Carnestolendas sin tregua
Texto y foto: Rafael Castellano (APGE) -
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Párvulo en Campanas, a un paso de Iruñea, Fernando Beorlegui conserva un recuerdo de acontecimientos recurrentes. Entre ellos destaca, y aún sigue allí, menhir dionisiaco, la chimenea de la "fábrica de vinos" donde su padre trabajaba. Fundada por un tal Julio Mihura en 1864, la destilería y crianza en barricas tuvo prestigio y expansión. Lucía la chimenea de "Vinícola de Navarra" una enorme estrella de David como logotipo. Dice Beorlegui que "el dueño era judío". A Fernando, a saber por qué, lo judaizante le atraía. Una tarde, paseando ante la mar, me regaló una revista de los sefardíes:"Raíces, Revista Judía de Cultura". Director, Horacio Kohan. Frecuentaba la Judería -- la Rua -- de Lizarra y allí conoció el museo de Segundo Ruiz Roca. Próximo, un estudio que frecuentó, el de Gustavo de Maeztu. Éste, imantación repetida en la biografía beorleguiana, pintaba poco, padecía agorafobia y fallecería malogrado y deprimido. Murió Gustavo cuando Fernando cumplía 21 años y se encarrilaba en el Arte y el Diseño <<< Se convertieron en enólogos, su hermano y él, por voluntad patricia y tradición local de los caldos de Tiebas, aunque no siguieran aquel rumbo noético. Aquella tarde comentó como para sí ante el oleaje que los alcohólicos eran gente que bebía y después sentía remordimientos por ello y se los curaba bebiendo más. Como experto en la cata recatada, sabía lo que se decía. Pero él quiso ser, y fue,"El Pintor".>>>
Es Campanas un pueblo navarro ubicado en la triple mojonera de Muruarte de Reta, Biurrun-Olcoz y Tiebas. Beorlegui pertenecía a Tiebas. Antes de este topónimo, Campanas fue San Nicolás de Arrizabalaga, al pie de la Sierra de Alaiz. "Entonces el pueblo tenía dos campanas en la iglesia cuando lo normal era tener una y así se quedó, Campanas, y hasta hoy">>>>> Se subdivide y reune el vecindario en esas tribus de Subiza, Beriain, Tiebas, Muruarte de Reta, Biurrun-Olcoz, Olaz. Mucho gremio especializado. Los Beguiristain, primos de Beorlegui, son carpinteros. Los vinos maduran en cubas de madera específica. Dado lo cual, cuando Fernando acudía a una muestra y elogiaba un cuadro, resaltaba: "¡Éste tiene oficio!" Me lo confirmó Marino Plaza, uno de los discípulos de "Gorutz", partido plástico eibarrés.
Road story, train story
Por esta toponimia tan inconmensurable (¿quién deslinda el vibrato de dos campanas en repiques de Duelo, Tempestad, Incendio, Ángelus?) pasaba el camino de Santiago. Roma, Toulouse, Puente la Reina. La Ruta Jacobea discurría por todos los pueblos, incluido el Tibet. Luego llegó el ferrocarril, en 1880. Sería la estación, en cuanto a novedad aerodinámica, como la del Verkehrsmuseum de Nuremberg, donde un grabado de 1839 conmemora la puesta en marcha del tren Münich-Augsburgo el 1 de septiembre de dicho año. Pero su traza arquitectónica recuerda a la de Eibar, Añorga, Aia-Orio, Durango,Lasarte-Oria. Estándar. Están el road-story y el train-story. De éste nace el blues mixto de gospel animista, recuerdo imborrable de los convoyes cargados de esclavos que recorrían Alabama, New Orleans. En el cuadro que esto ilustra, hay un negro exoftálmico soplando en la tuba. Dixie de tres peniques.
El estilo tardorromanticista, en plena era de tecnologías, maquinismo, rascacielos, Expo de París, telares industriales, inventos de Edison y premoniciones interestelares juliovernescas, se pone a edificar edificios públicos con ojivas del gótico, torreones, pastiches catedralicios y perfiles de chalés alpinos. Véase el Castillo de Butrón, dotado incluso de foso. O el términus del Eusko Tren en Atxuri, Bilbao. Viene a ser la traza de estos apeaderos como dibujada por escolares que saben dibujar y puesta en perspectiva.
"El Murciélago" y el "Lau Buru"
Todo esto es para ponerle un panorama a Fernandito Beorlegui, niño precoz y alevín de esteta merced a las revistas de su abuela y su madre. La Esfera. La Ilustración, Gracia y Justicia, Blanco y Negro, Mundo Gráfico. Y las satíricas navarras La Taconera, El Murciélago,
La Botiga, La Estaca. Esta prensa corrosiva altera al periódico de corte paleovasquista
Lau-Buru cuyo lema rezaba 'Dios y Fueros'. Arribó el Lau Buru en el furgón de postas del tren en 1882 y editorializó de inmediato acerca de El Murciélago diciendo que "lamenta su reprobable tarea de zaherir a personas dignísimas sin motivo grande ni pequeño".
Dios no ríe nunca. Los Fueros, mucho menos.
República y periodismo-fórmula
Con la República de 1931, y el rapaz Fernando ignorante de que terminaría siendo vecino notable de Eibar, villa madrugadora en el asunto, llegó el "Crónica" con un formato que hasta hoy hace furor: "Desnudos de Arte" en fotografía , bellísimas pinups, por Manassé; Actores y Actrices; Sucesos truculentos y denterosos, como el Crimen de la Guindalera o el del cadáver facturado mediante baúl de mimbre en el Sudexprés de Irun. Y cómo no, política, elecciones y partidos, incluido el reporterismo directo de los sangrientos sucesos de Asturias de 1934.
Y folletines. Y cómic. Así, Arte, Serial, Sátira, Tebeo, Morbo en plan El Caso y entrevistas en precampaña, incluidas las feministas de María de Maeztu solicitando su lugar en el Hemiciclo y las urnas, fueron el cóctel calcado por "Interviú" (años 1980) y, hasta hoy, en cutre y pagando información, por la TV. De "Crónica", sólo hemos citado al fotógrafo de estudio Manassé. Pero el apoyo gráfico en sepia y huecograbado era magistral. Llamaba al ojo. Ah, ¡y Fútbol! Aunque para artes con tema, motivo y argumento, las alegorías de "La Esfera".
Una Noche de Reyes
Explica Beorlegui: "Yo he pintado desde que nací, bueno, desde muy pequeño me he nutrido de las revistas que le llegaban a mi madre; en Campanas no había un cuadro en muchos kilómetros a la redonda: había que ir a Pamplona para ver un cuadro. Entonces, miraba el "Lecturas", que traía una 'Serie sentimental sobre los Museos de Europa'. Precisa: "Era José Francés quien escribía aquello. Yo conocía de ese modo a pintores de Tercera División del Cinquecento, del Renacimiento, manieristas. A mí me encantaba, porque además ponía allí quién era cada uno y de qué época". Dilatadas horas de infancia en Campanas.
También era un enteradillo en frontón. Y en velocípedos. Y una noche de Reyes, estremecedor, fue un 6 de enero de 2008 cuando se esfumó de esta vida; una noche de Reyes éstos, omniscientes, conocedores de las aficiones plásticas del muchacho, le traen un libro sobre Michelangelo Buonarotti. "Yo, pensando que era un gran pintor, y no un gran escultor". Y un inmenso dibujante. "Así que ahí me tienes obsesionado con Miguel Ángel. Tanto, que pinté unas decoraciones en el pueblo, para un teatro, poniendo esos angelitos que tiene la Capilla Sixtina, bailando. Era para el teatro de la Escuela y no, en eso no mandaban los curas".
A Eibar le traería Maria Luisa Ereña. Consecuencia: "Había que trabajar, porque llegaron unos cachorros". Asocia: "Yo no he dejado de trabajar en mi vida". O sea, ¿que pintar no es trabajar? "No; bueno, sí. Ahora sí, entonces, no. Antes era clandestino, casi. Las horas que me pasaba yo pintando eran casi clandestinas; pero era lo mío, era mi programa. Aquí hay que situar la Escuela de Deba, la influencia de Oteiza que era maravillosay a la vez era nefasta". Nefasto tiene varios sentidos, y como latinajo un día 'ne-fastum' es un día lectivo, laborable, oponiéndose al día 'fastum' o festivo. Con Oteitza, esta clasificacióndel calendario era aleatoria. Exhaustiva.
Realismo real
Con lo cual, por Carnavales u otros festejos, 'fastum' en este pueblo de ventas, de paso y peregrinaje jacobeo hasta donde el sol se hunde, aparecían los cuatro murguistas de Barasoain y el bramido multífono de la charanga se convertía en solemnidad. "Venían itinerantes, tras tantos meses de silencio, y aquello nos llenaba de alegría". Algún entendido ha hablado de realismo mágico en Beorlegui. Pero Beorlegui no cree en cartas astrales ni teologales. Realismo mágico, pues, es expresión que no significa nada. Subyace en ella el indestructible Hegel y su mística racionalizada, sus fantasmagorías palpables, tan gratas a la clerecía postmoderna. Ocurre que un día de 1939 un Fernandito de once años abrió la puerta a "un hombre que pedía limosna con uniforme de oficial, algo sucio; evidentemente había desenterrado un cadáver de un campo de batalla para procurarse ropa". Realismo real. Es un flashback a las anteriores y bestiales Carlistadas del sin cuartel, las bayonetas herrumbrosas e inmediato saqueo de los cadáveres. Calcetines, espuelas, cantimploras, botas, cartucheras, tahalíes, alpargatas. Sin aguardar siquiera a que la batalla concluya.
"Fakires, titiriteros, vagabundos"
Forman también parte de su niñez titiriteros, la cabra de la escalera, fakires que tragaban cristales de botellas y bombillas fundidas. "Pero sobre todo, los músicos, a mí me entusiasmaban aquellos músicos con un tubo en la boca". Mendigos, pordioseros y el chunchún de saxofones abollados, de requintos deslucidos, contituían su entusiasmo. "Hay una cosa... Nos daban envidia algunos vagabundos porque no les mandaba nadie, vivían por su cuenta libres como las estrellas, como el viento, y andábamos con ellos y me acuerdo de sus nombres, incluso..." Es la alegría un estado esencial y la música bochinchera, salsa navarra, enardece y dispara la adrenalina. Pero ante todo es la alegría un limbo pasajero, alienante. Al que pierde la alegría tras una faena de la existencia y la recupera cuando le llegan buenas noticias o instantes gratos, le llaman bipolar. Como Panero, que aquí en Euskadi se alojó con privilegios (justos) en Santa Águeda e intuyó genial lo que farda una 'rehab' en el currículo. Ahora vive, quizás peor, en un Balneario de Canarias. No pudieron, con él, llenar la ficha, impedir que se crease a sí mismo.
Oliendo a ropa planchada
Porque no hay quien no se cree y re-cree a diario hasta la metamorfosis; pero algo en Beorlegui, regresemos a él, le hacía inmutable. Incluso en las sonrisas carbonarias, de tejón, frente al humor entre palabras. Es imposible hablar de Fernando y sus amistades sin que salga a relucir, inefable, el humor. Un humor tirando a británico con pinceladas de baturro. Para mí que el concepto de dandismo se lo venía a dar su pulcritud de endomingado reacio a todo lo trendi. No era un pisaverde, ni un lechuguino, ni un petimetre. Trabajaba en el estudio de Ubitxa trajeado de maniquí de Saldos Arias, impoluto, con todo su arsenal de ácidos, disolventes, pigmentos, aguarrases, pringues magistrales, huevos cascados y yelmos de Mambrino rebosantes de menjurjes pictóricos. Cual trapecista sin red, se enfrentaba a la mancha con pliegues simétricos sobre las tetillas. Oliendo a ropa recién planchada.
Ley del Mínimo Esfuerzo
Puede que se exhibiera como maniquí o marchamo de su época de proyectar planchas aerodinámicas. De las de planchar ropa. La Ley del Mínimo Esfuerzo, intuida desde los tiempos de los australopitécidos que afilaban sus varas de hurgar panales, sustenta desde siempre a Eibar. No equivale, cuidado, a pereza o delegación robótica. Su corolario es que todo -- absolutamente todo -- es Máquina Herramienta. Incluido el menisco de un delantero centro. Y veremos que Fernando siguió el precepto en su faceta de diseñador. Es el arriba citado un axioma al que se recurre para utensilios que van desde compresores para marmolistas y escultores-canteros hasta las sierras verticales, los tornos a mando numérico y las esquiladoras y utensilios de cortar el pelo "Elcoro". Pasando por los sillines y el carenado de la NTT de GAC, la de las mobiletes que eran para el verano. Todo, en fundición inyectada. Incluso los chubesquis, hoy cocinas de leña y carbón. Para terminar este resumen que hermana industria y creatividad, quienes practican hoy la escultura en metal se sirven de la microprocesación puntera de "Alfa". "Techné" vuelve a significar, en griego clásico, "Arte".
Epistemología del humor básico
Claro, pensémoslo. En un universo con un uniforme para cada uno a ritmo de las movidas indumentarias y pasarelas "Cibeles", quien no se agrega a esa corriente viene a ser como un astronauta lunar en una playa nudista. Da el cante. Su estilo era de menestral de Tierraestella en día del Corpus. Más originalidad, imposible. Ah, y afeitado y peinado. Con raya. He aquí su sombra chinesca. Puede ser otrosí que en algún momento, como muy experto retratista, haya caído Beorlegui en la caricatura colectiva, léase el Carnaval Sin Tregua que entra ya en lo cómico absoluto según arbitraria aunque válida definición de Baudelaire.
En sistemática o método que nos suena a coña, o a acertijo ilustrado, el autor de "Les Fleurs du Mal" realizó la epistemología del humor básico. Acababa yo de aprender ésta obligatoriamente en clase, en el Liceo, cuando ya en "La Codorniz" el barandé Álvaro de Laiglesia me aleccionó al encargarme artículos mordaces, distintos en enfoque del "Tiemble después de Haber Reido": "El humor, recuerda, es ante todo no hacerse el gracioso, y menos el ingenioso", me dijo con severidad. Y Perdiguero, redactor-jefe: "Jamás engañarás al tipómetro". Y Basabe, fotógrafo: "A todos se les ve el carácter cuando posan, se les transparenta la personalidad en el visor".
Iñaki Larrañaga
Tal y como avanza en su percepción de la realidad, Beorlegui se percata no sólo de que la belleza puede ser ponzoñosa, como ya se resalta en "Oteiza alias Oteitza IX", sino de que el pueblo, aparte de los instantes de bullicio y desmadre, es aquello que uno se topa en derredor en la cola de la Seguridad Social o en el Inem. O detrás de los rascacielos de Unzaga en cuyos bajos labora su antípoda y por eso inseparable Iñaki Larrañaga, el gestual y arte póvera que a Fernando se asimila en los pigmentos que usa. En una colectiva del valle del Ego, Iñaki presentó su nombre debajo de absolutamente nada. Aventajando a los marcos vacíos, enorme escándalo, de Amable Arias. Extrae Larrañaga sus tintas de bayas exprimidas y catalizadas en alcohol de quemar. Las recolecta en el monte y con esa alquimia empapa péndolas hechas de mimbre y bambú. Iba diciendo que la democracia sociológica, que no la teológica, la de la Tómbola, los caucus y los sondeos que dicen a quien hay que votar para que no suba la luz, la componen gentes que dormitan o contemplan a las vacas y cabras (¿quién contempla a quién?) en los Ferrocarriles Vascongados. O en el Vasconavarro. O en el metro a José Antonio (hoy Gran Vía, le han quitado el "de Pí y Margall") del Madrid de los años 1950. A un tiro de piedra del Pasaje de la Alhambra donde Pablo Iglesias funda el PSOE y Chicharro enseña a Beorlegui y otros catecúmenos, no a pintar, sino cómo pintar. No es lo mismo.
Carcajadas pecaminosas
Pero escuchemos a Baudelaire: "Llamaré desde ahora a lo grotesco 'lo cómico absoluto' como antítesis de lo cómico ordinario, al que llamaré 'lo cómico significativo' ". [grotesco es 'grutesco': arte cavernario] Lo precisa: "Lo cómico significativo tiene un lenguaje más claro, más fácil de comprender por el vulgo y, sobre todo, más fácil de analizar ya que su elemento es visiblemente doble: el arte y la idea moral". Evoquemos aquí lo que me dijo Beorlegui, lapidario, al interrogarle sobre los condicionamientos de ejercer de artista en la convulsa Euskal Herria: "Yo no soy un moralista". Así, varios vericuetos por diversas prosas bárbaras me topo con Johan Kaspar Schmidt, alias Max Stirner ("Stirner" = "El Altivo", aunque se ganase el sustento como profesor en un Colegio de Señoritas, traductor a destajo y articulista, ocupaciones raramente bien retribuidas y normalmente consideradas asunto de desocupados). Un párrafo de este lúcido precursor de la acracia total. Lean
[...No derivando ya la moralidad simplemente de la piedad, sino teniendo sus raíces propias, el principio de la moral no se deriva de los mandamentos divinos, sino de las leyes de la razón; para que aquellos mandamientos mantengan su validez, se necesita primero que su validez haya sido comprobada por la razón y que sea apoyado por ella (...) Piedad y moralidad difieren en que la primera reconoce a Dios y la segunda al hombre por legisladores...]
Ni Hegel, ni Marx. Para Stirner, la experimentalidad, lo empírico e incluso en último término la revolución pueden llegar a ser tan alienantes como el Catecismo. ¿Para qué perder el tiempo razonando que los racionalistas tampoco tienen razón? Pero estas gentes se adhieren al segundo principio de la dinámica óptica: "Nada es lo que es, todo se contradice". Es el principio de la dialéctica hegeliana aplicada a la persona que al actuar sobre la vida, la transforma y se transforma a sí misma. La filósofa Maritxu Guler, abandonada por todos los radical-chic que iban a que les hiciera el horóscopo y hoy se avergüenzan de haberlo hecho, me lo supo explicar mejor que nadie.
"Bolo Bolo": El rumor es noticia
El terrible "Bolo Bolo" (hay un grabado-cuadro de Beorlegui que alegoriza con cruel animosidad a este tipo de comadreo y compadreo capaz de despellejar una reputación incluso post-mortem); el "Bolo Bolo" o rumor provinciano hicieron de Maritxu Erlanz, viuda de Guler, adicta a Jung, cuando se alimentaba más de Feuerbach y, pese a ellos, sus devotos rojeras hoy desteñidos, de Marx-Engels. Oteiza y su alias, Oteitza, perseguían obras de Jung por librerías de lance. Un psiquiatra jasperiano: "¿Jung? Un nazi en estado puro".
Sabido es que, para mayor desconcierto ideológico del vulgo, quizás para diversificar patologías del magín, existen los partidos psiquiátricos. Así, los lacanianos patean los Congresos de los freudianos y los antipsiquiatras se atornillan la sien al asistir a conferencias y simposios de los jasperianos. Son conciliarios, tridentinos y patrísticos. Un desastre. Bien, pues Maritxu me dijo: "Cuando pronunciamos la plabra 'presente' ya estamos en el futuro, y cuando estamos en ese futuro, ya hemos pasado a un futuro más allá". Es el principio histórico de la transformación continua. Marxismo esencial. Existencial. Enlaza con la entropía evolutiva y demás paradojas.
Pero cedamos la palabra a Stirner, adversario teórico de Karl Marx con una mente muy bien amueblada: "Frente al Humanismo y el Realismo podemos llamarnos, si es un nombre lo que se desea, moralistas, pues nuestro objetivo es la formación moral". ¿En qué quedamos? Lo publicó en la "Reinische Zeitung", en 1842, bajo el epígrafe de "El falso principio de nuestra educación o Humanismo y Realismo". Y regresando a Baudelaire: "Pero lo cómico absoluto, acercándose más a la naturaleza, se presenta bajo una especie única que pide ser aprehendida por intuición. Sólo hay una comprobación de lo grotesco: la risa, la risa súbita; frente a lo cómico significativo no está prohibido reír tras el golpe [de ingenio]; esto no arguye contra su valor: se trata de un problema de rapidez de análisis". A modo de estrambote: "He dicho lo cómico absoluto; pero ojo. Desde el punto de vista de lo absoluto definitivo, sólo está la alegría. Lo cómico sólo puede ser absoluto en relación a la humanidad venida a menos; y así es como yo lo entiendo".
Daumier, genio satírico
En esta perspectiva, y soy enemigo de la crítica ejercida como Derecho comparado, surgen afinidades ineludibles. Un autodidacta es alguien que ha tenido muchos maestros; y en esta tesitura veo a Beorlegui como un Daumier fin-de-siglo-XX, y de Daumier se le hará en seguida la biopsia. Es Honoré Daumier devoto de Rubens y Rembrandt como Beorlegui lo es de Durero, gran grabador. [A Durero se le atribuyen los primeros 'ex-libris' en boj]. El joven Honoré, caricaturista en 'Charivari' y 'La Silhouette', emprende en artes gráficas lo que Balzac se propuso en literatura. Sátira inmisericorde de personajes, tipos costumbristas y situaciones límite. (Beorlegui, lo mismo: observa y refleja la sociedad de la que forma parte, porque es sociable hasta el compromiso). En el haber de Daumier, unas 5.000 caricaturas; entre ellas un Gargantua que representa al Rey. Nos referimos a Luis Felipe I de Francia, claro. Su 'bête noire'. Funde Daumier en bronce a partir de sus litografías y modelados, entusiasmándose con el síntoma-Rodin.
Pintó Daumier 98 cuadros -- muchos más, nadie se fíe de una catalogación tan concreta -- porque lo que más le satisfacía era la pintura en lienzo. Y esculpe, y pasa una temporada en el trullo por lesa majestad. Se le deben más de 1.000 xilografías en boj. La biografía de Honoré Daumier, pronto elevado a los altares por los marchantes, es la de un esteta-agitador más en una época ni mejor ni peor que la nuestra. Eso, la humanidad a diario aquejada, amenazada, purulenta, marginal, zoológica, fue lo que le hizo exclamar una tarde a Beorlegui que "la vida me parece horrorosa". En su crisis de leer la Prensa, ver la mala sombra de la actualidad y la indiferencia implosiva de las masas ante la catástrofe, vuelve al colaje de noticias. Lo puse en otro capítulo y párrafo.
Pintar silbando
Es cosa del primate en trance de humanizarse su concepto emotivo de compasión. No desde el punto de vista de la Catequesis, sino de no poder soportar que ese prójimo padezca. Difiere de la cómoda y parasitaria empatía, que significa hermanarse con quien sufre similares aflicciones. Hoy, terapia de grupo. Otra cosa es, pues, la com-pasión y que las personas com-padezcamos. Meses antes de despedirse, ya habló muy en serio Fernando a los suyos, sin escaqueos, de empezar a poner orden en su fichero y su caos de producción en todas las disciplinas que se impuso. Superará a Daumier. El esperpento, el disparate técnicamente impecable, como aquellas revistas bufas navarras exasperaban al circunspecto "Lau Buru", puede mover a sonrisa macabra o incluso a carcajada. Y la carcajada, válgame Dios, es pecaminosa. Beorlegui pinta silbando, sin radiocasete ni demás sensurráun propio de los talleres sumergidos de chinos fabricando en tricotosas moda europea durante 14 horas seguidas. Qué dirían, al oírle silbar en Viernes Santo, los vecinos del Taller de Ubitxa. Porque lo de "Dios ha muerto" no es cosa de rojos, sino de católicos radicales en Semana Santa.
[Aquí, una experiencia personal. Me llamaron del IPES de Iruñea, 1985, para unas charlas colectivas, después incluidas en un jugoso volumen, con el tema "Machos, progres y galanes". Por ahí anda el librito resultante, atribuido a Josep Vicent Marqués quien ¡milagro! se excusó por no poder acudir al ciclo. Eso es trepar como la hiedra, macho. No venir y adjudicarse el tocho de quienes estuvimos y nos mojamos. Bien, en mi lectura puse el mundo al revés y el respetable, feministas radicales, feministas no hembristas, generistas no afrodíticos y viceversa; feministas sáficas, varones de los tres o cuatro sexos y disidentes genitales de todo género, hubo sano barullo, pero sobre todo carcajadas. Al terminar, alguien que en primera fila se había descojonado los ovarios de puro desternille va y me dice, se pone enjugándose el lagrimal: "Jodé, tío, que esto es un asunto muy serio y me has hecho reír, me has obligado a reir". ¡Se avergonzaba de haber caído en risa pecaminosa! Así nos va, así nos ha ido con hacer del uso y costumbre Ley, con lo bien que nos llevábamos. Dejémoslo].
"La Libertad de Prensa"
Baudelaire espera turno. Hagamos un colaje. "El Sabio teme la risa como teme los espectáculos mundanos, o la concupiscencia. Se detiene al borde de la risa como al borde de la tentación..." "Para no rozar más que de pasada los ejemplos más solemnes, haré observar -- lo cual corrobora el carácter eminentemente cristiano de esta máxima -- que el Sabio por excelencia, el Verbo Encarnado, jamás ha reído. A los ojos de aquel que todo lo pierde y todo lo sabe, no existe lo cómico. Y sin embargo el Verbo Encarnado ha conocido la cólera y el llanto". Daumier, es su turno, dibuja "La Libertad de Prensa" bajo Luis Felipe I. Se ve, alegoría propia de su tiempo, a un obrero tipógrafo rodeado de sus instrumentos espartaquistas. Sobre la oreja, el sombrero de papel como tiara. Arremangada la camisa, en postura de luchador o de Hércules de ferial, firme sobre las piernas abiertas, ambos puños cerrados, las peludas cejas fruncidas. Vienen a por él el obsesivo Luis Felipe y sus gendarmes, maderos y guindillas. En España, "los iguales", "los guindillas", "los pikos". A mí todo esto me recuerda a Beorlegui. Miento. Los grabados y lienzos de Beorlegui, como todo cuanto sigue, me recuerdan a esto. Son, los grabados decimonónicos, los precedentes; y sin precedentes nadie puede convertirse en original.
El Diablo, Satán, Belzebuth, Asmodeo, sobre todo Asmodeo, ríen a mandíbula batiente. De 'pharmakón' o Chivo Expiatorio en latrías sacrificiales, pasa a 'pharmakón' de Akelarre, "El Prado del Cabrío" en euskara. Hay hongos, cornezuelo del centeno, LSD en veneno de sapo [la bufotenina de este animal estrujado es sistema narcótico importado de las Indias junto con el tabaco, el cacao, la patata y el maíz]. Hay acónito, belladona para 'ir volando' al Sabbath y escapar del Cura y del Cacique. Ese Aker ríe con risa soez, dionisiaca. Y para la Iglesia del siglo XVI Dionisos, Bacchus, pertenecíaa como las demás deidades imaginarias de los clásicos a la Corte Infernal. De ahí los inmisericordes Autos de Fe. No sólo en las Españas: Francia tuvo al suyo, el más sanguinario: Larteguy, Sieur de Lancre, que definió que "todas las vascas son brujas porque beben sidra, y la sidra se hace con manzana, y tras beberla bailan la Sagar Dantza, que significa Danza de la Manzana, y la manzana es la fruta prohibida del Árbol de la Ciencia que hizo pecar a Adán y Eva". Hay brujería en entrelubricán insinuado en los grabados y temples de Beorlegui. Fíjense bien en ellos.
El loro, el simio y el filósofo
Interviene de nuevo Baudelaire, y mira por dónde coincidimos: "La risa y las lágrimas no pueden verse en el Paraíso de las Delicias. Ambas son hijas de la pena y han resultado del cuerpo humano enervado y carente de fuerzas para contrarrestarlas". Si quiere desterrarse la risa del Edén, interrumpo yo, hay que eliminar de él a la criatura humana, la única dotada de humor básico. "Los animales más serios son los más cómicos: el mono y el loro". De aquí derivemos a otra explicación de la risa. Para Baudelaire, puede expresar suficiencia o superioridad. O al revés. Calculemos.
Primero se pregunta con cinismo, era su fuerte, qué casta es ésta, la nuestra, que se desternilla cuando presencia cómo un infeliz congénere resbala y se cae, pudiendo partirse la cabeza o la cadera. Cinismo atenuado por Bergson, y por eso hemos citado al simio y a la cotorra. La explosión de risa en Bergson se produce, no cuando alguien tropieza y está a punto de dejarse la crisma en la acera. Aunque no es exactamente así. Ese accidente provoca alarma. Pero si el personaje es severo, solemne, tieso, 'arrua', de caminar mecánico (piensen en el cine naciente y los guardias de la porra en ordenada avanzadilla enredándose por azar unos con otros y permitiendo que Laurel y Hardy se fuguen). O sea, si la persona es altanera y rítmica en su caminar o atuendo, máxime uniforme o ropaje vaticano ("¡yo no tropiezo, soy superior!") y se pega el morrazo, entonces sí. Entonces la venganza del vulgo es la risa, lo cómico significativo.
Todos estos conceptos de pensadores los recogieron los psicólogos y psicoanalistas. Martín Santos, psiquiatra (jasperiano) y literato, acierta bebiendo en fuentes románticas cuando señala, como facultativo que es, que la curación de la neurosis surge de la "contemplación irónica del propio síntoma". En efecto, nadie, excepto el filósofo, se ríe de su propia caída. Y ríe con los que se ríen de él. Quizás con mayor motivo: es libre de caerse. Sin hacer muecas ni payasadas, que eso es artificioso. Sí, lo digo por ETB-1. Y por sus autopromos. Con lo que hicieron sufrir al inefable "Txomin de Regato". Por cierto, a Beorlegui, que veía la tele pedaleando en bici estática, prescripción facultativa muy eibarresa, le entusiasmaba "Chiquito de la Calzada". Otro incomprendido por parte de los babélicos y hierofantes sublimados
del culto a lo Culto.
Ricardo Baroja
Puede identificarse lo suyo también, se analizará, con el esperpento valleinclanesco. Y cómo no, a veces con esa maestría selectiva de asuntos agridulces propias de Ricardo Baroja. Pero para qué ir a buscar traperos de la periferia, entierros de tercera, obreros asfaltando con brea la Puerta del Sol o clandestinos de la Cheka que traman insurgencias al amor del chubesqui, cuando lo popular (¿populachero?) cae tan a mano que uno se inmiscuye en su enjambre, caso de Fernando Beorlegui. Al dejar los Baroja de administrar sin excesivo éxito el obrador, heredado de una tía, sito en la Plaza de Las Descalzas-- con monopolio para la marca de delikatessen "Viena Capellanes", aún quedan establecimientos de este caché, uno de ellos frente a la Audiencia Nacional -- Ricardo decía que él carecía de profesión. Que sólo grababa, estampaba, ilustraba y pintaba al óleo si se lo pedían. Pero ser, no era nada, se empecinaba.
No deseaba este otro Baroja del parche filibustero, pintor, grabador, xilógrafo, también novelista con "La Nao Capitana" y agitador juvenil, más señas de identidad que los resultados de unas artesanías gráficas, buril, puntaseca, linóleo, que siguió ejecutando siendo ya ochentón. Sin dejar de lado el óleo, el retrato.
"Ricardo Baroja, sí, estaba muy bien", aceptó en una charla Beorlegui, sin añadidos. Respetando esa carencia de tarjetas de visita y credenciales, excepto el ojo nublado, del viejo imprentero y aguafuertista. Que "tenía oficio". Vaya si lo tenía. En aquel "no ser nada", fíjense, se encierra un sarcasmo ante el mundo. No necesitaba como retroalimentación del entusiasmo de definiciones, diplomas, premios o laureles surgidos desde fuera de él. Él mismo se autocreaba y autodestruía, tras una autocrítica, a diario. Gómez de la Serna fue ricardobarojiano y amigo de otro genio telúrico, Silverio Lanza. Será por eso que a Beorlegui le regocijaban, subido en su ciclostátil-Orbea y ante la pantallica, las greguerías de Chiquito de la Calzada.
El hermano de Ricardo, Pío, conciliaba en aquellos días la panadería con la literatura y el puesto de redactor-jefe de "El Globo" con las tertulias y las tabernas. De entonces data su "Caverna del Humorismo". La comenta Díez Canedo."El momento en que más se acerca 'La caverna del humorismo' a la definición esencial del tema, es aquél en que se habla de la duda. El trágico, Racine, Calderón, Sófocles, no dudan jamás. El lírico, el novelista, el satírico, no dudan. El humorista, siempre". Atina Canedo, y sigue: "Duda [el humorista] de una idea moral o de un principio filosófico; de una forma bella o de una verdad demostrada; de un sentimiento personal o de un tópico corriente". Olvidábamos que para este ensayo Pío Baroja se encubre bajo el personaje "Doctor Guezurtegui". Se acopla con el temperamento beorleguiano.
Valle Inclán, Coronel General
Ni siquiera aparece la firma de Ricardo Baroja en los muchos dibujos, aguafuertes y capitulares de lujo que realizó como ilustrador de las novelas de Pío cuando a ambos los fichó Caro Raggio. El cuñado. Pocos saben que es autor, el del parche en el ojo, del Erasmo de perfil, el logo de la editorial. Se negaba este Baroja tuerto a ser víctima de entomólogos de la Humanidad. A introducirse en una clasificación de la lucha de clases. O sea, ser algo viene a ser ser nadie. Cosa que le opone radicalmente a Valle, sobre todo porque éste se acogió a la obligatoriedad de ser libre. Al existencialismo en versión de fabricarse una personalidad para lograr esa libertad sin, por ello, perderla. Pero asimismo sin dejar de escribir, y bien.
Unas Carnestolendas cotidianas, las de Valle y otros muchos iluminados de la bohemia, citemos a Sawa, en las que había que disfrazarse de sí mismo. Un esfuerzo continuo de fabricarse una personalidad mediante actitudes tragicómicas resumidas en cierta anécdota célebre.
Tras una gamberrada perfumada de licores baratos cometida por la pandilla de Valle, Unamuno, los dos Baroja, Azorín y alguno más, se les detuvo. Tenían que declarar al día siguiente en el Juzgado. Fueron a buscar a Valle Inclán, que residía en un inmundo ático de la calle Princesa y que por lecho disfrutaba de una yacija y una manta raída. Cuando aparecieron los compinches, les habló con toda seriedad de "su servidumbre". Y se le habían pasado de sobra y sin café la sacramenta y la resaca.
"Ponerse a la cola"
Ante el magistrado, y preguntado por su oficio u ocupación, declaró solemne: "Coronel General de las Tierras Calientes". Puede que fuese Azorín quien prolongara este desplante con la respuesta absolutamente risible, de guiñol, del Juez: "Eso es imposible, el máximo grado es el de Capitán General con mando en plaza", replicó el magistrado entre dos bostezos.
Hay muchos de estos bulos noventaiochistas. He solido oír muchas veces en las tertulias de "Kantil", sacado de quicio y con significado erróneo, ese dicho tan provinciano de que "Hay que ir a Madrid a ponerse a la cola", supuestamente expresado por Pío Baroja para definir que en la periferia no hay porvenir para las letras. Vamos a rectificarlo de una vez por todas. Baroja soportaba malamente su puesto de médico en Zestoa. Sigue en pie su casa, donde escribió "Vidas Sombrías" en las hojas sobrantes de las igualas. Pero lo que detestaba visceralmente era su Donostia natal. A Madrid se marcha por espíritu vagabundo y aprovechando la herencia del obrador de "Viena Capellanes", en cuya contigua taberna de la Blasa iba a conocer, a través de sus operarios, las miserias de la gente del suburbio, del lumpen, de "La Busca".
La "Generación del 98", negada y renegada por sus indefensos miembros, es un invento de Falange Española. Que a los escogidos, les vino, por cierto, de perlas tras ganar la guerra el Movimiento, a nadie le quepa duda. Salvaban la pelleja, que no es poco. Asimilaban los ideólogos de las JONS los diversos pesimismos y feísmos resecos de la Castilla de grajos y pegujales a la "pérdida de las Colonias" como sentimiento orteguiano de la Hispanidad resquebrajada y bla-bla-bla. Baroja se aprovechó para no emigrar definitivamente de la plusvalía concedida por su antisemitismo como 'pose' de europeidad lombarda y moda de la taxonomía craneal. Nunca se sabe.
Explicación del 98
Cuando los requetés amagaron con lincharle por sus descripciones de curas, la Falange le protegió y concedió, a través de un Julito Caro muy experto en billar, un salvoconducto de regreso de París y la publicación de sus "Memorias". Salieron en serial de "Semana". Daba el salario para leña de estufa y poder seguir escribiendo, comiendo y comprando libracos en la Cuesta de Moyano. En aquel "Semana", no lo ocultemos, se vapuleaba a la raza judía y jaleaba al Führer ario y a sus impecables y rubios combatientes de las SS. Un chollo. No es un reproche, es historia. Baroja quiso ser corresponsal de guerra y se mareó en el ferry de Algeciras. No hubiera resistido cruzar el charco.
Se refería, Pío, con lo de Madrid y la cola, vayamos al ajo, a las aglomeraciones angustiosas de cesantes en la Villa y Corte. Es decir, que a las filas galdosianas de desempleados del bipartidismo Cánovas-Sagasta se agregaban entonces muchedumbres de criollos que, con la Independencia de las Américas, se habían quedado sin hacienda, ni futuro, ni estancias, ni plantaciones, ni canonjías de Ultramar, ni esclavos. Ni currelo. Ni destino. Ni plata.
Al liberarse los bolivaristas de fin de siglo XIX y tener que emigrar o reinmigrar muchos caciques de las Indias a la Península, entre ellos gran masa de vascos, en el mapa de España "no cabían todos". A qué me recuerda esto. Los enchufes, las antesalas, los distribuidores de pupitres, despachos y tinteros para chupatintas ex-indianos sin un real se ubicaban en Madrid. La literatura, el periodismo, podían ejercerse desde cualquier punto geográfico. La "Generación del 98", mito de Giménez Caballero, no se limitaba por lo tanto a ciertos talentos filosóficos algo 'voyous' de aquel ayer. Abarcaba a eso, a una generación que ya no podía vivir al calor de la habanera y el caney y que disputaba los puestos de trabajo a los indígenas de una España hundida, aherrojada y enlutada por sus reyes, aristócratas, burgueses, terratenientes y politicastros. Y tecnológicamente medieval.
Se produjo, así, un paro darwiniano en la clase media cuando alguien le puso una bomba
lapa al "Maine"y todos, sin distingos, tuvieron que hacerse de su capa un sayo. Punto.
Ganarse el sustento
Con frecuencia, ya se dijo, han arrimado los entendidos a Beorlegui, en artes plásticas, a la literatura de fantasmas vivos y tatarabuelos zombis de una Sudamérica sonámbula, pistolera y alucinógena. Pero es más bien valleinclanesco en contrapunto-Daumier o Doré, pues fue don Ramón el primero en llevar sus fantasías al continente perdido con "Tirano Banderas", "Bajo los Trópicos"... Cuando Fernando me refería cómo diseñaba accesorios industriales, desde cascos de currinche hasta cuadros de bicicleta y otros accesorios industriales que se anunciaban con destacados módulos en prensa de toda España (sobre todo las pistolas Astra y la Máquina de Coser Alfa) me vino al magín una de las ocupaciones retributivas del autor del Marqués de Bradomín. Fue cuando la literatura en sí le impedía ganarse el sustento y pagar el alquiler. Aceptó crear un anuncio. Y no era el primer genio de la pluma y la narrativa, conste, necesitado de hacer publicidad: Cocteau es otro de ellos.
Debe aquí señalarse que Beorlegui, en el estudio de diseño de Eibar, no era libre. Estaba maniatado en lo que a musas y numen atañe. Ni siquiera Art-Déco. "Cambia la función del diseño en función de los medios que la marca tiene para producir según una maquinaria determinada o un criterio del gerente que está sobre el diseñador, no como ahora", hablamos en 1993, "que es más libre". Ejemplifica: "Te dice ese gerente, quiero un casco cuadrado, y si no me lo haces pues... te echo".
Al fundarse la facultad de Bellas Artes en Bilbao, Fernando se entera de que dan una conferencia allí sobre Diseño. "Fui para allí corriendo, y resultó que no admitían a nadie que no estuviese... afiliado. Y luego fundamos el arquitecto aquél, Alberto López y yo, un Taller de Diseño aquí en Eibar. Hacia 1970 o por ahí. No funionaba mucho el diseño en Europa, salvo en Italia. En Cataluña, al menos, había una asociación, Arte y Diseño. Allí estaba Milà, que diseñaba motos. Nosotros llamábamos al Diseño 'la adecuación del objeto al hombre'...." Eslógan básico de lo que hoy es Ergonomía.
Con lo cual nuestro esteta, hombre de muchos oficios, desde la taquigrafía y la contabilidad al proyecto de electrodoméstico industrial, terminó en dinámica opuesta ejerciendo el damasquinado, el aguafuerte, el linóleo y el filtro de Cennini para temple y óleo al huevo. Conoce el muy necesario dibujo lineal. También, la difícil transmisión de maestría al pinche. Y una creatividad sociológica impregnada de sátira. Una sátira agria frente a la convicción de que no se puede liberar a quien no desea ( o teme ) ser libre. A quién no asusta el albedrío.
A Valle, joven, decíamos, le propusieron imaginar un eslógan en verso para uno de esos milagrosos elixires y curalotodos que sanaban desde las grietas de los pezones hasta "el vicio de la bebida", pasando por las hemorroides, el flato, la dispepsia y las venéreas. Se ignora si llegó a publicarse, ya que insulta al posible consumidor. Rezaba:
"¿La pesadilla fantástica os agobia, en invernales/ noches? ¡Los estomacales/ jugos con la Harina Plástica reconfortad, animales!"
Otros precedentes o jurisprudencia. En esos años de fines del XIX, Alejandro Dumas permite, mediante estipendio, que bajo su retrato en grabado se anuncie "por él adoptado y recomendado" el producto-milagro por excelencia, el crecepelo. Permitió que vendiesen la pócima como"Agua de Montecristo". ¿Qué curaba? "Todas las enfermedades cutáneas". También "Previene la caída de los cabellos". Escribe Dumas, dotado de abundosa pelambre"Después de haberla probado, no vacilo en autorizar públicamente al inventor para dar el nombre á esta agua regeneradora el nombre de 'Monte-Cristo'". Y nos asombrábamos cuando las primeras celebridades comenzaron a anunciar cosméticos, bancos y wonderbrás.
"Lo importante es el cuadro"
Un detalle diferencia a Beorlegui, que hubiese disfrutado de la cuarteta, de Valle Inclán. Sí, con todas las distancias que se deseen establecer. Me refiero a "se faire une tête". Fernando iba de sí mismo. Le digo una tarde: "A mí me parece que tú eres un consagrado que va por libre". A botepronto: "¿Un consagrado, como dicen los aldeanos? A mí todo eso me resbala. Lo importante es la obra, el cuadro". Valleinclanesco, pues, no en la actitud, en el revestimiento, en la caracterización, en el "Hombre de Fierro"; sino en el inagotable laborar y en esos retablos casi obsesivos del populacho desenfrenado a quien un sacristán exorciza mediante un Devocionario cagado de moscas, pero en latín, que oímos en Divinas Palabras.
Fue cuando le dieron de nuevo permiso para subir al taller de Ubitxa, cuando mejoró. O sea, la medicina al revés. No es que pudiera subir la cuesta por haber mejorado, sino que mejoró por poder subir la cuesta hasta el barrio donde creaba, horas y horas. Sin radio, sin teléfono hasta este último año en que se lo impusieron. Se hacía compañía, como las señoras de la limpieza, como los limpiacristales de rascacielos, como los carpinteros y relojeros, silbando. Silbaba lo que le venía al magín, pasodobles, pop, cuplés, esas melodías que nos enganchan desde el despertar y se niegan a abandonarnos hasta que otra con más gancho la sustituye. Emisora interna que, como las de antena, repiten y repiten los hits de Shakira y de Amaia Montero. Aunque, por mucho que nos torturen con la radiofórmula-40 principales, al final vence esa melodía subconsciente que a saber de qué recoveco vivencial resurge. Y se está horas con nosotros. Días.
Silencio tras el motín
Acabo de infiltrarme en vivo y en directo, Aratuzteak en el pueblo, en ese cuadro, apoyo gráfico al texto, donde ahora Fernando toca el trombón de varas. No la lira o el laúd de los ángeles músicos de retablo, dondesiempre falta el percusionista, el Max Roach. El pentagrama emborronado era su ambición latente, sólo que no da tiempo para todo. Risa y alegría difieren, la risa es reflejo o exteriorización de lo cómico absoluto, ya citado 'ut-supra' y por ello es sincopada. Y es negra como ese negro soplando en tuba o helicón de Dixieland incluido en la banda carnavalesca que estas líneas ilustra. Pasacalles, arin-arin, Andre Maddalen, Sokadantza. Fanfarria de lujo, de Conservatorio, y la kalejira.
La diferencia es que en el lienzo beorleguiano, amén de la proporción áurea o ley numérica de Fibonacci instintiva, hay un calculado desorden, empujones, turbulencia, olor a farias, vinazo, sudor de sopas de ajo, motín callejero tolerado. ¡Qué desiertas quedan las ciudades después de un motín! Es de 1979, esa composición dionisiaca, y por entonces se había abierto la mano al Carnaval, hasta entonces privilegio de Tolosa como "Fiestas de Primavera". También se autorizaban a puerta cerrada en las Sociedades presuntamente gastronómicas donde, es endémico, los hombres se disfrazan de mujeres como conjuro al tabú y con la coartada de que como ellas no entran a esos clubes o fratrías, ellos han de procurar el detalle femenino. Perfectamente beorleguiaco es mi otro desvanecido amido, Iñaki Lete, teniente de gudaris y nativo de la Villa rival. Plaenxia. Lete, durante unos carnavales memorables en "Ozio Bide", cantó cuplés vestido de Marlene Dietrich, boquilla y guantes de Greta Garbo incluidos. Creó escuela. Beorlegui capta ese travestismo comilfó, e instala en su cuadro a dos o tres Iñudes Terribles, asexuadas, con tetas postizas, de relleno. Son como Gorgonas.
Plagio a "Euskadi Sioux"
Nadie se ha parado a analizar, no interesa, por qué durante tantos años las Sociedades no permitían la entrada a las damas. Han recurrido al cliché insultante, al sexismo racial, a la misoginia en el ADN y otros disparates. No iba por ahí, salvo en excepciones más recónditas en la mente humana, en el paleocótex heredado y en el primate aullador que todavía está evolucionando en nuestra especie. Ese rograma que plagia cabecera a nuestro "Euskadi Sioux", qué escasez de mollera, nos viene con lo de siempre, qué tópico idiota, que aquí no se liga ni se intenta la reproducción de la especie humana. Diríase sacado del "Cocidito madrileño" de Radio Euskadi, reinvento en las ondas de la "Cárcel de Papel". En la COPE una tertuliana va y dice de Pernando Barrena y otros correligionarios suyos que "el problema es que no tienen novia". No ligarán ellos. Me remito, les remito, al capítulo o entrada en que se explica cómo se fornicaba en un 2 CV. No les recomiendo, otrosí, mi "Erotismo Vasco" (1977) porque corro el riesgo de que me lo fusilen sin piedad ni sonrojo. Ah, en la redacción de Euskadi Sioux se ligaba. Cantidad. Con iniciativa bidireccional. ¿Que hay que currárselo? Qué remedio in preludio no hay orgía ni siestas de fauno. De ahí los pasamontañas jocundos y con tetas de otro afín a Beorlegui, Bixente Ameztoy.
Qué incógnita, que no se fichara a Beorlegui, si estábamos todos y todas, heteromorfas incluidas. Si estaba Eguillor. Si estaba Olariaga. Si estaba otro rebotado dla Escuela Experimental de Deba, Jon Zabaleta ¿Por qué, como tanto otro guipuzcoano o nabarro, no acudió Beorlegui con sus dibujos a "La Codorniz". Si en ella teníamos a Jose María González Castrillo, alias Chumy Chúmez Chujov, maestro del óleo donostiarra como sigue siéndolo Maturana. Si estaba Munoa. Si Álvaro era donostiarra, y Mihura de Hondarribia. Beorlegui se trajo a Chumy a conferenciar en Eibar. Herreros, uno de los pilares gráficos de la revista, hoy cotiza que no veas e incluso tiene unos jardinillos dedicados y una placa en la casa natal. No tendría tiempo, Fernando. O no le atraería.
Sociedades y Logias
Las Sociedades Vascas, retomemos el hilo, gastrológicas sólo porque los hombres se guisaban su propio condumio allí, tienen su bendito origen, y ni Franco quiso enterarse, cuántas veces supo mirar para otra parte el tirano, de haber albergado previamente Logias Masónicas. Esto me lo reveló el patriarca de todas las cocinas vascas, comunicador radiofónico, ídolo de las etxekoandres salseras y protomártir de los fogones en Euskadi. Sí, hablo de José María Busca Isusi, de Zumarraga y de "La Academia Errante" de Jaka Legorburu. Las Logias, en ese sentido, eran estrictas. Mujeres, no. A saber por qué, esta norma severísima, medieval, gremial, perduró hasta quien dice ayer. Hay una teoría que no explica su larga duración. La cito.
A principios del XIX, Restauración, las máquinas de hilar sustituyen a las mujeres en la labor de rueca. Los hombres, que eran maestros tejedores, se resitieron a los telares mecánicos en herméticos sindicatos en vano intento de impedir caer bajo el yugo capitalista. Beorlegui me citaba a Engels (dejándome pasmado): "Un capitalista no lo es porque tiene dinero, sino que tiene dinero porque es un capitalista". El gremio, la sociedad secreta (a voces) era de la incumbencia del varón; mientras que la mujer se pluriempleaba, tras las tareas de granja y cuidado de la prole, en manufacturas a domicilio. El hombre, en el taller-tienda-estudio donde recibe encargos y los realiza mediante fórmulas heredadas, se resiste a que la fábrica y el fabricante le engullan la labor de siglos.
De ahí derivan los fundamentalismos estúpidos en los Alardes de Irun y Hondarribia. Donde los gastadores usan mandiles de cuero. Un sólo ejemplo, la "Artesana" de Donostia, de significativo rótulo. Sirven sos espantajos espontáneos de Carnaval que uno se coloca como último recurso de chirigota, de diagnóstico para el ineludible control social, tan vigente y obsesivo en los burgos podridos. Cómo cambiaron las cosas desde aquel 23-F invadido de tejeros (y tejeras) que entraban en los locales gritando "¡Sientensén, coño!". Cuán reían esos malditos. Sólo que el cuartelazo a la larga se impuso, aunque eso es otra guerra. Perdida, claro.
[Estábamos una tarde en la redacción de "EGIN" cuando Olariaga aún componía allí su Zakilixut diario. Era Carnaval de 1982. Escuchamos por detrás un vozarrón, "¡¡Todos ar zuelo!!". Era nuestro experto en Internacional, Jesús Torquemada, "Torque", con un tricornio de papel de imprenta en la cabeza, un bigote de cartonaje y esgrimiendo a modo de pistola un cartabón. Fue muy celebrada la salida, breve pero impactante. Hecho lo cual, "Torque" recuperó su actitud seria, severa, y prosiguió su tarea en el escritorio]
Iñudes caníbales
Otra constante, que se aprecia en las dos terribles iñudes de tetas-prótesis, a la derecha del díptico de Beorlegui que encabeza todo esto, obsérvenlo; otra constante es la tendencia al travestismo masculino y femenino. En comparsa, conste, mayormente. Sí ha habido casos de travestismo individualista con pamela y minifalda, como el desfile absolutamente a destiempo, perfecta performance, que hicimos con ocasión de presentarse en el el Palacio de Aiete, Donostia, el primer ejemplar de "Euskadi Sioux". Allí, el gran suicida Aguirre Alcalde vestido de Papa (en la redacción, también); dos o tres travestis que sufrieron lo suyo con los tacones, un obispo de los de Clemente de El Palmar, corsarios del Caribe -- ¡como este año! -- y toda esta troupe, atravesamos en zarabanda la perpleja ciudad, usualmente pacata, y fuera de fechas. Eso es una actitud provo, y no imitaciones. En cuanto al plagio de cabecera de "Euskadi Sioux" para ETB a cargo de alguien que se intitula 'humorista' sin haber aprobado los cánones de lo cómico absoluto, recibirá su caña. No es momento. Ni ésta la web. Otra se prepara para casos flagrantes como el aludido.
Reyes republicanos
Es éste un pueblo, etnia o endoculturación, el vasco, que no para de recurrir a toda suerte de anacronías de guiñol, desde tamborradas napoleónicas a caldereros de Hungría, el Rey Momo, el Gargantua (de Rabelais y de Daumier a Bilbao); los santos patronales, Sanfermines, Danzas de la Era, puro cortejo iniciático a golpes de nalga, en Tafalla y Lizarra. Y ttuntturros de Ituren, etc. Ejemplo llamativo de desatino, y no nos cansemos de insistir en que la II República Española fue muchos años de derechas, y en que don Niceto Alcalá Zamora era de misa diaria; como verbigratia de simbología fetichista, sepan que en 1931, y al menos en Nabarra, los Gigantes de la comparsa que suelen salir presididos -- ¡estamos en el Reino de Nafarroa! -- por el Rey y la Reina fueron desposeídos de sus coronas porque ya no había Monarquía en las Españas. Cuentan los historiadores que aquello de los gigantes destronados fue epidémico en todo el Estado. Sin detenerse a mirar, por ejemplo, el Banco de España, Madrid, con sus apliques en forma de Corona Almenada; la Corona de la República que el franquismo ni se atrevió a castrar de la fachada. Allí siguen.
Bien, pues pues consultados algunos papeles, resulta que sólo los Reyes-Gigantes de Zangotza conservaron sus coronas de oropel. Más incultura: desde el Renacimiento los Reyes de España nunca llevan ese adminículo en la testa. No es atributo. Los Reyes de Comparsa son majestades de cuento para chavalería. En Tafalla -- me nutro de Ángel Vital Marquina, tafallica -- la ciudadanía pudo ver la melena de la Reina. Y a un Rey peinado a la moda del Cine Mudo y Buster Keaton: con raya en medio.
Cabezudos de Tafalla
Al llegar las mesnadas de Franco, los reyes de cartón iban siendo re-coronados con coronas de metal. Cuarenta años se pasó el general meditando si era monárquico o no. Luego, de quién lo era. Fue, despojar a los gigantes de sus regias diademas, el efectos embriagador del motín. Después del motín, silencio cuyo eco aún retumba. Realizó Beorlegui un aguafuerte, luego óleo, que intituló "Gigantes", con las patas zancudas del armazón al aire y aspecto en lo externo de Madre-Caníbal, de Iñude avejentada y cruel. Si le fascinaban los músicos, músicos o dulzaineros y tamboril más comparsa de cabezudos era el delirio, ya. En Lizarra, de cabezudos hay un Moro y un Guardia Civil o similar (por el tricornio decimonónico). De Bilbao a Tudela, se repiten Caballicos, Rey, Reina, Chino, Negro, Mejicano -- cuyo sombrero crea enormes problemas a quien lo calza -- Negro, Negra, Mejanero. En el cuadro carnavalesco que esto ilustra, arriba, uno de los personajes se despoja de la careta y es idéntico a ella. Lo mismo que le sucedía a mi amigo Jabi Iziar, que le adjudicaban siempre una cabeza de cabezudo que era su retrato, pastado.
Y casi de inmediato, vivimosde rito en rito, los bastones de Santa Águeda, icono teológico importado de Sicilia junto con la técnica de hacer conservas y ciertas tecnocracias de la Cosa Nostra que jamás pudo implantarse (menos ahora) en la diáspora americana; y vendrán las Pastorales, las Maskarades y Juan Lobo en Sanjuanes, los olvidaba; con todas estas algaradas con guardarropía sin naftalina a lo largo del año, se procura que el desbarajuste se celebre en ordenadas cuadrillas. En Nabarra hay ídolos. En Espronceda, el San Roque marcha con racimos de uvas en los hombros. Una tarde, 40 grados a la sombra, platiqué con el párroco, a quien casi linchan por haber realizado una procesión más breve a causa del ferragosto. ¿Cómo vamos a matar al padre-Hegel, como pretendían Stirner, Marx, Engels, Owen, Feuerbach, los 'Freuen' de Berlín, Fourier, Fichte? Si ya estaban polemizando a ver quién de ellos era menos hegeliano? Cabe aquí el precepto: "Todo es igual a sí mismo; nada se contradice".
Raro es, pues, el licántropo estepario, quitando a Iñaki Larrañaga, un elegante de limpísimas barbas de archimandrita o protopope, un auténtico per-se. Salió del funeral oficial (no del banquete vikingo) de Fernando su amigo eterno y exclamó: "¡A vivir, que son mu-chí-simos días!" En un mundo de cenizos y gafes que controlan la jerga clínica y si te ven un sarpullido te pronostican desde blenorragia a herpes inveteradas, que lo acaban de leer en Internet, un alivio.
Iñudes equívocas, expliquémoslas, las del cuadro carnavalesco de Beorlegui, aunque sólo se titule "Músicos". Nadie, salvo en Carnaval de travestidos reincidentes, luce esos pechos erectos, que no hermosos. Iñudes hermafroditas que son el trasunto de la Madre Terrible, Madre Caníbal o Ama Lur a la que aludo en entrada VIII, "Beorlegui, El Pintor". Tema algo frenopatético que se ha malinterpretado. Es la Mafia Rosa, que se activa en cuanto se cree aludida (incluso cuando uno habla de otro asunto). Es inevitable y no merece que se derrame bilis por su causa.
Digamos de entrada que cuando las Legiones Romanas iban penetrando por este territorio vascónico-aquitano se les preguntó a los nativos por las diosas a las que adoraban, y un mandatario tribal se lo dejó claro: "Nosotros no tenemos diosas, tenemos a nuestras mujeres". Veinte siglos después, saliendo de una comilona en el "Gure Etxetxo" donde se había discutido acerca de los mutilzaharrak o solterones, a un gourmet culinario le salió eso que dicen de Edipo en un presunto lapsus verbal: "¡Casarme para qué, si ya tengo a la madre!". Como todo, el asunto depende de cómo y con quién. A veces se buscan problemas allá donde hay una solución. Desde sus inicios, "Emakunde" iba hurgando y exhibiendo como generalidad casos de patologías personales. La última insensatez que allí he leído es que a las mujeres deportistas se las discrimina u ofende porque"se masculinizan". Por favor, si hay una fantasía erótica impenitente en los varones heterosexuales, ella es enrollarse con una tenista, pongamos por caso, de musculosos muslos. Considero, eso de instalar un problema donde hay una solución -- u otro problema como en el caso de las tenistas, qué decir de las gimnastas -- es aproximarse a algo ya relegado al olvido: la galantería. Una galantería política. La mujer lee, la mujer vota y la adulación crea hábito. En unos y en otras.
Engels, caricaturista
Ha tardado la entrega en concluirse porque nos picó la curiosidad histórica y hemos querido averiguar el por qué de la fijación de Fernando Beorlegui con Engels, aparte de su condición de polemista de familia hidalga y de su deserción del oficio familiar y de esos otros empleos "de provecho" que abandonaría para irse con Ciga, con Chicharro. Resulta que Engels, aparte de su empeño en revolucionar el mundo (mejor dicho, la persona) mano a mano con Marx, también era caricaturista satírico y grabador. Como lo serían Degas, Hogarth, Doré. Nietos todos de un Goya oriundo de Zerain y compañero de farras de "Martincho" el torero de la garrocha.
No nos cansemos de repetir que la caricatura es el espejo del alma, que no el retrato. Semilla de todo expresioniso, el comic fue uno de los ardides periodísticos de Engels para inmortalizar "La Sagrada Familia" y sus debates en días envidiables de 48 horas. Engels inmortalizó para la historia a Johann Kaspar Schmidt, alias "Max Stirner", en exacto boceto definitivo. Es la única fisonomía exacta que se conserva de este mesías del Anarquismo puro, para Marx "Apóstol de la lucha contra los molinos de viento" ("Ideología Alemana").
Sí que es un retrato histórico, reivindiquemos el grabado al minuto, tan satírico que es exacto, porque representa una escena de "La Sagrada Familia", aquel libro que iba a titularse "Crítica de la crítica crítica" y que cambió en la mismísima imprenta el impetuoso y narcisista Karl. Volumen cuya difusión exasperó a la familia capitalista de Engels, la oveja roja. En esa escena que Engels dibujó se ve a los"Freien", los presuntos utópicos de la Libertad, en su tertulia. Están Ruge, los hermanos Bauer, Wigand, Köppen. Se les ve en furibundo debate, arreglando el mundo en su Cheka semiclandestina. De eso ya no hay. Lo hemos delegado todo en tertulianos de radio y TV y al menos gozamos, los que no queremos ni quisimos agregarnos a la reata de la opinión subdirigida, autocensurada, con la mancheta de quien paga y manda aplicada a las carnes al hierro, de este medio tan maldecido de la Red. Se le culpa de todo desde la caja vacía de naranjas que Oteiza alias Oteitza contemplaba cuando Itziar Carreño logró su receptor. Ladran, luego funcionamos.
Continuará, jarraitzeo, to be continued, à suivre
En su pueblo, paradoja, las campanas no se escuchaban. Sólo los bufidos de las locomotoras traqueteando de la estación al horizonte. Los músicos eran cuatro, de Barasoain, y ahuyentaban el silencio con su chundarata. "Era fenómeno oír la música en la calle". Tuvo a su alcance, época de larguísima postguerra, y hasta hoy, los personajes más grotescos o grutescos -- somos primates autodenominados humanos, la parte divina rara vez se nos vislumbra-- para la posterior elaboración de gran parte de su obra. Quería, Fernando, la literatura incluida en el cuadro o la estampa, que no aludiendo a ella. "Cuando una obra se rodea de demasiada literatura, es sospechosa", me confesó mientras cumplíamos el requisito contradictorio de la interviú explicativa para un libro-catálogo que se tituló "Fernando Beorlegui pinta el tiempo" y que en algunos textos he visto calificado como 'preámbulo'. ¡Un preámbulo de 97 folios!
No quedó literario. Intenté que Beorlegui, indefinible, sin etiqueta capaz de introducirle en los zoos de Linneo, dejara muchas cosas claras. Y claro, la entrevista duró cuatro meses. Un lujo, pero la radiografía le quedó muy apañada. Cuando acompañaba a mi padre a hacer sus "Interviús Impertinentes" llevando los bártulos del fotógrafo Basabe, a veces les salía el cinismo codornicero: "La entrevista es un género que uno escribe y otro cobra", recuerdo haberles oído definir. Hoy se han cambiado los términos y el cinismo, por lo tanto, es mayor. El que cobra es el entrevistado. Ni "The Platters", ni Olivia de Havilland, ni Hitchcock, ni Cary Grant, ni Betty Grable, ni Sara Montiel pidieron pasta por dejarse interviuvar. No divaguemos.
Le insto a Beorlegui: "Hablemos de tu infancia". Se enroca: "Mi infancia, sí, maravilloso". "Cuéntame". Se mofa: "¿Como a un psiquiatra". "Como al señor párroco de Campanas". "Bueno, pues yo he pintado desde que he nacido". Aquí surge lo de su abuela y los pintores tísicos por culpa del sulfato de plomo. "Lo sabía, eh, era de casa bien". Y al fin declara lo que defne su raigambre en lo cómico absoluto, que líneas abajo se aclarará porque cuando se discute de caricaturas y de lo cómico en Euskadi sólo se piensa en las autopromos de ETB con un aldeano-Hércules y jebo. Dice: "Bien, yo viví la pintura desde muy pequeño, me alimentaba
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