Maverick Ink Press

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Nombre: Rafael Castellano de la Puente
Lugar: DEBA, Gipuzkoa, Spain

Nace en Madrid, estudia en el Lycée Français (BEPC por Université de France) y en la RESAD: actor durante ocho años. Entra en La Codorniz, 1961. Publica como R.Castleman unos 700 relatos para la página Tiemble después de haber reído. Cubre la Crítica de la Vida y Huevos de Codorniz. Trabajó para La Voz de España, Egin, Punto y Hora, Interviú, El País, Argia, Reader's Digest, Radio Vitoria , ETB 1, Cacumen, La Hora XXV, Berriak, Cloc, Lógicamente, Kantil, Euskadi Sioux, Ardi Beltza. Elaboró en comic la serie Gabai y la biografía de Iñigo de Loiola. Sus libros: Cosas, anecdotario de Euskal Herria; Tiemble después de haber reído, Vascos heréticos, Sutondoan, La Viuda, Anes Arrinda, Los Anafroditas, Misterio de Vizcaya, Guía de Madrid para vascos, La cocina romántica, Beorlegui pinta el tiempo, Los vascos también ríen, Euskaldun heretikoak, magia eta sorginak, "¡Tiemble después de haber reído!", El Changai (inédita). Sus guiones de cine: Mar Adentro, Bandera Negra, Eskorpion. Envía ensayos al ciberperiódico Rebelión. Weblogs: Maverick Ink Press y El Flexo. Distinciones : La Codorniz de Plata, Legión de Humor y un Segundo Premio de Pintura Plenairista _____

lunes, octubre 22, 2007

Oteiza alias Oteitza VII

Fotomontaje-colaje gráfico: Rafael Castellano de la Puente (APGE)

"De tàntome curar
me estàn matando"

La venganza de la piedra



CIERTO, todas las vidas son inacabadas. Antes de desfallecer Oteitza, es decir, antes de nunca, mantuve con él varios encuentros directos. Dos por interés
mío, dos por el suyo. Tablas. Conocíamos la esgrima. Durante el penúltimo, qué más daba ya, ejercía de epicúreo desafiante en aquel bodegón ubicado justo
en la jamás reconocida muga de Irun. Jabugo con su exquisita grasa, marisco con cáscara, chuletón, riojas de deliciosa turbiedad. Y sorna, mucha; cuánta sorna en sus gafas de láser.<<<<<

Claro que le atizó él a la piedra, antes de delegar cincel, compresor y maceta en discípulos más cachas. El 10 de octubre de 1993, días antes de aquel "Banquete" de Platón, cuando calibraba con ojillos viejoverdes los perniles de las mozas del mesón; días antes, digo, recibí un fax trágico con diagnóstico preciso que aludía a "la venganza de la piedra (o cariño, seguimiento)" en varias de sus vísceras. Pérdida de visión, también, apunta. Pero las pantorras de las neskames, vaya si las veía. Con un sólo ojo, pero se lo hipnotizaban>>>>


Poesía visual de López de Ael

Escribía los faxes en su redescubierta poesía visual, la de López de Ael, artista que se trajo a Euskadi-Gasteiz el 'mail art'. En el margen derecho se lee esta máxima o plegaria que encabeza el texto: "De tàntome curar/me estàn matando". Uno ya no sabe si es de Teresa de Cepeda, alias Santa Teresa, de su mancebo poeta San Juan de la Cruz -- heterónimo -- o de Thomas Szasz, el antipsiquiatra. O de un guión de "House". Viene en mayúsculas y con los acentos graves, jamás se sabrá si por estética controversiva o porque el tilde agudo se le había encasquillado. Este papel por Oteitza más que por Oteiza escrito me retrotrae al estudioso y enseñante alemán Eduard Spranger. (No confundir con Spengler, el reduccionista de Nietzsche a la esfera política y culpable de que Pío Baroja se contaminara de seudofascismo.) Nacido en Grosslichterfelde, arrabal de Berlín, 1882, duró hasta 1963.

Aquellos 81 años, para su era, constituían una esplendorosa ancianidad y por eso consideró a ésta, o al llamado envejecimiento humano, o senectud, o ahora, terrible término, tercera edad en Hogar de Jubiletas, una tarea más del individuo. Como las otras etapas.

Los jóvenes vejestorios de "Cloc"

Así, cuando en las reuniones de "Kantil" y "Cloc" podíamos debatir y polemizar sin llegar al insulto, al escarnio, el niguneo y la difamación que no voy a llamar ideológicas porque las ideologías precisan de ideas; así, un día Fernando Aramburu se encaró con Carlos Aurtenetxe porque éste no quería considerar la juventud un valor, sino una circunstancia e incluso una patología, un acné (Por algo se dice, digo yo, adolecer de). ¿Por qué? Pues porque se pasa, se transcurre y se la convalece. Ahora Fernando Aramburu, que supongo explicará a Spranger en su cátedra alemana, y si no que descubra a este pensador en su "Altsein als Aufgabe", está calvo. Como yo. Más calvo que un huevo calvo.

A lo que iba, no sin rematar que cada vez que presencio un anuncio de ésos que hablan de potingues 'antiedad' me entra dentera y risa de cadáver. A ello vamos.

Contra la 'antiedad'

Opina en mi opinión con acierto Eduard Spranger que la vejez requiere, como todas las fases cronológicamente anteriores de la vida, un esfuerzo. Se habla mucho del mito de la experiencia almacenada, y mira por dónde son los ancianos de la tribu y las vestales del marujeo -- existe, el marujeo -- el target predilecto de los estafadores de toda laya, y en ellos incluyo a los programadores de espacios televisuales macabros y truculentos con publicidad insertada donde se habla una y otra vez de 'antiedad' como si la edad fuese una tara. Y no lo es.

Ser viejo , en fin, no es el disfrute de una experiencia tan venerada en ciertas culturas tribales porque sí. Lo que hay que hacer con ese acervo de vivencias y cicatrices es elaborarlas. De continuo. Mediante la autorreflexión. El Diablo sabe más por Diablo que por viejo; pero no veas a qué feroz entrenamiento se somete para superar a la criatura humana en tremendismo, narcisismo, egoísmo y titulitis. El viejo, pues, si quiere ser Diablo y no un simple sujeto para geriátricos donde le harán esa dolorosísima ecografía que es un perfil sociológico, psicológico, freudiano (¡aún!) e incluso criminológico, debe seguir formándose a sí mismo. A tope. Ése es el gerovital del Cáucaso: dejar de ser pasivo, paciente (cliente) e incorporarse, pongamos, a la tarea de leer esto y regocijarse con la buena noticia de que nada está perdido.

Vejez, obligación de mocedad

Quién así cumple, viene a insinuar Spranger, llega a una senectud pletórica que no es suma de años ni decrepitud, sino agregación de varias juventudes. Un ochentón como él no era sino una mente inquieta compuesta por dos hombres de cuarenta años, o cuatro de veinte. Mayor posesión de juventud no se puede imaginar. Evitar la pasividad, la aceptación, el conformismo mediante el acicate de la tarea intelectual es para Spranger obligación de mocedad. Qué triste tópico, la entrega y rebeldía de una juventud generosa y por tanto necia. La pléyade de cabezas teñidas, se acabaron los lobos grises, siente mayores energías de revancha porque en lugar de ver la luz, ve las sombras de todos cuantos la manipularon a lo largo de unas témporas, mores, en las que llegaron a creer en la empatía, la compasión y en tantísimo ente desprovisto de escrúpulos que hacía creer que prodigaba favores cuando en realidad se los prodigaban a él. Ésta, no los 17 años, es la hora de la denuncia, de la venganza. La juventud no tiene que tomar represalias por nada. Todavía no la han menospreciado de verdad; no ha habido tiempo para ello.

La rebelión debe surgir con las canas, con las patas de gallo que los pigmaliones de pijos llaman de expresión, al revisar de arriba a abajo todo cuanto creíamos firmemente cimentado por la sencilla razón de que los randas de la demagogia mal entendida llevan años y años, lustros y lustros -- ahora mismo lo están haciendo con quienes se dejan -- mixtificándonos. Esa edad de Oteitza que veremos más abajo, es la agonía en sentido filológico de 'agón'= 'pelea', 'lucha por la muerte'. Cuando dice, escribe, clama que ya no le queda tiempo de hacer, sigue haciendo y diciendo involuntariamente. Y tecleando, y acudiendo al Mitxelena para integrarse en la tecnología punta de base de datos y así -- otro pretexto-- localizar libros en pantalla. Y fantasear con las bibliotecarias que se sienten, ay cándidas, enfermeras. La curiosidad impenitente jamás es senecta. Mucho menos senil.

La lírica como coartada

Alguien le convenció, pues, al Oteitza de la pizarra con jeroglíficos indescifrables y ecuaciones desprovistas de sentido alguno, qué maravillosa tramoya de tizas, de que era poeta. Y él, sin haber leído el "Altsein als Aufgabe" se agarró a la maroma. La lírica es maravillosa coartada para fantasear sin que pueda llamársele mentir. Mucho menos engañarse. Así, en vez de redactar un texto alineado, con márgenes precisos, burocrático, ejercía lo que se llama con gran descaro y hondura en las cejas 'verso libre'. Instalaba los renglones como le venía en gana y de este modo adquirían otra estructura más llamativa y personalizada. Porque agregaba coletillas a mano y pluma. Como ésa que encabeza: "De tàntome curar/me estàn matando". ¿Quevedo? ¿Siddharta Gautama? ¿Giordano Bruno?

Son hoy autógrafos muy valorados. Sólo que los faxes se esfuman. Hemos recurrido a la tinta simpática del ciberescaneo, como en aquel otro mensaje del Ministerio del Interior, legislatura Felipe González, donde un polimili celebérrimo, amnistiado y sorprendentemente (o no) adjunto al Ejecutivo le persuadía a Oteiza de que a Txabi Etxebarrieta no se le podía instalar un par móvil de homenaje en el cruce trágico tolosarra donde tuvo su origen el tornado reacción-acción que aún nos conmociona. En alguna otra entrada de Maverick Ink Press perdura esta certidumbre. Incertidumbre, mejor. Miren el índice.

Aquella entrevista con prestidigitación del fax de Interior fue espontánea para mí, para él premeditada. Sólo que acarreaba la bolsa de reportear. Fue asimismo una de las veces en que, pese al conmovedor aviso de la puerta en su domicilio de Zarautz, me hizo subir zingando y me recibió con el consabido: "¡Tú quieres café!" "¡Tú quieres un whisky!" Y se autoentrevistó ante mi grabadora. Le cortaba beber a solas lo que en la enorme fotocopia a plotter pegada en la puerta, con todos sus venenos clínicos enumerados, se le prohibía a rajatabla. Tuvo que hacerlo, aquella noche. Su café, su whisky, la manía de untarse el rye en las crenchas como si fuese brillantina. Lo mejor que tiene que a uno le tengan por genio es que los hechiceros no se le cabrean: regañan cariñosamente, terapia exclusiva de divinos que a la purria no nos alcanza.
Ultimátum médico
Transcribiremos lo que dice el palimpsesto, ultimátum médico surgido como por telepatía de un diccionario polvoriento en mis baldas del estudio de Osio. Es explícito, dramático y refleja no sólo a Oteiza, sino a esa tesis por este ensayo perseguida del alias Oteitza. Reza:

"a mis amigos
_________________ un comunicado muy triste para mí

llego sábado noche de Pamplona CLÌNICA UNIVERSITARIA
regreso en estos mismos días para resultado
de los últimos análisis
____________________ reciente mi marcapasos
sufro ya la venganza de la piedra (o cariño, o seguimiento) [a mano]
una en cada riñón, la tercera en la vesícula
he perdido oído izquierdo que era el bueno

pérdida de visión en el ojo derecho
y ya en los 2 con catarata
el hígado averiado es uno de los análisis
que espero
y el del último del eskáner
radiografías, ecografías (y otras exploraciones
que he rechazado)

YA NO PUEDO ESTAR PARA NADIE



________________(ahora mismo en este atardecer de domingo experimento

________________como una presión y un dulce dolor que me sube del hígado

al pulmón derecho y hasta el oído)
tengo que terminar de escribir y tiene que ser
en blocs [enmendado] bloques visuales muy breves

3 libros
1 de filología preindoeuropea
2 el armario y la ventana (proceso
al constructivismo )
3 diccionario abreviado mis denuncias
en apéndice mis violencias fracasos
DE TÀNTOME CURAR
ME ESTÀN MATANDO



__________________________________________
y ya no podré atender a mi Fundación-museo que ya OIZA
ha definido emocionante maqueta

y otros proyectos que no podré
creo que ni siquiera arreglar
mi vivienda en Alzuza

____________________________________ estoy desesperado




____________________________________________________________________


alarmante mi deterioro físico y aún peor
más apresurada mi vida en inteligencia se me va
_______olvido al instante lo que acabo de hacer
_________olvido palabras al escribir
me despido de vosotros y algunos que ya sabéis
con amor entrañable amistad
dejo muchos trabajos que doy por perdidos por concluir
otros que ya tenía sin empezar
pero hay algunas ideas que quiero dejar
y algunas cuentas claras
_____________________necesito aislarme totalmente ya estoy en viaje
estoy con los
que ya no están
____________________ no quiero ventanilla bajo la persiana
____________________ quiero aislamiento ya tengo soledad

me impresiona mucho en estos días Giulietta Masina arrodillada
y rezando ante su compañero de toda su vida me veo a su lado

arrodillado y rezando no me separo de mi Itziar mi compañera de toda mi vida
____________________ lamento el comando que no he podido reunir
____________________ para tomar justicia personalmente
____________________ pobre país nuestro de ganado vacuno "


Presentimiento del blogger

El creador de este blog de blocs, o viceversa, Rafael Castellano, ha recuperado sólo hace un par de días este documento que creía extraviado, traspapelado o expropiado en archivos de un periódico que se clausuró con inhumanas consecuencias. "EGIN", donde trabajó en dos etapas y que un día 18 de julio, con Aznar en la presidencia, Gobierno de España, se cerró, enmudeció y encadenó con candados sin remedio, retorno ni posible sustitución.
El mayor peligro tanto de "EGIN" como de "Egin Irratia" era que insertaba y embuchaba material ameno y para gente culta. Y sección de Deportes de lujo, que hizo exclamar a Julio Cortázar cuando cayó en sus manos un ejemplar de aquella publicación demonizada: "¡Pero serán cabrones! ¡Si trae de ciclismo!" Hubo más anécdotas. Un día una patrulla de la Guardia Civil exige a una furgona de reparto del diario que aparque en la cuneta. Los del vehículo, acollonados. Se asoma el cabo y les dice: "¡A ver, dos ejemplares!" Para el cafelito. Era lunes, eran de la Real.
El 'blog', sistema cultural
Fuera emociones. Ha sucedido el hallazgo por medotología de escrutinio, por mera casualidad, azar o parapsicología. Asombra, empero, que Oteiza alias Oteitza, agobiado por ese agobio que nos invade cuando el tiempo vital se transforma en embudo y seguimos acuciados por demasiados proyectos, esos proyectos existenciales -- existencialistas -- que neutralizan todo asomo de neurosis, incluso las (mal) diagnosticadas, y que como Spranger descubrió exorcizan la condición vetusta o caduca. Entusiasma que Oteitza, en ese párrafo de los 'bloques' (corregido, está tachado y antes puso 'blocs') presintiera mucho antes de fecha
este estilo literario del blog como recurso de difusión fantasmática de ideas. Como sistema cultural revolucionario. Aquí comprimimos el tiempo y hacemos válidas las geodesias de Einstein y Bertrand Russell. Reescribimos, reactualizamos, corregimos los errores por defecto.

"¡¡Dinero gratis!!"

Tanto
nos queda por transmitir, y tan avaro es el segmento de presencia en el mundo, que
nos transformamos en bloggers por necesidad literaria una vez destruidos todos nuestros anteriores soportes por el poder. Naturalmente, el Ministerio de Periodismo no ceja en su tarea cotidiana de intentar evitar este vuelco de roles. El blog es la Biblia hugonota de Leissarrague. Es el libelo que Martin Luther clavó con chinchetas en el portón del castillo de Wittenberg en 95 octavillas, o entradas, o entregas.
O sea, que ya no se necesita de sacerdocios exclusivos, ni de másteres en la sede del Vaticano de la Noticia de Miguel Yuste, para interpretar la Biblia. Cada quisque, si se lo propone y dispone de más talento que de diplomas firmados por S.M. y sellados en la pared, puede competir con los media fundamentalistas. Un inciso. En otro media de papel me dejó helado un comentario: "Hoy, cualquier pichicoma tiene un blog..." Aparte de la reacción inmediata, cualquier pichicoma disfruta de columna diaria (o de crítica de cine) uno recuerda lo de ya todo el mundo tiene coche, móvil, internet. Es clasismo, elitismo subliminal. Lo que se comuniza o vulgariza, lo que está al alcance de todo el mundo pierde mérito, chic y cool.
Pues sí, hoy todo el mundo tiene un blog por lo mismo que antes todos podían pintar en el báter y algunos grafitis tenían gracia y mérito y otros no. La mejor pintada que he visto en mi vida (tras los muelles de Muelle) estaba también en el Metro de Madrid y aullaba: "¡¡Dinero Gratis!!
Lograr el carné no es saber conducir
Habrá que recordar, otrosí, a más de un elemento en prácticas que cuando enmarque su mistificación-diploma con las cabezas cortadas de sus coeducandos de la Facul, será como quien recibe el carné tras ejecutar de churro las exigidas maniobras para vehículos de motor. Lo que no significa que sepa conducir. Sólo, que ha merecido un aprobado. Ah, y quue ello constará como inmenso mérito a la hora de hacerles un perfil a los neófitos.
Cunde mucho el academicismo. Durante largos años visité y entrevisté a artistas plásticos,
no sólo a Oteitza, y su vanagloria más común (aparte de haber sido "discípulos-de-Jorge-en-Escuela-Vasca") era designarse autodidactas. Ahora, no, ahora se reciclan en Bellas Artes y si conceden una interviú piden una copia antes de que vaya iba a decir a rotativa. Al blog.

Nacer santo es nacer tonto

Entre otras cosas porque El País con acento, del anterior me callo (y otros periódicos que le siguen el rumbo con complejo de Provincias) ha incumplido su popio Evangelio y Breviario de Liturgias. La última, una llamada en primera: "Es usted un cibermaleducado". Y las cadenas-nodriza de la Casa son telezafias. Sí, nos referíamos a aquel "Libro de Estilo" que circulaba por todas las redacciones adquirido por el más carca de la plantilla y que fue azote de herejes durante años y años de monopolio. Oteiza, u Oteitza, que necesitaba concluir proyectos más allá de las facultades, es decir, que re-flexionaba y se replanteaba de raíz la experiencia como tarea de senecto, ya intuyó el blog como nave de salvación. Lo que hace el desespero.
¿Que hay blogs infames, pueriles? En todo. Si la perfección fuese norma, a qué esforzarse. Vuelvo a Nietzsche: "Si hubiese dioses, ¿quién no querría ser un dios?" Mi "Loiolako Inazio" fue anatema de los jesuitas porque venía a demostrar, y se lo dije a los editores, que sin vidas vanas y pecaminosas la presunta santidad no tiene mérito. Quien nace santo, nace tonto y es ese retrasadillo-límite del pueblo que descubre entre las zarzas, por sistema, una imagen de virgen apócrifa tardorrománica -- ocultada por cristianos del Cid para que no la profanara la morisma -- que sincretiza a Cibeles y a Venus. O a las Gorgonas. O a Bilitis.
Además, el Espectador no es necio y escogerá a los suyos si se le saca
de su pasividad. Porque para lo que los jipis aún llaman el Sistema, el peligro real del blog, de aquellos textos en bloques que Oteitza vislumbraba, es que ese espectador deje de ver las Cadenas del holding, abandone el sofá de los horrores, de los huelebraguetas -- con título de "Soy Periodista" -- y los spots del antiacné para después de los 70. Y subrayo que se preste atención a párrafos anteriores acerca de la juventud recuperada, que no es lo mismo que los filtros de eterna juventud que brinda el opio del pueblo: la televisión. Con sus cirugías estéticas. ¿Desde cuando la cirugía es estética?
Les prometo en próxima entrega un ejemplo celosamente guardado: la Duquesa de Alba antes y después del quirófano. Que tampoco tienen quienes yo me sé el monopolio del chafardeo.
Estaba allí, el papel, entre mis legajos, y yo no creo en fantasmagorías. Me vino de perlas, y espero que a quien esa despedida estoica de Oteiza alias Oteitza lea, también. Cómo recuerdo su morro fino comiendo raya con cachelos en casa de Reinaldo, Aia: "Esto no es una cena, es un suicidio". Lo fue.





















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