solas. Como Picasso hizo con Nonell.
Ostolaza, filántropo
Acude en nuestra ayuda, y estamos de acuerdo, el indiano vasco José Manuel Ostolaza, republicano belepoc, rey del "Harvest Hat" en Texas y Missouri, persona altruista que dejó un amplio legado para la cultura de su pueblo, Deba. Declaró para la prensa en 1930, mal mirado por la 'reacción': "Todo español que tenga diez de renta y pase admirablemente con seis está obligado en vida a poner los otros cuatro a disposición de sus semejantes, y como para éstos es más necesaria la escuela que el comer yo, que estoy en este caso, les dejo los cuatro que me sobran para una Escuela". Su Fundación facilitó fondos para que Oteiza, ya alias Oteitza, escogiese Deba para su Escuela Experimental de Arte. Nos desviamos.
En estas calendas de pelotazo y de adquisición de multirriquezas como preferencia al acceso a la literación y la sensibilidad curiosa, incluida ésta de la web, o del Kindle, se perciben claramente los prejuicios. Se compra no ya para gozar, sino para invertir o fardar de mecenas, o ambas cosas. O para poseer. No se contemplan en paseos por el domicilio esas ventanas al bullicio interior del artista. De tanto estar allí, son invisibles para pupilas anestesiadas. Por no hablar de cómo la "Camorra" napolitana blanquea a base de moda y obra de arte. (Y zapato made in Italia). Entre otras organizaciones mas o menos bien vistas, que hacen lo propio pongamos que en California, EUN. Que las taxes no perdonan, y adquirir arte te exime de ellas.
Huyendo del Movimiento
De nuevo nos vemos en plena dictadura tardofalangista del machaca aburguesado en detrimento del intelectual revolucionario y frugal. O del señorito disfrazado de machaca y presumiendo de estrés. No se trata ya de la ambición de conocer, sino del orgullo de desconocer. El enriquecimiento (instantáneo) prima sobre la enculturación (lenta). ¿Para qué sirve un escritor si yo no leo? Arriba vive un chiflado que pinta, o hace escultura en tapiz, o esmaltes, o ceras. De qué vive, si eso yo no lo compro. La España honda no ha cambiado y la momia del General ríe en esa aberración truculenta que es Cuelgamuros. Con el Cristo expoliado de Beobide.
De la participación de escribas y creativos en la Revolución española contra el Alzamiento de Franco y las hordas de poetas pistoleros (muchos de éstos despues desconcertados, más tarde renegados de sí mismos, a capricho del Dueño del tabladillo) puede escribirse un largo ensayo aún pendiente. Éste se dirige en exclusiva a una casta que soñó en lo que fuese, cualquier cosa, menos Franco, Franco, Franco. Y que se catartizó en intelectualidad esquiva, en ilusión de volver a empezar aun sabiéndose encerrada en hermético serrallo.
Tras la guerra, fue captada por "Biosca" y "Academia Breve". Entre ellos está Menchu Gal, y esa juventud traumatizada es rasgo de su retrato que debe tenerse en cuenta. Huye del Movimiento y, como Pío Baroja, regresa al terminar arriesgándose a represalias que por hache o por bé no tuvieron lugar. Aquí comienzo a explicarme, lo que hace la perspectiva transtemporal, por qué concedió a "Egin", concretamente a su suplemento "Igandegin", una larga entrevista a la que se habían negado otras como Marta Cárdenas -- pariente del arquitecto -- o Mari Puri Herrero. No había muerto en ella el compromiso. No me sorprendió su aceptación, pero no me di cuenta.
Nuevo arte sin clientela
Más tarde, sin tregua, sin respiro, en los días en que Menchu Gal fue a agregarse al enjambre que "Biosca" aglomeraba en Madrid, pasó a pertenecer a las movidas de una postguerra en carne viva donde el Gran Gurú de chalina, algo búdico, era Eugenio D'Ors. Adicto al Régimen hasta que dijo en voz baja basta, fue Académico de la Legua y de San Fernando. Don Aurelio Biosca, por su parte, significó la iniciativa en negocio altruista que terminaría viento en popa y con obra adquirida de inmenso valor.
Fue un entusiástico en clima hostil que soportaba estoico, buen ojeador catalán, que "hubiese nacido, cierto, un nuevo arte, aunque sin clientela para él". Diversifica vendiendo muebles, en los años crudos, ya apuntamos. No se vendía Arte, en "Biosca", de entrada. Se cubrían gastos y para de contar. Se invertía en un negocio utópico dada la crisis de los 1950. Daba igual. Los fines, al contrario que ahora, no eran dinero gratis tras frotar el ánfora. No se buscaba el supermillón plástico. (De momento, y dependiendo del nivel de intromisión en El Pardo).
Se nutría aquella catacumba de esperanzas y quimeras. Más que nunca, se necesitaban los partidos estéticos que reconciliaran a la reciente infamia con la persona humana aunque sólo fuese en lo más profundo del hipotálamo, al que no podía acceder la Policía fascista. Ni la Psiquiatría empecinada en la enfermedad del Arte y las patografías de genios.
En Escuela Madrileña
Entra así Menchu Gal, comprometida, en colectivos como la Escuela de Chamberí, El Paso, la Escuela de Vallecas. La encabeza Benjamín Palencia, otro falangista. No hay opción. Incluso se topa con José Caballero, colega en "La Barraca" de García Lorca y pasado, a saber tras qué crisis, a los nacionales que habían asesinado a éste. En Gipuzkoa había medrado el grupo "GU", declaradamente profascista y con apoyo literario de Sánchez Mazas y Mourlane Michelena. Pintan: Cabanas, Erauskin y José Tejería. Han conectado con los Futuristas italianos de Mussolini. Junto con Vázquez Díaz, que tras ser contertulio en París de Max Jacob, Picasso, Modigliani, y paisajista fecundo de Hondarribia (Fuenterrabía) pintaría asuntos como "El Alto de los Leones" y otras épicas pro-Alzamiento, Falange se los atribuye como afectos. Lo que bajo la boina de muchos de ellos se coció, queda en enigma.
Oteiza, Chillida, Viola
Se encontraría, en "Biosca", con Oteiza, alias Oteitza, supuesto comunista facción Bullejos (trotskistas) no anduvo nunca lejos de la plaza Alonso Martínez. Se abre camino redactando, se citó más arriba, un catálogo para Eduardo de la Sota en su expo de 1950. Pronto escandalizaría a los estupefactos, más allá de los inicios de maternidades moorianas, con geometrismos aerodinámicos calcados de la Bauhaus y los suprematistas rusos con un añadido de la Proporción Áurea y la triangulación de Fibonacci. Y unas gotas de Malévitch. Eduardo Chillida, más joven, se estrena asimismo en "Biosca". En 1956, Dalí se sale con la suya y Picasso (ausente) expone su obra en Barcelona. Casi nadie se entera, salvo los habituales de la logia de Génova. Algo tenía don Pablo contra Madrid, que sus biógrafos conocerán.
Oteiza se cruza con el grupo El Paso, donde entra y sale (Brecht) un tal Lucio Muñoz, compañero de fatigas en el Arantzazu de los 14 apóstoles sin Judas. "Biosca" abre sus puertas a un huracán de formas que aumentarán el número de ensayos esteto-psicológicos: Saura, Viola, Feito, Millares, Quirís, Rivera y el gruñón Viola que lanza manchas al soporte, 'dripping' a lo bruto.
La última vez que vi a Viola fue en la muestra "tendencias en Nueva York", en Madrid., octubre de 1983. Pentró un par de pasos en el Palacio Velázquez del Retiro, lanzó un vistazo y esgrimiendo su bastón de chambelán gritó a viva voz: "¡¡Esto es una mieeeerda!!". En dicha colectiva, Julian Schnabel, Susan Rothenberg, David Salle, Bryan Hunt (muy otéicico) y Keith Haring. Se decía que Viola, ya muy anciano y gagá, disponía de 'negros' que lanzaban la pintura al lienzo del suelo, y el 'dripping' colaba. Puede. Pero hay lenguas viperinas, también.
Chinches y pulgas
Los textos que acompañaban al folleto, en "Biosca", se encargan a intelectuales de prestigio. Fueron un complemento directo y necesario. A Oteiza, anterior a Oteitza, la Bienal Hispanoamericana le hace reflexionar. Ha vivido la guerra en exilio, libado en fuentes de muralistas de allá. En cuanto a de epatar burgueses le aventajarían Tàpies, Miró, Dalí o las esculturas móviles de Ferrant, una de las cuales fue el tótem del Café Gijón. Qué gozada biopsíquica, que la burguesía se boquiabriera.
Sólo faltaba, fundamental, venderle el objeto de su desasosiego. Con sombreros rococós y avícolas, ellas; con mostachillo a lo Errol Flynn, gabardina y brazalete de luto en la manga ellos, bullía la mesocracia en las galas, inauguraciones, recitales y conciertos que se concelebran en Génova, 11. Empiezan a acudir Ministros muy correctos, como Ibáñez Martín, Obras Públicas, sin influencia en la autónoma pestañé, que espía la logia como zorra al gallinero. Ya verán. Lean.
Sin canaperos
Aún no existían los antedichos canaperos, pese al racionamiento reinante y la insidiosa bohemia que Menchu me describió muy ajena al estilo beatnik o Juliette Gréco. "Me metí a vivir en una pensión de mala muerte de Génova, a luchar con las pulgas, unas pulgas que me martirizaban las carnes, me chupaban la sangre, vacunadas contra el flit, ellas y las chinches". Aquello no era el estilo 'rive gauche'. Tampoco, y sólo había transcurrido una década y pico, la Residencia de Estudiantes. Cuando en 1936 tuvo que pasarse al "Otrolao", dicen los bidasotarras, Irún lo defendía la CNT-FAI lanzando contra los requetés, a modo de brulotes, tranvías sin freno cargados de dinamita. Funcionó hasta que se acabaron los tranvías y Likiniano pudo evadirse al referido "Otrolao".
"El Pardo no admite facturas"
Ha pasado a la certeza, desde la leyenda, que las visitas de Carmen Polo de Franco a establecimientos comerciales de lujo, incluidas las Porcelanas del Bidasoa (20 vajillas), las joyerías donostiarras, los anticuarios de todo el mapa y las bodegas de la Rioja y Jerez con ocasión de las bodas de hija y nietas, constituían una calamidad en el balance de gastos y fondos perdidos. Si se le insinuaba a alguien de la escolta que se enviaría la factura de cajas y cajas de gran reserva, de porcelanas o de los collares, pendientes o pulseras de altísimo lujo, o de los bargueños auténticos y arañas de cristal de Bohemia, la respuesta era seca y amenazadora, de bulldog: "El Pardo no admite facturas".
Aunque si don Aurelio Biosca, que se sabía vulnerable en sus libertades, pretendía salvaguardar ese equilibrio inestable entre la audacia en interfaz ( o antifaz) de su sala y su escudería de artistas de vanguardia en años críticos, no pudo pasar por alto que allí el salvoconducto lo suscribía la Caudilla. También hasta cierto punto. Aguarden.
Efecto de llamada chic
Hemos dicho que "Biosca" en sus inicios trabajaba en laborioso déficit. Aun así, existe un poderoso efecto-llamada-chic, hemos aludido a ella en el ardid de Pepe Biosca comprando una expo completa de Clarà en el local de su hermano para suscitar esa envidia burguesilla que no cesa. El "No sé qué es eso pero lo deseo", rula. Y se prolonga desde quizás los inicios de lós collares mesolíticos, como el excepcional colgante de la caverna de Praileaitz.
Sin ir más lejos, este reflejo paleosociológico se repitió cuando Mario Conde comenzó a adquirir obra de arte a ciertos plásticos que de inmediato se vieron involuntariamente promocionados como preferidos de las más altas esferas del tejemaneje. Se lo dijeron a sus vecinas, a sus cuñadas, colgar en casa obra de X o Y era cool ; y no hacerlo, square.
El parvenu es mimético. Así, les llovían, tras el ejemplar comprado por Conde, los encargos. Con ellos, las expos en las más cotizadas salas y de ahí el habitual círculo vicioso. Conde será lo que sea, pero pagaba. ¡Que viene la Caudilla! sería el toque de alarma para joyeros, anticuarios, maestros de lo vitivinícola y demás gremios de productos nobles. Los joyeros, tenemos probado que llegaron a hacer un trust para paliar entre sí los abusos de doña Carmen cuando veraneaba en Donostia y le tocaba la china de la visita a uno de ellos. Maverick Ink dispone de testimonios veraces e indignados. Se los reserva.
La Academia Breve
¿Se lanzó alarma de bombardeo cuando con uno de sus sombreros ultraístas con velo, plumas y nido de golondrinas, dientes en ristre, fue invitada o autoinvitada a "Biosca"? No, por cierto. Por lo pronto, la señora de Biosca, más sobria y con 'seny', le dio una lección presencial de elegancia. El objetivo, que Carmen Polo acudiese a las "Galerías Biosca" -- en plural en sus inicios -- en labor de intriga y diplomacia, era doble.
Por una parte, dicha "Academia Breve" cuyos dos primeros miembros bien apuntalados fueron don Aurelio y Eugenio D'Ors, no vendía, lo repetimos. Escribe Biosca: "La exposición de Clarà era magnífica; pero, confirmando mis temores, sólo vendimos un barro cocido a un conocido doctor a quien le había tocado el gordo de Navidad".
Luego vino Pepe y se llevó el lote, quedó dicho. No obstante, se insiste en la aventura de la creatividad en clima de prohibiciones. La "Academia Breve", filial teórica de "Biosca", reune a unos 200 personajes de la crema de la intelectualidad y de ideologías divergentes (sin rojerío), la mayoría comentaristas de arte. Tirando todos ellos a la tan repetida frustración causada por un Jefe del Estado déspota y genocida y el imposibilismo, esta vez, de reinstaurar la monarquía del apátrida Don Juan. Por otra parte, el vistobueno de Carmen Polo a las actividades y veladas de "Biosca" podrían garantizarle quebradiza, muy quebradiza inmunidad. No sirvió.
Nómina
Veamos la nómina de esta magna tertulia: doctor Blanco Soler, Luis Felipe Vivanco, infante J.E. de Baviera, José Camón Aznar; Suma, embajador del Japón y ávido coleccionista; Luis Moya, Enrique Azcoaga, Mourlane Michelena, Gregorio Marañón, José María Pemán, Edgar Neville, Camilo José Cela, Enrique Llovet, José Caballero, Gaya Nuño, Gustavo Gili. Éstos, entre la 'intelligentsia' con un pie en el franquismo y otro a ver qué pasa con el Borbón, con alguna oveja negra falangista-republicana y republicana sin falange. Como en las boticas, hay que equilibrar la balanza con escrúpulos.
En cuanto a los artistas, están Ferrant, Benjamín Palencia, Francisco Lozano y, retratado por Menchu, repetimos, Rafael Zabaleta, a quien se desea sucesor del eibarrés Zuloaga, pese a su 'pintura judeomasónica'. El maridaje con don Aurelio se concreta a través del sacerdocio de D'Ors, de modo que en los estatutos de la "Academia Breve" aparece como sede social "Biosca", Génova, 11.
Problemática elocuencia
Como primer acto, trabajoso, Eugeni D'Ors se propuso una expo-homenaje a Nonell, maestro en la reestructuracion visual y "Stilwandel" de Pablo Picasso allá en Barcelona. Nonell participó en "La Colla del Safrá", grupo cuyo nombre deriva de su querencia por los paisajes suburbanos con vibrantes y furiosos amarillos. Expresionista europeo, cedió en París su estudio al joven Pablo Ruiz, no sin haberlo compartido, más que como local, en ideas que aprovecharon al Picasso en gestación.
Costó Dios y ayuda que les facilitaran a los de "Biosca" y la "Academia Beve" los cuadros de Gitanas de Nonell en los museos de Barcelona, a quienes la idea de cederlos una semana a una galería aún anónima causaba recelos. Resultaron más difíciles de recabar, los Nonell, que todos los cuadros de El Prado depositados en Suiza. Al final falló la entrega y sólo se expuso un Nonell, pequeño formato, una "Gitana" propiedad del doctor Blanco Soler. Un tótem.
Pero el plato fuerte, y peligrosísimo, estuvo en la disertación de Azcoaga, encargado de leer el manifiesto de Eugeni D'Ors. El párrafo que a todos espeluznó reza así: "... es urgente poner término a la vergüenza a cuyo tenor el público de Madrid, el de casi toda España y aun de sus críticos militantes se encuentran ayunos de conocer una sola página de arte contemporáneo universal. Imaginamos lo que sería nuestra literatura si nunca hubiesen llegado noticias, a autores y lectores, de Goethe, Walter Scott, Chateaubriand, Flaubert, Baudelaire, Mistral, Tólstoi, Nietzsche, D'Annunzzio..."
Metaforiza: "Imaginemos, por otro lado, un médico que no hubiera visto un enfermo jamás y que debiese fiarse de lo que dicen los libros de su Ciencia. Pues así se vive en España, desde los tiempos de Goya, respecto al conocimiento de las Artes. Si esto es vivir..."
Azcoaga recuerda como reacción a las palabras de D'Ors "gestos amistosos por un lado, otros de suspicacia y la cara de satisfacción de Aurelio Biosca al sentirse respaldado en su empresa por teóricos desinteresados". Sin cuadros de Nonell, sin excesiva concurrencia, aquello quedaba dicho. Un invitado furtivo, sin embargo, les iba a amargar la velada. Un secreta. De marrón ladrillo. Quede en suspense.
Consejos de Guerra en 1943
Había precedentes del negocio desastroso del Arte en las observaciones pesimistas, 1940, de Josep Pla, ampurdanés, en la tertulia de José María de Cossío: "Lo que sé es que volvemos a la Edad Media, esto es una sensación física, ya se ha acabado la prisa, ya las carreteras están desiertas, pronto iremos a pie a todos lados". De ahí se dedujo con ironía que los hermanos Biosca pensasen en el porvenir de una sala de Arte como mayor que el de una tienda de automóviles. Bueno es sonreirle a los números rojos.
Otra planificación más que heroica, en los 1940: "Me propuse que mi galería fuese apolítica". Y después de Clarà, retratista de Francesc Macià, se trae a Génova 11 a Francisco Domingo, un prestigioso pintor, también catalán, que se veía "imposibilitado para realizar allí sus exposiciones por razones de índole política".
¿Por qué Manaut no?
Y Manaut, el de Líria, ¿por qué Manaut no? Ni siquiera en la antológica de impresionistas, desde Ricardo Baroja a Regoyos y, faltaría más, Sorolla. Pues mejor que Manaut Viglietti no colgara sus obras maestras. Estaba en busca y captura y pronto lo llevarían a Porlier, preso, justo en 1943.
Apuntemos que según va perdiendo terreno el Eje, Franco comienza a abandonar el barco nazifascista. Se lo dice al Embajador alemán. Ve su trono en desequilibrio por su inverosímil 'no beligerancia'. Así, pese a haber tenido una División en Stalingrado, de aquella postura
se pasa a la 'neutralidad'. Cuidado, por si la resistencia interna y maquis se hacen ilusiones, dicta que sufra Consejo de Guerra todo aquél que se le enfrente, sea su actividad "de la índole que sea". Incluidos paisajes vascos con vaca. A don Aurelio le estaban haciendo la cama y la Caudilla, pese a sus incursiones en "Biosca", no podría intervenir en aquella asechanza de Gobernación, Interior e Información.
Unir pasado y presente
Sigue don Aurelio Biosca en sus memorias: "No presentó [Francisco Domingo] problema alguno, pero no se vendió un cuadro..." Enrique Azcoaga (1912), poeta muy unido a Miguel Hernández, también despertaba sospechas en la pasma. La guerra de 1936-39 -- como a Menchu Gal -- le había expulsado del país. Era Premio de Literatura 1933, y en él halla el galerista otra piedra angular: El retorno a la libertad artística y la experimentalidad de antes del Alzamiento. Azcoaga rememora: "Lo que más ilusionaba a los partidarios de arte moderno ante la inauguración de 'Biosca' era su deseo de constituirse en galería, en un local con voluntad informativa y, por qué no decirlo, dentro de los condicionamientos generales, creadora y comercial". Pronto se abandonaría la venta de muebles.
Prosigue: "Se trataba de conectar dos realidades anteriores a la contienda: con el mundo artístico que evidentemente vivió Barcelona a finales de los 20 y a lo largo de los 30, y con el espíritu -- más que con la realidad social -- creado en Madrid desde la "Exposición de Artistas Ibéricos" de 1925, en la que había participado Benjamín Palencia, futuro líder en Escuela Madrileña, hasta que el centro de construcción ADLAN celebrase del 10 al 23 de febrero en sus locales de la Carrera de San Jerónimo la única de las exposiciones celebrada por Pablo Picasso en Madrid".
Un energúmeno en la sala
La idea es arriscada. En los 1940-50 el apoliticismo no cabe, se considera disidencia al Régimen. Son décadas de adhesión inquebrantable y principios fundamentales. Azcoaga se halla en lista negra y pronto la sala recibirá su primera amenaza de clausura. D' Ors está ya considerado separatista en quinta columna, y sus textos se escrutan en el departamento de Información, encargada de la censura y sus coerciones, castigos y ostracismos. A esa muestra clave, "Salón de los 11", diciembre de 1943, acude un espía -- censor, como Cela -- dispuesto a atemorizar. Era Gabriel Arias-Salgado, quien desde 1951 ejercería Ministro de Información y Turismo. Denunciando se trepa. Y se lo ponen fácil.
Artistas: María Blanchard, Pablo Bueno, Foujira; Emilio Grau, Pedro Mozos, Jesús Olasagasti, Pedro Pruna, Olga Sacharoff, Eduardo Vicente, Rafael Zabaleta, Manuel Hugué. Autores del espeso catálogo: Condesa Campoalange, Enrique Azcoaga, Zarega, Fombona, D'Ors, Blanco Soler, José María Alfaro. José de Baviera, José Camón Aznar, Yakishiro Summa (el nipón coleccionista); Luis Felipe Vivanco, Eduardo Llosent.
Transcurre el lunch con cordialidad y bullicio cuando uno de los presentes , tras leer el texto de D' Ors del catálogo, se excita energuménico. Tanto que rasga ostentosamente el folleto en pedazos. No contento, lo pisotea como San Miguel al Diablo y sale del local emitiendo bufidos. Este confite iba a llegar, en las circonvoluciones del franquismo, a Ministro. Por entonces, Prensa, Propaganda y Censura correspondía a Gobernación. Una crisis derivaría esta responsabilidad a Prensa y Propaganda de FET y JONS, a las que Arias Salgado se había afiliado.
Llegan los gendarmes
El episodio consta en la Memorias de Aurelio Biosca. Se refiere en ellas a que su "intranquilidad era relativa" dadas las personalidades y ministros que frecuentaban sus programaciones añadidos, cómo no, a la Caudilla en trance de progresía en Artes. Pero la visita de la Policía, dos gendarmes de paisano, extraños dilettantes, a "Biosca" y su exigencia de una lista que contuviera a todos los presentes, expositores y discursistas en el "I Salón de los 11" le sobresalta y enfrenta a una realidad ajena a sus ideales. También a los de Benjamín Palencia, otro pincel que Falange se atribuye pese a sus conexiones con Alberti, Braque, García Lorca y el jeroglífico Dalí. Un Palencia con cuyo grupo vallecano, partidario de la autodidaxia sin academicismos rígidos,"Convivio", iba a conectar y a exponer Menchu Gal el 6 de marzo de 1951, en "Primera Colectiva".
Otro factor, favor o desfavor, fue que la que luego dio en llamarse Falange Auténtica apadrinó o se adjudicó la organización de la "Academia Breve" por gentes a ella y las muestras adheridas. Arrese, arquitecto, otro sinuoso personaje que se había plantado en Salamanca, Junto a Pilar Primo de Rivera y otros protofascistas ante lo que Zuloaga retratara, un Caudillo con boina requeté, camisa azul con yugo y flchas y capotón y espuelas de militar monárquico; Arrese, bilbaino con inquietudes sociales que no llegaban a los presidios ni a frenar el ritmo de ejecuciones y torturas; Arrese, el de las Viviendas Protegidas, le compuso a Franco, que le había detenido en su día, un nuevo Gabinete de incondicionales con reservas tras el episodio del editorial de "Arriba", escrito por Ridruejo, "El Hombre y el Currinche", mofándose del general Galarza.
Multa con sonrisas
Biosca, cautelar, va directo al toro, pide cita al jefe del Gabinete de Prensa. Pronto transferido a la Secretaría General de Prensa y Propaganda de FET y JONS, con el advenedizo Arias Salgado encabezándolo. Lucha de poderes en el laberinto del Movimiento continuo. El por entonces anterior jefe del Gabinete de Prensa no concede la entrevista a don Aurelio, le somete a impaciente paciencia. Entretanto, a "Biosca" llega una aviso de multa por 1.000 pesetas de entonces a un negocio deficitario. Cargo: "No haber entregado a Censura previa los textos del Catálogo" del "Salón de los 11".
Le conceden al fin audiencia con el aún censor general. Éste, todo sonrisas, felicita al grupo por su esforzada labor en Cultura. Narra Biosca: "Gracias al prestigio" -- afectos al Régimen, a ver qué vida, a los desafectos los enjaulaban -- "de los componentes no nos cerraron el local". Pero nadie le libra, ni los encomios del Jefe de Prensa, ni la celebridad de sus firmas, de esas 1.000 pesetas: dos Eduardo Vicentes. Biosca el de "Biosca" deja escrito: "Pese a mis claros deseos de realizar una labor estrictamente cultural y exenta de cualquier política, no terminaron ahí mis quebraderos de cabeza con el régimen...."
La "Primera Colectiva"
En aquella "Primera Colectiva", 6-24 de marzo de 1951, siempre en "Biosca", Menchu Gal rompe moldes con Delgado, García-Ochoa, Redondela, Martínez Novillo, Juan Guillermo y Eduardo Gregorio. No perdamos de vista que en Postguerra española no existe la foto de Cappa o Gerda Taro para la pintura-denuncia. Que la norma es 'todo eso es verdad pero no se representa ni mucho menos se publicita en exposición'. Que, incluido el subconsciente, se fuerza a quienes hacen arte, periodismo, narrativa, a refractar en indirecta o continentes sin contenido, o contenidos sin continente, lo crudo del panorama circundante.
Un año antes, una sociedad deslumbrada y que prefería ignorar las descargas cotidianas en presidios y las personas que se desmayaban en las aceras desfallecidas, sin siquiera un boniato que las alimentara, asistía al desafío del "Séptimo Salón de los Once". En cartel, 24 de octubre de 1950, Miró, Dalí, Bohigas, Zanini, Torres García, Padrós, Ponç, Zabaleta, Jorge de Oteiza, Cuixart y un jovencísimo Tàpies. Oteiza exhibe rostro anguloso, bigote de mosquetero, gabardina de rigor y chaqueta que le viene grande. Puede que Jorge de Oteiza nunca haya sido joven. Puede que comenzara a serlo cuando mutó a alias Oteitza, hacia 1969.
Cátedra de novilleros
Fue la sala de don Aurelio, muy perspicaz con la infancia traviesa y escabullida de las aulas, la cátedra donde se aprendía Arte a fuer de hacer novillos. En las galerías del Distrito, más en "Biosca" que en otras, te permitían pasar por las mañanas y contemplar aquellas obras que se adivinaban misteriosas e inalcanzables. Se animaba, además, a la golfería desertora a pillar uno de aquellos cuidados catálogos con ilustraciones. Mejor que los cromos de Corea. Quizás nos adivinara en búsqueda de obra del profesor Monsieur Manaut Viglietti, que jamás expuso allí a saber si porque no quiso o porque resultaba peligroso para la galería y para sí mismo.
En cuanto a mujeres inmiscuidas en la plástica renovadora de aquella década, recuerdo a Elena Asins, a Maria Antonia Dans, Amalia Avia, Olga Sacharoff, María Francisca de Arenza "Pachy", Anita Sola de Inbert, María Blanchard. Y la teórica, la Condesa de Campoalange, autora de "La secreta guerra de los sexos".
"Psicopatología de la Guerra"
Aunque aquí, en plena convalecencia postraumática de la sociedad española, también irrumpe, y con una división blindada, la psiquiatría carpetovetónica. Vallejo Nájera ha publicado la "Psicopatología de la Guerra Española", en la que se demuestra que los rojos la perdieron por rojos y por evidente degeneración psicosomática. Eximentes injuriosas. En esa monografía se ignora que los generales africanistas cometieron la más indigna de las traiciones militares, aparte de esa grandilocuencia de la bandera: arrebataron la Tropa al pueblo al que debía defender, y del que procedía. Forzaron por tanto a las milicias a crearse en un santiamén y a ser autodidactas bélicas. Sin cuartel, además.
Ese vergonzoso ensayo está dedicado así: "Al Invicto Caudillo Imperial, Generalísimo de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire Excelentísimo Señor Don Francisco Franco Bahamonde, ofrenda la presente obra en respetuoso homenaje de admiración". Búsquenlo.
Paisajismo neorrealista
Por aquellos días la juventud segrega nuevas savias incluidas en el paisaje y el neorrealismo, como la espeluznante "Primera Comunión" de Antonio López, a quien a saber por qué todos -- también Beorlegui -- llaman "Antoñito López" ; o la "Procesión del Corpus" de Solana que ya describimos. Una tarde nos la mostraron los últimos responsables de "Biosca" a Félix Beristain y a mí. O el tétrico "Pueblo" de Cirilo Martínez Novillo ; o "El autobús" de Amalia Avia. Menchu Gal tira por el fovismo y la mancha que da en el blanco. Prosigue asimismo con sus retratos sin clemencia. Y sale a las afueras, a captar paisaje en lucha con la luminosidad huidiza.
El perenne planteamiento, que se trasluzca lo que tras ventanas, ventanucos, portones o muros acribillados acontece. Todo parece herméticamente prohibido, condicionado, hediondo de pánico y ptomaínas al amanecer, excepto los caprichos del Arte. Franco, como Hitler, era pintor, Le constaba que una cohorte armada de pinceles, paletas y tubos de pringue polícroma no le iba a hacer jamás una revolución. Si Picasso había expuesto en Barcelona, hay para pensar que no se trajo el "Guernica" porque no quiso. Pero vayamos a la grana anécdota psicovanguardista de las Bellas Artes.
El Prado y El Pardo
Tenía el Caudillo un paisano del Ferrol, Fernando Sotomayor, pintor vocacional que como suele suceder olvidaba sus orígenes y el disgusto que dio a su familia, monárquica de derechonas y alto standing, cuando decidió dejar las Leyes y concentrar sus talentos en las telas, desnudos clásicos de escayola y veladuras. Otra oveja negra. Adiós al Derecho Romano y el Fuero Juzgo. Ignoraban sus tutores, ayos y padres que las Bellas Artes, como la tan inmediata Arqueología, conducen por otras sendas al poder político. O, al menos, a sus sacristías. Lawrence de Arabia, con la excusa de ralizar excavaciones egiptólogas, se fabricó una valiosísima trama de información y espionaje en territorio palestino. Verbigratia.
Era Fernando Sotomayor de jovenzuelo más antiguo en cuanto al concepto de Bellas Artes que el Cid, Viriato, Indivil y Mardonio juntos. Chicharro, padre, algo menos. Feas artes, jamás. No relativizaba la noción. Lo feo es feo y punto. No emociona. Él, Sotomayor, había emocionado muchísimo a un Jurado, cuando el calendario mutaba del XIX al XX, a través de un lienzo con el argumento de "El anarquista y su familia en la noche de la ejecución". Lo cual le valió una beca para Roma. Viajó por Europa y las Américas, convencido de que más allá de Rembrandt y de Rubens se abría el abismo, el vacío, la demencia. Había catado el Impresionismo en Francia y le entraron náuseas. Del cubismo y el purismo, el suprematismo y el rayonismo, ni comentario. Aberraciones.
Mala puntería nacional
Pintor de Cámara de Alfonso XIII, de cortesanas y palaciegos de postín, como Chicarro Agüero, terminó de Director del Museo del Prado, se esfumó durante la Guerra Civil y regresó a aquél cuando ganó Franco. Le esperaba la ardua tarea de recuperar en Ginebra todos los fondos del celebérrimo museo, allí trasladados por miedo a que la Aviación fascista, o su Artillería, se llevara por delante el edificio y sus contenidos. Era proverbial la mala puntería de los Nacionales cuando intentaban demoler la Telefónica, que tantos desvelos costó a Cárdenas.
Ayudó Sotomayor a D'Ors, personalidades incompatibles, a traerse a Madrid los depósitos de joyas artísticas. De ahí se suceden una serie de cargos, prebendas, escaños, entorchados y responsabilidades. El Pardo y El Prado se retroactivan en feedback. Aunque Sotomayor va más allá. Contaminado del morbo clínico empeñado en tesis, hipótesis y síntesis de encajar el genio con la locura y ambos con las Bellas Artes, cuya escolástica se desintegraba.
"Desquiciamiento del Arte"
Cumplió Sotomayor como rector de la Academia de San Fernando y de El Prado hasta su muerte. Bajo su férula estudiaría Menchu Gal en dualidad vocacional: conocer para renegar. Fue Procurador en Cortes, gerifalte, censor intrínseco aferrado a la ortodoxia quizás debido a que su afición le nació de tomar clases con un delineante. Ejerció de sumo pontífice oficial de lo correcto y saludable. Los mamarrachos de "Biosca", los Oteizas, Chillidas, Guinovarts, Cuixarts, Sacharoffas y demás ralea le exasperan. Tanto, que ante una de las "Colectivas", o "Salón de los Once", o antológica de El Paso, viéndose impotente ante la avalancha de tendencias tendenciosas, echa mano, como los ayos y tutores de Menchu, de la Ciencia Médica avanzada en Psiquiatría.
Toma la estilográfica, pues, este devoto de la línea estricta, de los motivos y argumentos estáticos y, momificdo en las páginas de "La Esfera", dirige un escrito furibundo nada menos que al presidente de la Sección de Psiquiatría del Colegio de Médicos de Madrid. En ella denuncia "el desquiciamiento del Arte". Deseaba el ingreso de aquella turbamulta despendolada en Ciempozuelos o Leganés, con los hermanos de San Juan de Dios. Y que les metiesen duchas frías a presión.
Listos útiles
Se ignora la respuesta de los facultativos. Que, dado lo que suele verse en las salas de espera de sus despachos, no disponen de mucho ojo clínico en cuanto a percepciones. O prefieren el abstracto-microscopio que se asemeja a grupúsculos de amebas o sinapsis al rojo vivo. Cirujanos estéticos incluidos, que someterían a régimen anticelulítico a las damas desnudas de Clará. En cuanto a los del diván, Van Gogh con la oreja vendada en sus clíncas, ya señalamos. Y hasta hoy. Pero por fortuna surgen estudiosos que proclaman la verdad, como Lawrence S. Kubie en su "Neurotic Distorsion". Dice: "Cuando un hombre triunfa en la creación, eso sucede a pesar de su lucha para superar la neurosis y no es, en ningún caso, el fruto de esa misma lucha".
El pensamiento Kubie
Kubie, de nuevo: "El fin que hay que perseguir es el de liberar los procesos preconscientes de las distorsiones y obstrucciones interpuestas por los procesos inconscientes y de las vulgares limitaciones de los procesos conscientes". Hay que releerlo, ya sé. Viene a decir que la línea correcta es eludir la influencia de lo patológico, por una parte; y, por otra, la de lo anodino y por lo tanto desartístico.
La pintura de los días de "Biosca" se sella y considera la pintura de la gran liberación en un Madrid garbancero, pero limitada por otro cauce que Kubie ignora por distancia. O sea,
la censura fáctica de un Régimen que necesita a pesar de él que se difunda el hecho de esa libertad informalista y colórica. Sirve de coartada para gritar que sus vanguardias de trinchera admitían vanguardias de bastidor y peana. Sólo que sin pasarse. La Falange populista encarna, pues, la oposición de listos útiles y, algunos, de inmeso talento e inquietud plástico-social. Arias Salgado es vicesecretaio de Educación Popular. Otros exfascistas prefieren el 'apparatchik' al chic y desde la burocracia cubren el expediente. Sonrisas al infractor, pero caña inmisericorde, que si no el Movimiento los margina.
Eterno Posibilismo
Menchu Gal sabe regatear e incorporarse a una adaptación darwiniana que en Madrid ponen en marcha dramaturgos como Buero Vallejo, actores como Marsillach, poetas ultraístas, dibujantes de cómic, periodistas de "La Codorniz" y paisajistas de estremecedora neutralidad óptica: el Posibilismo, tendencia emergente en una postguerra de prohibiciones y fascioapocalipsis en las montañas nevadas.
Por cierto, que el Posibilismo, el ismo más ismo de los Ismos, ni se ha extinguido ni está en decadencia. Lo llaman 'voto útil' y, como a su anterior acepción, lo promueve el miedo, un miedo ibérico que tardará otra generación en difuminarse aunque quieran borrarlo con otro desasosiego mayor y apocalíptico, el del "Greenism". Una fijación inquisitorial del yanqui medio, heredero de los pastores 'freelance' del Far West, de los platillos volantes de Orson Welles y de un telepredicador llamado Al Gore. Al que se añade la divulgación médica en los media que, corriendo de boca en boca, hace más daño psíquico que varias plagas pestilentes en lo físico. Se nos desea hipocondriacos. En fin.
Estetas, ensayistas y público
Durante la época-"Biosca", no puede negarse, se pudo apreciar cómo poetas, ensayistas, novelistas, grabadores, estampadores, dibujantes y, dado que la pupila es indispensable para que las Artes no sean unívocas, público (ilustrado, no se olvide) se complementaban logrando un mayor dinamismo en la producción recíproca. También, paradoja, un colectivismo espiroidal y fértil en polémica. Se comenta la producción plástica, la materia prima distribuida, manipulada y empero asilvestrada. Con lo cual el espectador interpreta subjetivamente más allá de imagen, tacto y texto.
Esta otra era, 2008, exige como vano reclamo catálogos firmados por eméritos de Bellas Artes -- ni mejores ni peores que Sotomayor -- y ello es un disparate por simbles razones de identificación. Por cierto que Gauguin mismo en sus "Racontars de rapin", sólo publicados en 1951, año clave para "Biosca" y la Escuela de Madrid-Vallecas, lanza un libelo muy verídico contra la crítica de arte de sus días y la fraseología ad-major-gloria del literato, que pierde perspectiva y se introvierte.
Gauguin en Atuana
Dicho panfleto en hojas dispersas, blog en bloc en la selva, fue escrito poco antes de su muerte en Atuana. Para él, el color es 'enigmático'. De él nacen, predicción del videoclip, sensaciones armónico-sonoras, trata de insinuar. Cerebral, declara: "Je suis un grand artiste et je le sais". Busca esoterismo en lo exotérico y convoca a ir "Au centre mystérieux de la pensée, parce qu'il y a physique et métaphisique".
Los catedráticos y profesores de algo tan escasamente racional como es la expresión artística mueble sólo pueden ser aprehendidos por otro docente de lo inexplicable. Plumas que ejercen el comentario volandero, intransferible, logran una mayor transferencia que lo académico. Que las disertaciones racionalistas -- disparates -- para algo que dimana de la vida con sus contenidos de crueldad, irracionalidad, angustia inexpresable, miedo al miedo, euforias y subidones, sobran. Para alias Oteitza el trotskista ocasional facción Gramsci , "Tutto è Politica". Lo hemos visto. Muchos lo han leído (o dicen haberlo hecho).
Canibalismo estético
En cuanto a Giorgio de Chirico dejó un volumen: "Le peintre et son génie chez l´écrivain", de título elocuente. De modo que las logorreas jamás están de más, si no se trata de aplicar el Carbono-16 o el ADN al pellejo de los lienzos, pigmentos y formas escultóricas.
Sotomayor, no me canso, era académico. Los académicos siguen padeciendo fobias propias de toda cátedra con licencia para detestar o elevar a los altares según les vaya la úlcera o si les han multado o no al ir a la expo. Punto.
Hoy el ballet de las Artes es contorsionismo. Todo es instalación, hasta la ropa limpia tirada por los suelos de mi casa junto a periódicos, libros, fotos que caducan vertiginosas y zapatillas que bostezan. El testimonio de nuestra época quedará fijo cuando el agujero de ozono verde del cambio climático nos extermine como a los dinosaurios. Quienes, por cierto, se extinguieron porque se devoraban los unos a los otros.
Más que el CO2 y el invernadero en estratosfera, el canibalismo ético nos exterminará. Dejaremos para la arqueología del XXIII una estampa de los perfiles que nos hacen las empresas -- y los chismorreos -- sin mirarnos de frente. O los videojuegos, la telebasura, la ciberbasura, la hemeroteca al dictado, las páginas web como éstas en disco-duro, los cajeros automáticos, los CD e incluso esas tablillas prehistóricas llamadas disquetes, y el you-tube.
Sólo seremos originales mucho, mucho después de muertos, incinerados y desvanecidos en el éter. Cuando don Aurelio nos dejaba, infames novilleros, entrar en "Biosca" y llevarnos catálogos con maravillosas reproducciones de sus estetas, sabía que el Arte ha de ser intercambio entre ese entusiasmo creativista que a Menchu Gal (y a su generación) embargaba, y la curiosidad activa del inquiridor sin complejos. Éramos infantiles, no pueriles. Hoy el drama es que hay mucho cuento, pero nadie se lo cree.
(Continuará; To be Continued; À Suivre; Jarraitzeko)






















































































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jueves, marzo 06, 2008

Oteiza alias Oteitza XI






















Aguafuerte del río Ego

Beorlegui, Baroja Collet, Eduardo Chillida, Gonzalo Chillida, Jabier Herrero, Gabriel Ramos Uranga, Pedro Txillida, Iñaki Ruiz de Eguino aportaron obra para "Euskal Grabatzaileak", muestra de la especialidad de puntaseca, buril, cobre, linóleo y estampación. En-Eskuela-Baska. Son herederos de Goya, oriundo de Zerain, donde se le homenajea en busto; de Ricardo Baroja el polivalente que trabajaba desde Artes Gráficas por encargo hasta duras estampas sociales. Como cuando se coló en la morgue del Buen Suceso para dibujar en directo el cadáver de Mateo Morral y grabar luego un aguafuerte de este ácrata legendario. Morral había arrojado una bomba metida en un ramo de flores al cortejo nupcial de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battemberg. (A Pío, que estaba escribiendo "La Dama Errante" en 1906, novela de anarquistas, le prohibieron el paso). Duró la muestra de Aguafuertes del Ego del 29 de octubre al 14 de noviembre de 1993. Chirriaba la ausencia de Oteiza que, como buen alias Oteitza, se enchopó. Se adivina sin esfuerzo por qué si releen la nómina de expositores. Corría, 1992-1993, la era de los iconoclastas, y cuando el artista Santos Iñurrieta descalabró un monumento público de traviesas de tren-tótemes de Ibarrola, Oteitza defendió al de la ekintza: "Lo de Ibarrola es un adorno mamarracho peor que las obras de Chillida".


-Baroja Collet derivó a fórmulas inquietantes (arriba dcha)
-Un Beorlegui cáustico: lidia del cerdo (arriba izda)
- Cartel de la primera expo de los grabadores del Ego-Deba por F. Beorlegui
















- Anjel Cruz Jaka muestra el
grabado de Oteitza , firmado, que sirvió
de logotipo para el diario "Gara".



Fotos y texto: R.Castellano (APGE)
(Es propiedad, Rights reserved)
Algo hay que como reguero de pólvora dinamiza las formas de hacer, pensar y transmitir estética en Euskal Herria. Oteiza, que ahora cumple 99.999 años, catalizó y voceó la movida plástica aunque en grabado poco se le conozca si se exceptúan los dibujos de manual de Geometría-Descriptiva-Proyectiva para el despliegue y consiguiente apertura de paralelepípedos. Bien aderezados de mitos de su propia cosecha y herejías de negación de un vasco junguiano y la noción bífida de dos humanidades paleolíticas en culturas paralelas, más la antropometría leonardina del canon de Fibonacci, darán origen a las cajas metafísicas como profecía de diseño de artefactos espaciales para la NASA que ahora telecomunican esto que usted lee. Y las tizas en pizarra con pitagorismo mixto de bioquímica del centauro. O ese logo realizado para "Gara" y algunos proyectos que se quedaron en algoritmos intransferibles. "Yo escribo para conocerme". Tenía su propia piedra Rossetta y todo intento de descifrarle es logomaquia narcisista <<<< No fue el único dinamizador. Un día Beorlegui se percató de que el damasquinado para guardamontes y cañones de carabinas de lujo made in Eibar, habitual regalo de marchandísing para los 'oil sheiks' que en Marbella anclaban con harén, yate y divisas, podían diversificarse en técnicas calcográficas. Ajenas al armamentismo. Junto con Periko Azpiazu conspiró en la promoción "Azido Taldea", vivero de jóvenes aguafuertistas del Ego Ibar. Entre ellos, su hijo Mikel Beorlegui. Apoyados por eibartarras, elgoibartarras y forasteros del salvaje Este. Rara y por ello meritísima conjura>>>>
Fueron Periko Azpiazu, que no expuso lo suyo, se limitó a recabar y coordinar el material, y Beorlegui quienes me solicitaron el texto. Pero el catálogo, aparte del escrito que les dediqué, incluye unas fichas que pueden resultar de interés para el historiador de las artes gráficas, fundamento de todo esteticismo físico o metapsíquico en Euskal Herria. O para quien desee datos breves al respecto de los participantes. Por ellas comenzamos.

Baroja Collet
- Juan Luis Baroja Collet.- Nacido en Le Creusot (Francia) en 1957. Ingresa en la Escuela de Damasquinado de Eibar y a la par se inicia en pintura. Beorlegui el ojeador lo abduce para otros menesteres más creativos y recreativos. Después, Baroja se implicaría como escultor. Toda su obra, como corresponde al buen arte, es indescriptible a través de alfabetos limitados como éste que a falta de otras cripsis utilizo. Plantea interrogantes, Baroja Collet, y jamás se ha permitido un bluff.
Desde 1978 realiza innúmeras exposiciones individuales de las tres disciplinas. Participa año tras año en "Estampa", Arte Para Ver y Llevar, y otros eventos. En la actualidad es profesor de grabado calcográfico en la Arte Eskola de Deba Gipuzkoa. En 1993 había obtenido Beca de Arteder 81; Ayuda de investigación en grabado calcográfico (Gobierno Vasco); en 1984-85 obtiene dos veces el Segundo Premio "Gure Artea" de grabado. Sabido es que el primero, a la primera, siempre es sospechoso o excesivamente bonito (en las inauguraciones quien inaugura detesta que le digan de una obra suya, esto es muy bonito). Lo logrará, subir al pódium, en 1986, especialidad grabado, en el Certamen de Artes Plásticas de Vitoria-Gasteiz.
En 1988 se lleva el Premio de Escultura de la VIII Bienal, en la misma capital. En Amorebieta, Bienal de Escultura, recibe una Mención Especial y logra una beca esa disciplina del Gobierno Vasco. En 1991, profeta en otras tierras, logra el Primer Premio de Escultura del memorial Pablo Gargallo, Zaragoza. Y el Premio de Escultura Ciudad de Arganda. En la actualidad suele exponer con la escudería de "Art Ko", la sala donostiarra -- sin fronteras -- de Cristina dela Fuente.
Obra suya en centros públicos, 1993 : Ayuntamiento de Vitoria, Diputación Foral de Guipúzcoa, Centro Cultural "El Campillo", Vitoria; Caja Municipal de Pamplona; Gobierno Vasco; Ayuntamiento de Zaragoza; Calcografía Nacional, Madrid.
Beorlegui
-Fernando Beorlegui Beguiristain : Para la muestra se compuso una brevísima autobiografía. Ahora lo llaman 'perfil', palabra muy policiaca y resobada en informativos, periodismo-límite (de léxico) y telebazofia. Con Beorlegui no sirve, ya que como a tantos habría que hacerle un 'de frente'. Nació en Campanas, Navarra, en 1928 y falleció en Eibar en 2008. Acerca de él me surgieron entregas para este blog de blocs o viceversa. Consúltese el 'tag' "Blocs de Beorlegui".
En 1993 Fernando era pintor, grabador, escultor y agitador estético a contraluz. Fue discípulo de Javier Ciga, un represaliado navarro, en 1942; después, en Madrid, de Eduardo Chicharro Briones (1951), no confundir con su padre Chicharro Agüero, y del Centro de Bellas Artes donde se podía dibujar desnudo con cambios de postura que agilizaban la muñeca y el carboncillo y, los domingos, arreglar un mundo catastrófico entre ganapanes y condesas antifranquista. En los días de la colectiva ácida "Euskal Grabatzaileak" contabilizaba más de veinte expos individuales y unas 75 colectivas.
"Azido Taldea" representó su ambición de concentrar en taller a un colectivo de aguafuertistas de la zona del Ego y el Deba, dos ríos que fluyen por su cuenta. Los fichó en la Escuela de Armería de Eibar. Participó en la Escuela Experimental de Oteiza en Deba y la abandonó porque las asambleas y disquisiciones interminables, hasta el anochecer, acerca de si el cadáver estaba dentro o fuera del cromlech se le antojaban pérdida de tiempo lectivo. Intentó en 1986 otro maravilloso fracaso como 'responsable' -- se autoinculpa -- de la "Escuela de Arte Egur", de Elgoibar.
Recuerda ese rótulo,"Egur" (madera) a los grabados en boj de Durero, Doré, las capitulares para novelas de Caro Raggio de Ricardo Baroja. Había diseñado Beorlegui en una empresa de complementos laborales illín de bicicleta, casco de machaca, taladro y máquina de coser aplicando pionero la ergonomía. También maquetó revistas culturales de los 70-80. Distanciado sabiamente de todo poder y autoridad, en sus días finales decía que "nunca he vendido como ahora", y sabía por qué, y por eso se desmarcaba y comía jamón con vino de reserva. Desafiante más que socrático. Informa su viuda que la familia está organizando el "Museo Beorlegui" en su casa de Eibar, qué mejor sitio, aunque por supuesto no cabe todo y será antológica.
Cuando tuvo lugar esta exposición monográfica, 1993, almacenaban obra suya en el Museo Provincial de Santander, en el Ayuntamiento de Eibar, en la Fundación Kutxa de Donostia y en la Caja de Ahorros de Navarra y Pamplona. Sobre todo para gozo en intimidad de coleccionistas particulares.
Chillida
-Eduardo Chillida Juantegui, nacido en Donostia en 1924, fallecido en 2002 de resultas de un síndrome de Alzheimer. Omite en su breve currículo para la muestra específica de Elgoibar que había sido guardameta titular de la Real Sociedad. Que dejó Arquitectura en Madrid por el fútbol. Que inventó un sistema inédito y altamente psicoespacial de parar penaltis. Funcionaba. Nos reservamos, sólo diremos que tenía que ver con la teoría del vacío en el dolmen, esta técnica de los tres palos.
Callamos otrosí el nombre del delantero que le machacó los ligamentos en entrada brutal y plantillazo. La lesión fue transmitida a Maverick Ink por un testigo directo y fuente veraz: su interior derecho y también escultor-imaginero José Ignacio Urbieta. Con la rodilla inhábil, deja Eduardo el césped por la escultura. No consta, tampoco, en el folleto, que su primer grabado-logo-insignia fue una pegatina contra las nucleares, concretamente la de Deba. Se la encargó otro compa de alineación en el equipo txuriurdin: Izaga. Era aquél un vestuario de ilustrados. En la camioneta solían debatir Elías Querejeta y Chillida qué camino tomar, las artes cinematográficas o la geometría de jugar sin balón.
En 1993 reseñael catálogo de Elgoibar que residió en 1948-1949 en París, realizando terracotas y yesos. Tras breve estancia en Donostia, regresa a París y presenta su primera obra abstracta. La siguiente, 1951, "Ilarik", la fundirá en hierro en Hernani, donde hoy se halla el "Txillida-Leku", su pradera-exposición permanente.
Premios , en aquellas fechas: 1958: Gran Premio de Escultura en la Bienal de Venecia; 1961, Premio Kandinski; 981: Medalla de Oro de Bellas Artes del Ministerio de Cultura; 1983,
Primer Premio Europa de Artes Plásticas; 1985: Gran Premio de las Artes del Gobierno Francés y Premio Fundación Wolf de Tel-Aviv; 1987, Premio PríncipeAsturias de las Artes; 1989, Miembro Honorario de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.
De todos son conocidos el Elogio del Horizonte, en Asturies, y el Peine de los Vientos hincado en arrecifes de Igeldo. Dice Juan Daniel Fullaondo, entre otras muchas cosas, que Eduardo Chillida es sintagmático y metonímico. Por su parte, la última vez que Oteitza monologaba conmigo se emperraba en sus estudios pendientes acerca de los sonemas vascos. "¡No fonemas, coño, SSSonemas!". Bien, pues Chillida, bajo el larguero, paraba penaltis en confrontación espacial. Oteiza se limitaba a la gimanis danesa, mal llamada sueca, mixta de hatha yoga, en la terraza de su ático de Zarautz. El fitting de Beorlegui, ya lo dijimos, lo lograba en bicicleta estática, diseño propio, mientras miraba en la TV películas del Far West.
En Museos: Tate Galley, Londres; Saint Paul A.M. Fondation M et A Maeght; Galleria Nazionale, Roma; Galleria Civica d'Arte Moderno, Torino; Museo Rufino Tamayo, México; Reina Sofia, Madrid; Bellas Artes de Bilbao; Museo de Arte Abstracto, Cuenca; Museo de Valencia; Kunstmuseum, Basilea; Kunstmuseum, Berna; Guggenheim Museum, Nueva York- Metropolitan Museum, N.Y. ; Art Institute, Chicago; National Galerie, Berlin. Etcétera.
Pasa esta semblanza de Eduardo Chillida Juantegui por alto, asimismo, sus peripecias para colgar del viaducto entre Lista y Miguel Angel, que une los barrios de Salamanca y Chamberí, Madrid, una escultura levitante por nombre "La Sirena" o "Lugar de Encuentros". De hormigón armado. Los ingenieros de Fraga, que aquello no lo soportaría el puente. Otros, que no había ni el más mínimo riesgo de derrumbe. Allí sigue, tras vencer Chillida el pulso. Ha congregado más obra y ese espacio ajardinado acoge una treintena de esculturas en arte moderno.
La anécdota . Se puso a llover. Andaba yo curioseando ese museo abierto. Vinieron muchos a refugiarse del chaparrón. Entre el personal, una mujer con dos bolsas de la compra penetra bajo el viuaducto y contempla con enfado la "Sirena" de Chillida. Comentario del pueblo llano ante el Arte:"Oyes, ¡esto parece que lo han puesto aquí aposta para que te des un coscorrón!" (De mi "Guía de Madrid para Vascos", Ediciones Libertarias, 1987.) [In USA you can easily find Chillidas in cool "Tasende Gallery", La Jolla (Calif). Tasende, a k a "Nervión" as a jai-alai player, finished his career in popular sport and following a friend's ackowledgement didn't invest lifetime savings in a truck company, a chinese restaurant or a motel. No, his pal told him, devote them to Art. ¿To what? I've no idea about this stuff. Believe me, Art is the future's divise. So Tasende a k a "Nervión" put his dough in a Gallery and now he is the Collectionism's King and lives in his jet, flying globally in artists research and aesrhetics dealing. No phonus bolonus in his domain. Good friend, good advice]
Gonzalo Chillida
-Gonzalo Chillida Juantegui es hermano del anterior. Que no se llevaban, era la funesta vox populi. Ignoramos si escucharlo diez veces es contrastación, o diez veces que hemos bebido de fuentes intoxicadas. El caso es que en esta ocasión se sumaron ambos a la iniciativa elgoibartarra de dignificar el grabado. (Una intuición, que se trataba de animarle la existencia al enorme "Gabi" Ramos Uranga, ya enfermizo). Pone de Gonzalo Chillida en el catálogo que "su obra plástica responde a una visión metafísica de la realidad, tomando a las naturales como temática principal". Eso no quiere decir nada, algún crítico escolástico lo escribiría. Yo lo llamo 'entornar los ojos para logra la oxiopía comanche'.
Nacido en 1926, Gonzalo Chillida se declara pintor y grabador. Estudió en Bellas Artes de San Fernando, Madrid. Unas 20 exposiciones individuales de 1962 a 1993, participación destacada en todos los "Arco", unas 100 colectivas a lo ancho de Europa y América. Ninguneado por la Wikipedia (entre otros sistemas de crear cainismo del de Jahvé). Dicha ciberpedia suele aguardar a las necrológicas o a que alguien gane un Premio gordo estético o literario, ignorando que las mentes más agudas jamás se entregan a esta ludopatía y, por lo tanto, no compran boletos para la rifa.
Premios, Gonzalo Chillida se presentó a pocos y a alguno, como el Certamen de Navidad de San Sebastián, por obligación de muchos genios acogotados, entre ellos Menchu Gal, en la provincia. En la Primera Bienal donostiarra del Museo San Telmo mereció una Mención Especial. Cautos laureles que se otorgan cuando el jurado sabe que algo es muy bueno, pero no se atreve a confesarlo porque las obras de mérito, de academizar desacademizando, no encajan con la noción provinciana de trofeo.
Museos y colecciones : Museo San Telmo, Donostia; Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca; Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla; Museo de Bellas Artes de Araba (Vitoria-Gasteiz); British Museum, London (precisamene, obra gráfica y grabado); Museo de Bellas Artes de Bilbao; Museo de Lanzarote; Colección de Arte siglo XX. Casa de la Asegurada, Alicante; Ayuntamiento de Donostia.
Jabi Herrero
-Jabier Herrero nace en Barakaldo, 1965. Es pintor y grabador asiduo a "Estampa". En 1989 asistió al Curso Internacional de Grabado de Betanzos (Galiza) donde recibió un premio por su buen hacer. Trabajó la Serigrafía en "Arteleku" (Donostia). Producto, Jabier, de la Arte Eskola o Escuela de Artes Aplicadas (¿aplacadas?) de Deba, donde se graduó en Grabado Calcográfico. En 1993 el sueño de Beorlegui, Taller "Egur" de Elgoibar, se desplomaba por falta de ayudas oficiales y municipales; pero resistía, y Herrero allí ejercía de profesor. Había expuesto nueve individuales y participado en unas cincuenta colectivas desde 1988.
Premios : Primer Premio de Dibujo y Pintura de Amurrio y Segundo Premio en Okondo, 1979. Accésit de Pintura del Certamen de Amurrio, 1981; 1990, Tercer Premio de Pintura, Amurrio, 1990; Accésit en grabado en el Certamen Alavés de 1991. Hoy ya no es un emergente, ha emergido, soltado amarras y arrojado lastres. Sin extravagancias, Herrero se ha creado un estilo ("Stilwandel") de inmediata identificación pero sin esclerosis múltiple (copiarse a sí mismo, la parálisis del arte actual). Otro raro.
Gabriel Ramos Uranga
-Gabriel Ramos Uranga . Nace Gabriel, alias "Gabi", en mal año: 1939. En Bilbao. Fallecería en 1995, dos años después de la muestra de "Eusko Grabatzaileak"de Elgoibar. Hoy en día va cotizadísimo, y el Bellas Artes bilbaino disfruta de un legado suyo de centenar y medio de cuadros, de gran formato algunos (era lo suyo) y casi 100 grabados. Muy joven, se nos fue. Pertenece, con Bonifacio, con Saura, Zobel, Rocío Urquijo, Antonio Lorenzo, al taller de Grabado Calcográfico de Cuenca, 1969. Su primer taller lo instala en Armintza (Bizkaia) no lejos de donde Iberdrola y la Westinghouse deseaban instalar una Central Nuclear. Conflictiva. Es Armintza la patria, además, de Antton de Garay, pirata de Gorliz. Y antaño, filón de bogavantes. En 1975 funda el taller de litografía -- técnica especializada, extremadamente trabajosa -- que se llamará "Marrazarri". Innúmeras exposiciones individuales y colectivas.
Premios: Mención de Honor Arteder 1982 (grabado); 1985, Primer Premio de Pintura y Grabado Bizkaiko Artea; primer premio Gure Artea de grabado; 1986, Primer Premio Gure Artea de Pintura.
Obra en Museos : Aparte la reseñada, Museo Provincial de Álava, Vitoria-Gasteiz; Museo
de Arte Abstracto Español, Cuenca; Bellas Artes de Bilbao (antes del legado); Calcografía Nacional de Madrid. Albert Durer Hans. Nüremberg, RFA.
Ruiz de Eguino
-Iñaki Moreno Ruiz de Eguino. Abreviado como Ruiz de Eguino. Nació en 1953 en Donostia. Es pintor, escultor y grabador. También ejerció de Crítico de Arte. Tuvo su época mística, de saddhu; otra duchampiana, otra geométrica en la que promulgó la Sexta Dimensión pictórica y no ha desdeñado, en su momento, embeberse en paisaje cuando regresó al mercado la perspectiva colórica, bosqes y verde de 'cottage' Marlborough cuyo profeta en Madrid fue Antonio Duque. En Elgoibar se impuso la etiqueta de expresionista abstracto de 1973 a 1976. Otro "Stilwandel" pasajero.
Se inició en el taller de José Ruesga, en Donostia. En 1971 ingresa en Escuela de Artes de Zaragoza. En 1976 se entrega a esa investigación del espacio multidimensional en lienzo, o sea, espejismos poliédricos y, de nuevo, número aúreo. Incontables exposiciones individuales y colectivas de España, América y Europa (en 1993 seguíamos sin ser europeos y la Westinghouse nos situaba al sur de Tijuana).
Premios. Iñaki se adjudica año año un galardón. 1974, Premio de Pintura Vasca, Donostia; 1980, II Bienal Iberoamericana de Arte-México DF (Diploma); 1981, Mención de Honor de
la Asociación de Críticos y Comentaristas de las Artes, Miami (USA); 1982, Primer Premio y Medalla de Oro en Salón Internacional de Primavera de Arlès (Francia); Primer Premio y Medalla de Oro del Salón Internacional de Otoño (Marsella); Medalla de Oro del Salón Internacional de Aix-en-Provence. 1983, Salón Internacional de Avignon. Salon de d'Automne Aix-en-Provence, Plaquette d' Honneur. 1984- XXIV Salon des Arts Plastiques, Port de Bouc, Miembro de Honor. En la actualidad, por inducción, le habrán otorgado muchísimos más.
Museos. Hay obra suya en el Museo de Arte Contemporáneo de Alto Aragón, Huesca; Museo de Arte Contemporáneo, Elche; Museo de Bellas Artes de Córdoba; Museo de Cuenca; Museo de Cholet, Francia; Museo de Bellas Artes de Granada; Museo de la Rioja, Logroño; Museo de Navarra, Pamplona; Museo de Port de Bouc, Francia; Museo de Salamanca; Museo de
San Telmo, Donostia; Museo de Santa Cruz, Toledo; Szépmüweszeti Museum, Budapest; Landeshauptstadt, Wiesbaden. Etcétera.
Pedro Txillida
-Pedro Txillida Belzunce, hijo de Eduardo y Pilar, vino al mundo en 1952, en Donostia. Es pintor y grabador. Antes de comenzar a pintar, hacia 1977, estudió Filosofía y Letras en la Complutense de Madrid. En el folleto de Elgoibar se dice que cultiva la figura humana y que ésta predomina en su temática compositva. Cambió a grafía vasca en esfuerzo para no quedar en la sombra del monopolio onomástico de su padre que, para bien o mal, o para mucho peor, le oscurecía o penumbrizaba en entrelubricán. Su abuelo, padre de Eduardo, también era Pedro: otro handicap para la Wikipedia. Había relizado ya quince exposiciones individuales en España y otros países de Europa y participado en un buen número de colectivas.
Museos. Opciones, no le faltaron en su odisea. Está en Bellas Artes de Vitoria-Gasteiz; en la Comunidad Autónoma de Madrid; en Schulhof Collection, USA; en Aronson Collection, USA; en Collection Dobe, Francia; en Mahomen Collection, Helsinki; en Forsblom Collection, Finlandia; en Colección Cano, México. Una de sus planchas para "Euskal Grabatzaileak", "Itzalakin", buen juego de anatomías en aguafuerte: había varias, de pequeño formato. Viñetas de mérito. Como Beorlegui, se le ve que huye del 'star system' y del megaferro geodésico del aita tras los días del fútbol en que supo del método de llenar vaciós metafísicos: el gol. Nada menos.
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"Estampas ácidas"

Lo que sigue se lo redacté con gusto, sin ánimo de inmiscuirme en la patrística, a Periko Azpiazu y a su compadre Fernando Beorlegui en proyectos de esta dimensión, nada baladíes. Con el título que encabeza, dije brevemente:

"No es un arte menor ni , resultaría cómodo dejarlo en ello, una artesanía. A quien esto escribe, curioso de la plástica, le intrigó siempre que aquellos artistas con los que convivía y de éste u otro taller, también autónomos, terminaran cediendo a la tentación goyesca, ricardobarojiana, del aguafuerte y similares. En este delta del Ego y el Deba nació, derivado tal vez del diseño industrial, "Azido Taldea" como inquietud y renacimiento de técnicas minuciosas, pulso y maestría, antaño alternativas a la foto de prensa. Suelo hojear admirado "La Ilustración Europea y Americana" o "La Ilustración de Madrid" de los hermanos Domínguez Bastida, alias los Bécquer, con finísimos y vívidos grabados a lenta prisa de Valeriano, el grafista. Con sus genuinos reporteros gráficos que, sin fax ni ektakrom [En 1993 estábamos aún lejos del escáner, del método Picasa, Fotoshop y otros hoy vulgarizados, amén de la plaga de cámaras digitales que hogaño nos aflige] y a vuelalápiz difundían acontecimientos mundiales, universales, pasados por imprenta -- prensa es sinónimo de estampación -- a una sociedad tan doméstica entonces como carente de electrodomésticos.

Constituye el grabado un íntimo regreso a la luz de gas. Las telas, los óleos sacralizados, quedan distantes del tacto. Una estampa, en cambio, es algo que puede mirarse entre los dedos, si no como propiedad, sí como posesión. El valle del Ego-Deba, con esta colectiva de burilistas u otros sistemas de alquimia en cobre o linóleos, se reidentifica en sus planchas como en el espejo del tiempo.


A quien vive el vértigo del periodismo le consuela comprobar que algún día los artistas recuperarán tintas, lápices, tórculos -- rotativas -- y fotos en huecograbado manuales para regresarlas a la inacabable galaxia gutemberguiana arrumbada hoy por el láser, el offset y el mackintosh. A lo que no puede renunciar jamás la sensibilidad es a las manos, al mecanismo metacarpiano, más dactilar que digital, que después una maquinaria prolonga y multiplica. Cuando en vez de hacer nos dejamos hacer, quedamos deshumanizados. Quizás sea ésta la razón última de que todos los amigos artistas, tarde o temprano, se adiccionen al aguafuerte, estampa ácida, como reválida del quehacer directo.


Esta muestra es una caminata. Incluye el paisajismo aventurero, en profundidad, de un Gonzalo Chillida depositario de la intrepidez de los enviados especiales del romanticismo. Eduardo Chillida exhibe volúmenes y raspados que trascienden la bidimensionalidad conceptual (no existe el blanco y negro, sino miles de matices del gris: la profundidad). Pedro Txillida Belzunce reivindica la anatomía renacentista: músculos que emergen del caos. Tintas y pigmentos mixtos son el soporte de las simetrías casi clecsográfics de un Baroja Collet de desenfrenado raciocinio. Montajes descriptivos, colajes armónicos, locuaces historias, de Jabi Herrero (¿herencia colectiva, no influencia, ojo, del único surreal vasco tan vivo como muerto, Nikolas Lekuona?).

Ramos Uranga es la síntesis cinética, el misterio revelado en runas, el grabado instantáneo, la danza ritual del signo. Ruiz de Eguino tampoco pudo resistir los aromas del aguafuerte y prolonga aquí sus estructuras geométricas vagamente suprematistas(¿homenaje a Bogomázov, a Charcthun, a Kudriashev, primer intuitivo del espacio interestelar?) en trazo lineal pero no mínimo.

Agréguese el tenaz experimentalismo, hasta el límite del límite, de Fernando Beorlegui, su autodibujo, el séptimo sello de sus prelados medievales y carcomidos, sus espantapájaros femeninos y demás iconos de su inconfundible y cíclica cosecha, y tendremos un remolino de imágenes a las que interrelaciona el soporte más antiguo que usa la civilización para eternizar sus fantasmas: el vegetal prensado llamado papel. Tan peligroso que a veces sufre acosos y censuras. En él se plasman desde hace milenios taumaturgias y desvelos en la más difícil de las disciplinas plásticas. Susceptible de multiplicidad, es el grabado la única comunicación digna de llamarse interactiva".

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