¿Quién mató a Norma Jean?

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Nace en Madrid, estudia en el Lycée Français (BEPC por Université de France) y en la RESAD: actor durante ocho años. Entra en La Codorniz, 1961. Publica como R.Castleman unos 700 relatos para la página Tiemble después de haber reído. Cubre la Crítica de la Vida y Huevos de Codorniz. Trabajó para La Voz de España, Egin, Punto y Hora, Interviú, El País, Argia, Reader's Digest, Radio Vitoria , ETB 1, Cacumen, La Hora XXV, Berriak, Cloc, Lógicamente, Kantil, Euskadi Sioux, Ardi Beltza. Elaboró en comic la serie Gabai y la biografía de Iñigo de Loiola. Sus libros: Cosas, anecdotario de Euskal Herria; Tiemble después de haber reído, Vascos heréticos, Sutondoan, La Viuda, Anes Arrinda, Los Anafroditas, Misterio de Vizcaya, Guía de Madrid para vascos, La cocina romántica, Beorlegui pinta el tiempo, Los vascos también ríen, Euskaldun heretikoak, magia eta sorginak, "¡Tiemble después de haber reído!", El Changai (inédita). Sus guiones de cine: Mar Adentro, Bandera Negra, Eskorpion. Envía ensayos al ciberperiódico Rebelión. Weblogs: Maverick Ink Press y El Flexo. Distinciones : La Codorniz de Plata, Legión de Humor y un Segundo Premio de Pintura Plenairista _____

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Lo llevan con circunspección, no en secreto, los funcionarios del sector tecnócrata. Cuando el Diablo medita, mata moscas con el rabo. Con la izquierda ecologista de Euskadi y aledaños en contra de la polémica “Y” del AVE vasco, infraestructura que nadie garantiza culmine ni para 2012; con la prolongación del trazado Madrid-Barcelona hasta Montpellier mejor sellado (el vulgo olvida que Maragall es del PSOE), delegaciones de Transportes y Obras Públicas de los gabinetes vasco y catalán ya calibran a dos bandas un eventual tendido de alta velocidad que uniría Catalunya y Euskadi. Fines primordiales, la conexión económica el y auge consiguiente del sector servicios en sus respectivas demarcaciones. Un contubernio ferroviario a través del denominado “corredor del Ebro”, río cuya cuenca avena otras territorialidades. No va a ser un paseo triunfal.
Sin hipotecarse con una “Y” Vitoria-Dax demorada ‘ad calendas graecas’, el lehendakari trama otros laberintos de transporte, se busca la vida en Ultrapuertos y ya ha rubricado una Plataforma Logística de la “Eurorregión Euskadi-Aquitania” como “puerta atlántica de Europa”. Mediante un AVE de módulos-plataforma capaces de transportar camiones deslizándose desde París hasta Gasteiz, se reducirían las caravanas de paquidermos con ruedas que el asfalto soporta en dicha “eurozona”, sic. Supondría un desahogo ajeno a agregar carriles paralelos, labor de Penélope, a las obstruidas autopistas. Reduciría el estrés automovilista de los aún mal llamados ‘turismos’, que sufren, en calzadas vetustas, pesadillas de ‘road story’. Filas y filas de enormes camiones y tráileres le ciegan el parabrisas con su aliento de humareda y condensación debidas al clima húmedo. Se internan, incontables, presurosos, por el embudo de Irun-Behobia, convirtiendo el tráfico en arriesgada gymkhana para la que resulta inhábil cualquier campaña de prudencia al respecto.

AVE Hendaya
Una prosperidad económica de la que se alardea de forma obsesiva (e insultante para los muchos que sobreviven con aprietos) se refleja en el aumento de la escudería civil. No se contempla, otrosí, en lo fiscal, pese a lo oneroso de la verde manguera, que el automóvil dejó ya el siglo pasado de entrañar lujo para incluirse, en muchos oficios sin opción de traslado colectivo, en el sector de la máquina-herramienta. Tanto buga, cuya taimada publicidad muestra bólidos en macadanes paradisiacos y solitarios, ya no cabe en las angosturas viales de cuando el agónico doscaballos y la crisis de goteo en lo tocante a facturación en vehículos pesados; hoy en día plaga necesaria, pero mal encarrilada por negligencia de previsión. El relativamente abaratado peaje de la A-8 ha contribuido, y no poco, a esta vorágine. En el Gran Cañón pirenaico oriental, llega la hora del caballo de fuego.
El AVE turco, puntazo de la CAF
No precisaría, pura lógica, la línea AVE Catalunya-Euskadi, de importaciones. Ni siquiera comunitarias. Se forjaría, en el sentido estricto de la palabra, en el Goiherri, comarca industriosa de Gipuzkoa. La CAF de Beasain, constituida en sus inicios, lo dicen sus modestas siglas, como Compañía Auxiliar de Ferrocarriles, es hoy un ‘holding’ de empleo puntero en siderurgia, locomoción y diseño aerodinámico con delegaciones en Zaragoza e Irun. Gigante multinacional del sector, desde hace lustros construye trenes, metropolitanos, tranvías y piezas de mantenimiento. Puede la ciudadanía localizar su anagrama en vagones de metro de Madrid, Washington, Sâo Paulo, Roma y Hong Kong. Ah, y Bilbao. También México, donde goza de sucursal, lo mismo que en USA y otros países americanos y europeos.
Su penúltimo puntazo, la adjudicación para México, distrito federal, en agosto, compitiendo con la francesa “Alstom”, de un contrato para ampliar en 20 trenes destinados a unos 320.000 viajeros diarios el suburbano de la capital federal hacia la zona Norte. Serán 500 millones de euros si entrega en octubre de 2006. El último, y más sorpresivo, la exportación a Turquía (TCDD) de 10 convoyes AVE de seis coches para los 600 kilómetros que separan Ankara y Estambul, a 250 km/h. Estará listo para 2008. Otros 180 millones en cartera.
Se trata, subráyese, el primer tren de alta velocidad fabricado en su totalidad en España. Ir a buscarlo, para el proyecto “corredor del Ebro” a otras latitudes sería, como poco, extravagante. No pasemos por alto, ya que de Euskadi se tiene una visión distorsionada de playas, pintxos y gastronomía, que Karlos Arguiñano, nativo de Beasain, tuvo sus primeros encuentros con la plancha metálica, soldador en mano, en la CAF. La salud delicada de la madre le obligaba a guisar para la familia cuando regresaba del tajo de chapista. Se le daban bien los fogones y a los 17 años decide abandonar la fábrica y agregarse a la Escuela de Hostelería de Zarautz, Hotel Euromar, dirigida por el sumo sacerdote de los sollastres hoy en candelero: el gran chef Luis Irizar. Arguiñano, desde muy joven, ejercía en días festivos de animador y cuentachistes en los ‘miusicjol’ parroquiales de la Sala de Cultura de su pueblo. De ahí su peculiar perfil.
Rioja, Aragón, Navarra
En los datos de que disponemos no consta que hayan consultado a los regidores de La Rioja o Aragón, cuyos territorios cruzaría, o rozaría, ese “corredor del Ebro” al que las primeras y volátiles conversaciones aluden como trayectoria del tren. Por no hablar del señor Sanz, siempre atrabiliario, incluso frente a iniciativas que enriquecerían su mandato y a quien exaspera, sirva de ejemplo, que la televisión vasca, ETB, anexione el mapa de su Viejo Reyno en los partes meteorológicos, por mucho que se le repita que las borrascas e isobaras, e incluso los cúmulonimbos, no entienden de mojones administrativos.
Hay que remontarse a la Alta Edad Media, al año 1000, el del “Séptimo Sello”, y a 1019, y a Sancho el Mayor, rey de Navarra, de los territorios Vascónicos que incluían la Vasconia Ulterior, conde de Aragón, de Sobrarbe y Ribagorza, cuyas correrías le granjearon la amistad de Berenguer Raimon I, barcelonés, para hallar, con el Ebro aún bastante al Sur y ocupado en tramos esenciales por el Califato de Al Andalus, un mapa sin deslindes específicos y un fundamento de derechos adquiridos como base del previsto AVE. No obstante, la idea ya evoluciona y se está “avanzando en los estudios previos técnicos y económicos del plan”, informan fuentes oficiales.
Hablamos, quede claro, de borradores y esquemas de arranque; de esbozos, planos, perspectivas de alta informática de ingeniería en su fase más primaria; pero la decisión está tomada y alguien le saca brillo a los teodolitos, y los geodésicos y geólogos ya analizan y constatan, febril la mollera, la viabilidad de esta vía cuyo propósito más sensato y utilitario consiste en que, juntando Cantábrico y Mediterráneo, en sentido estricto Bilbao y Barcelona, se aceleraría la pujanza de sus puertos y del tráfago naval y mercantil subsecuentes.
Tras la aquiescencia del Gobierno de la Comunidad Foral y demás autonomías por donde la lanzadera transcurra, y el Ebro es toponimia clave y jotera que excita suspicacias, prejuicios y tópicos, la última palabra compete al Parlamento de San Jerónimo. Recordemos, a favor del proyecto, que la CAF dispone de planta en Zaragoza. No dudamos que a los ejecutivos catalán y vasco les constan, amén de la cartografía y el trayecto del tren, los espinosos trámites jurisdiccionales que les aguardan. Suponemos, también, que “Greenpeace” y sus ramificaciones ‘verdes’ tendrán algo que opinar al respecto. Ya citamos la de momento virtual “Y” vasca que no termina de convencer a los muchos subsectores que sobreviven del nomadismo, de la parada y fonda heredada de las postas, del viaje lento y de la curiosidad peregrina.
Las autopistas y autovías marginaron y desertizaron restaurantes, paradores, paisajes, parajes, estaciones de servicio y establecimientos de todo orden hoy concentrados, ‘suvenirs’ incluidos, en restops. El AVE, y todos los generadores del la pandemia más oculta y menos atajada que nos amenaza, la prisa existencial a todo trance, pone en peligro el ecosistema de una especie en vías de extinción apremiantes: la persona humana.
Samaniego, pionero
Resulta evidente que ese versátil “corredor del Ebro” no tendría por qué seguir su cauce estricto, y en ello se concentran los geógrafos y los diplomados en caminos de hierro. Esas bases, tan fundamentales, “no están aún definidas”, se advierte; pero habrá que desarrollar gran habilidad diplomática al respecto. No es ovedad, en el contexto histórico de la Península, la obvia utilidad que constituiría enlazar lo que en el XIX aún se denominaba “Océano Cantábrico” con el “Mare Nostrum”. Leyendas de sustento verosímil narran que las aguas subterráneas de algunas cuevas prehistóricas, como la de Aitzpitarte en Errenteria (habitada, por supuesto, por un endriago telúrico que impide el paso a los intrusos) van a parar al Mediterráneo. No es la única.
A Samaniego se le conoce por su enciclopedismo a ultranza, su militancia en la masónica Sociedad Bascongada de Bergara, la de los ilustrados “caballeritos”; por sus fábulas castas y las otras, las del “Jardín de Venus”, tan procaces y pornográficas, amén de anticlericales en tono de sátira venérea, que le valieron una de las últimas persecuciones de la lánguida Inquisición. Pero, en lo práctico, Félix de Samaniego procedía de Biasteri (Laguardia), enclave amurallado de la Rioja Alavesa. De familia hidalga, terrateniente y, como tal, vinatera, advirtió Samaniego que la pingüe actividad vitivinícola tropezaba con grandes dificultades de exportación a la zona norte de Euskal Herria, la cual, harta de sidra y de chacolí, demandaba los caldos de cepa arabarra o riojana, hoy tan ensalzados por los enólogos y solicitados en los bares con el apelativo elocuente de “especial”. Residía el obstáculo en el transporte de toneles en carretón. Lo abrupto de las sendas que cruzaban hacia Gipuzkoa y Bizkaia ‘mareaba’, como se dice coloquialmente, el mejor vino. Ello, en menoscabo de la transacción, gravada por arbitrios.
Gabarras del Ebro a Mutriku
Si los catasalsas más sibaritas aseguran que incluso el traslado en la maleta del coche ‘marea’ la mejor cosecha, imagínese en calzadas pedregosas del XVIII, acarreada por bueyes. Samaniego, labrantín ilustrado en Valladolid, devoto del progreso, trazó los planos y proyecto de una canalización o acequiaje con esclusas que, partiendo del Ebro (había residido en París, y conocido la suave derrota fluvial de las ‘péniches’ o gabarras) enlazara en un punto favorable con las aguas cantábricas del Deba, cuyo manantial se sitúa en la linde con Araba y fue navegable hasta lo más profundo del valle y el propio Bergara antes de la masificada industrialización de aquél. Este canal, acuático, tan familiar en los encauces del Sena y en Bélgica, serviría para trasvasar en barcazas, sin vaivenes ni tantarantanes, el producto de las viñas de los Samaniego hasta las playas y puertos de Mutriku, vía importante de salida hacia Ultramar. El Ebro, por su parte, se dirigía a la competencia: Catalunya, la del Priorato y los espumosos.
Nótese que don Félix apuntaba alto. En sus días, era la vid y derivados el primer producto agrario básico en economía de exportación. Más tarde la filoxera, arraigada en Europa, transformó a la España decimonónica en monopolista vinícola. Y ¿saben dónde se refugió Samaniego mientras el Santo Oficio detectaba su paradero? En Bilbao. No le interesaban, para su negocio, las romerías aldeanas, sino los horizontes del, ya dijimos, Océano Cantábrico. El Atlántico de cuya puerta habla hoy el lehendakari. Ni que decir tiene que el “plan Samaniego” jamás se llevó a cabo. Pero en su época los días constaban de veinticuatro largas horas, lo cual facilitaba la planificación de utopías e incluso la estética del fracaso.
Raíles vasconavarros
No constituyó traba lo imbricado del territorio vasco, o tal vez fuera su acicate, para que sus próceres adoptaran la alternativa de caminos de hierro atravesando viaductos y túneles. Cuando el turismo chic acude a tomar las aguas salutíferas del interior, y más tarde las de la mar, llega con las costillas maltrechas y las agujetas a flor de piel por los tambaleos de la diligencia. Los manantiales de balneario son fuente de ingresos y se decide de inmediato, quizás por influencia yanki (como los rifles Winchester de la última Carlistada) cambiar los corceles por caballos de vapor.
Desde 1887, pues, los Ferrocarriles Vascongados (FFVV) cubren el trazado Zumarraga-Bilbao. El tramo posterior, costero, de la capital vizcaina a Donostia, quedó concluido al vincular Zarautz con Deba en 1900. De entonces data la valiosa arquitectura de viaductos en “Y”, coincidencia, en Maltzaga y Zumaia. Entretanto, la potente “Sociedad Minera Guipuzcoana” inaugura en 1914 el tren “Plazaola”, carril que hermana Pamplona con Donostia y la costa mediante transbordo en Lasarte, donde empalmaba con los Ferrocarriles Vascongados. Invertía en ello, vertiginoso, tres horas. Se clausuró, y las máquinas se vendieron a compañías de Ponferrada. Sus túneles sirvieron, en adelante, para el cultivo del champiñón y el recaudo de alijos en días de estraperlo.

Ferrocarril vasco-navarro en la morgue
Maltzaga se instituía en nudo de la relación ferroviaria al comunicar Gipuzkoa, desde Eibar y mediante el amarillo “Vasco Navarro” nada menos que con Estella, con escala en Vitoria. Véase que los empalmes fundamentales, los cambiavías, perduran hasta hoy. El “Vasco Navarro” fue suprimido por decreto-ley dictatorial. Fechoría que ignoró sus más de 600.000 pasajeros anuales y la calamidad que supuso para el gran tonelaje de metalurgia emergente de Bergara, Mondragón, Eibar y Elgoibar. Fue tal la saña contra estas vías que se le pegaron fuego a los vagones. El desmán rebotó en el Maltzaga-Zumarraga, fallecido en 1974. Los Amigos del Ferrocarril de Bilbao rescataron, afortunadamente, del “Vasco Navarro”, el coche-pullman suntuoso para uso exclusivo, en sus traslados, del obispo de Calahorra.
Desde 1928, las locomotoras eran “Brown Bowery”. El “Urola”, hoy convertido en atracción, hasta hace poco atravesó el corredor del valle del mismo nombre, y se inauguró con avanzada tecnología: eléctrico. Luego se importarían las bifrontales de factura checa, que evitaban los cambios de agujas giratorios al disponer de dos motores. Las estaciones que se conservan son joyas de diseño adaptado al biosistema debidas a Cortázar. Hubo, en 1921, carrocerías ‘artdeco’ de caoba “Garde y Escoriaza”. El contrabando y el trasiego de alimentos durante la durísima postguerra vasca (de ahí surge su posterior gastrología, como represalia) se valió del “Topo”, que recorre, soterrado en innúmeros túneles, la escasa distancia entre Donostia y la frontera: Hendaia. Allí se enclavan, hoy por hoy, los topes del AVE (TGV en francés).
La planificación del Euskadi-Catalunya, ya han visto, se sujeta a la más estricta historicidad ferroviaria. No obstante, los de la España compacta, PP, olvidando el comparativo retraso de la RENFE con respecto a aquellas audaces redes vasconavarras, recurrirán sin tardanza, ya consta precedente, a las bodegas riojanas. Allí brindarán, con gran reserva, en contra.
Corre el 23 de octubre de 2005. Un silencio dominical invade fantasmagórico el Polígono Eciago, donde se enclava aún el sólido y enrejado edificio de ORAIN S.A. Allí se elaboraba el “EGIN” de papel, hoy más legendario que histórico, y se emitía la hertziana “EGIN Irratia”, saboteada en la FM por ondas alienígenas. Una circular de la Plataforma "18/98", promotora de la Iniciativa “Kaiera”, ha convocado frente a las arqueológicas instalaciones, a los ex trabajadores de ambos medios. Hay fantasmas, en el complejo. Ecos de crujidos de botas, pirulos estridentes, centelleos azules.Esta crónica ha de estirarse entre los límites tempospaciales que separan siete largos años y medio de proverbial lentitud jurídica. Asimismo, ha de observar el sismógrafo político vasco más actual, cosa de ampliar miras en un contexto de euforia en la escala de Richter del problema vasco. No es herencia baladí para el mandato de Rodríguez Zapatero, dada la coyuntura reiterada de lucidez y talante, reafirmada separación de poderes y borradores de futuros diálogos para juntarse a dialogar un futuro borrador. Si es que no están ya en pleno ‘shadow boxing’, cuya difusión desbarataría los fines. Las herméticas alusiones, en el Congreso del PSE-PSOE, a la cercanía de la paz y, por qué no, del paraíso vasco, lo corroboran. No paran, otrosí, de llamar a una precavida actitud respecto al tema. Motivo habrá.
Otras circunstancias, luego analizadas, dan que pensar por qué el juicio contra “EGIN”, programado para el 14 de noviembre, se prorroga hasta el día 21. Sin ir más lejos, el 17 de julio de 1998, Jabier Salutregi, procesado en el sumario “18/98” y a la sazón director de “EGIN”, manifestaba públicamente, tres días después de chaparse el diario por la autoridad: “Se está impidiendo el ejercicio informativo cuando no existe delito informativo”. Reafirmó que el periódico a cuyo timón estaba “ha defendido siempre que el conflicto debe tener una salida dialogada”. Esto último, lo oímos y leemos hoy hasta la saciedad y lo corroboraría el mismísimo Ibarretxe, que se quedó sin Estatuto por realizar, a pelo, exégesis similares.
Juicio relámpago
Cuando se redactan estos flashes de un pretérito eterno, el lehendakari ha comparecido para reafirmarse en la necesidad de ir preparando el “día después”, el del “diálogo resolutivo”. Vaticina el final de la época de “la silla vacía”, símbolo de la autocracia autista de Aznar. En estos días se resuelve, inciso, la vista de otra causa sonada para el PNV, definida por boca del portavoz Josu Jon Imaz como “juicio político sin sentido, fruto del anterior Gobierno”. En la cancha, los ultras “Manos Blancas”, versus los ex diputados Kontxi Bilbao, IU; Gorka Knörr, EA y Juan María Atutxa, PNV. Estos partícipes de la Mesa del Parlamento de la CAV se negaron en 2003, apoyándose, arguyen, en el reglamento de un hemiciclo que se supone autosuficiente, a disolver el grupo parlamentario ES, Euskadi Sozialistak. Se les empuró. Ello pone una vez más en tela de juicio, nótese, la voceada autonomía de las Cámaras autónomas y de sus electos. Mucho ojo, por tanto, a la jurisprudencia que subsiga.
Salutregi, que aguarda lo suyo, aquí un vasco siempre ha hecho algo, diría Sartre, aseveró en 1998:“Nunca se ha podido comprobar ni probar, porque no es cierto”, que nuestra línea editorial y nuestras informaciones hayan dado un paso de más de la defensa de estas legítimas ideas”. Denunció que “el Gobierno del PP es el más fiel representante de quienes no quieren una solución al contencioso entre Euskal Herria y el Estado español, sino que busca la victoria militar, el aplastamiento del nacionalismo vasco: se criminaliza el diálogo”.
Esto traza un pentagrama, ahora, de estribillo cotidiano. El fenómeno “EGIN”, empero, constituía algo más heteróclito (dentro de un orden) que un enroque nacionalista, secesionista u otras etiquetas. Era periodismo alternativo, de denuncia, sátira cáustica, detección de las cloacas del chanchullo y enfoques económicos y sociológicos ajenos a los foros especulares del ‘España va bien’. No buscaba la verdad revelada, sino la realidad cruda y sin sal. Era un desayuno con sapo para la biempensancia pancista, y el estímulo de unas masas que se deseaban implosivas y delegatorias por los diversos poderes superpuestos.
Ausencias y presencias
Se intuyen, regresamos a Eziago, domingo de otoño del 2005, espectros tras las ventanas que espejean, limpias. Zombis o vete a saber quiénes custodian el sepulcro de la libertad de prensa y radiodifusión mancilladas. No cabe la amnesia ante aquella dura efeméride. Tampoco es añoranza enfermiza, ni conformismo. Encadenaron el diario, no el ciclo, que ha enhebrado canas y agudizado calvas en los ex trabajadores de “EGIN” y “EGIN Irratia”, representada esta última en la matiné de “Kaiera” por Marian Beitiarrangoitia, su última directora.
No caeremos en el recuento de aforo, pero cantan mucho, demasiado, las ausencias, aparte las lógicas de los fallecidos durante este largo entreacto de tragedia brechtiana. Van llegando los que decidieron acudir y se agrupan en conciliábulos cerca de lo que fuese su lugar consuetudinario de trabajo. Encarna el pabellón, en teoría deshabitado, de ladrillo y herrumbre, el símbolo más bananero del mandato del PP. Perdura la plancha con el anagrama del diario y algún epigastrio que otro se encoge. El personal que lleva años sin verse se reconoce, se abraza con palmadas estentóreas. Se intenta dispersar el clima amargo lanzando anécdotas, humoradas. Como en el receso del mediodía, en el comedor, 35 pelas de aquéllas y derecho a reenganche. “Jodé, justo en cuanto nos fuimos urbanizaron y asfaltaron esto”. Muchos cojinetes y neumáticos se resintieron, día a día, 21 años, en una zona industrial cuya calzada de poblacho de ‘western’ había que recorrer como un París-Dakkar en miniatura.
“Hazañas bélicas”
Carece de salida, el polígono. En el recodo solían emboscarse los GEO, con amabilidad versallesca, me aparque bien, que se puede manchar de barro; y la pregunta de rigor de adónde va, no me toque la llave, ya le doy yo. ¿Al periódico? y ¿en qué sección trabaja? A ver la agenda, y ese casete, ¿es usted el que entrevista, o el entrevistado? Se supo que la mayoría de agentes era de la Real. A la enésima vez en que alguien declaró, en la esquina del miedo, que “estoy en Deportes”, las FOP se mosquearon muchísimo. Aquello era el “Marca” o qué.
Los progres le habían endilgado a “EGIN” el remoquete de “Hazañas Bélicas”. La relación de “EGIN” con las diversas fuerzas de seguridad, cierto, completaría un largo ensayo acerca del síndrome de trinchera. Rodaba la furgoneta de reparto de “EGIN”, con el distintivo en negro sobre blanco, cuando una pareja de picos les dio el alto y señaló la cuneta. Los del vehículo, reflejo irrefrenable, palidecieron. Y obedecieron. Se acercó el cabo y les exigió… dos ejemplares recién sacados del horno. Para leer con el cafelito. 
Ni que decir tiene que se los entregaron y arrancaron en tercera. La del humo. Desde sus inicios, en 1977, “EGIN” reproducía los comunicados que le remitían todas las cíclicas ETAs. Decisión, ésta, que justificaba el ingenioso sobrenombre, y que conllevaba problemas para sus sucesivos –se iban quemando– directores. Incluso de conciencia, bizantinas, acerca de qué era noticia o no.
Luego estaba el boicot institucional, a veces de efectos espiroides e indeseados por el Sistema. En 1992 se presentó el primer número de la nueva etapa, en color, de mancheta vertical para que los kiosqueros pusilánimes no lo pudiesen solapar bajo otros mazos de prensa de provincias. Más novedades de aquella etapa: un suplemento diario y un dominical de alcance. Apuesta empresarial competitiva y arriscada. Diversas Administraciones, tras lerdo ‘brainstorming’, vieron la luz. Suspendieron la compra del ejemplar de “EGIN” que, fotocopiado, se repartía luego por las distintas secciones oficiales. Con lo cual cada negociado se vio en la obligación de adquirir por su cuenta el suyo en el kiosco, y las ventas aumentaron.
En Eziago flotan, sí, fantasmas con cogulla y Expedientes X. “En metros cúbicos, el sumario llena una habitación, una locura”, declaró Salutregi a Rebelión, tras el mitin. “Por eso, y por la complejidad de las imputaciones, nos defenderá un buen número de letrados: los bufetes de Iruín, Reizabal, Zulueta, Landa, Goirizelaia trabajan para ello”, precisó.
“Kaiera” y el sumario “18/98”
Precisamente “Kaiera”, iniciativa de la Plataforma “18/98+”, que debe su impulso a más de cien personas esencialmente preocupadas, fuera de la tesitura personal y política de cada una de ellas, por la esencial libertad pacífica de opinión, traslada de municipio en municipio un enorme libro de tamaño tan gregoriano que precisa de facistol, y donde quienes se agregan a la movida plasman unas líneas de opinión en torno, sobre todo, al proceso contra varios responsables de “EGIN” que se avecina. Partió “Kaiera” de Iruñea y recorrerá el territorio vasco reivindicando derechos civiles y políticos para todos. Todavía con lo mismo. También recabará frases autógrafas para una macroantología final, encuadernada, de la disidencia.
Durante el próximo mes, por tanto, se verá en la Audiencia Nacional, inmueble ya emblemático, instruida por el magistrado Garzón, ejecutada en aquel ayer por un destacamento provisto ¡al fin! de la papela judicial reglamentaria, y cuya inmediata consecuencia fue el desalojo ‘a divinis’ de las dependencias del diario “EGIN”, la detención de once responsables de la empresa editora y la clausura cautelar del local; o sea, el tiempo suficiente para que se oxidara la carísima rotativa y las goteras dejasen las infraestructuras inservibles incluso para el reciclaje.
Lo más grave, el paro súbito y el desarraigo de casi un centenar y medio de trabajadores, muchos de ellos en edad crítica de cara a la alternativa más emergente del sector: los becarios y los especialistas, en auge, del rosicler comilfó. Currelas sin rumbo, por cierto, que sólo conocían las crisis (en el diario existía independencia parcelaria) tomando el pulso a su futuro mediante constatación de la nula publicidad insertada, y a saber por qué inhibida ante un medio que tiraba 57.000 ejemplares controlados por OJD, y cuyos lectores, incluidos los de tasca, centro cultural que prolifera en Euskal Herria, pueden multiplicar esa cifra por tres. En la calle, así, del día a la mañana, sin contar con que el pedigrí “EGIN” no encajaba, en el sector informativo, ni para pedir árnica.
Banderillas negras
Aquel cerrojazo a “EGIN” resultó tan pirotécnico que suscitó reacciones en contra en cadena, incluidas las de quienes ni leían, ni se anunciaban (o disuadían a otros de hacerlo) ni se identificaban en las páginas de un periódico, visto lo que hay hoy para elegir, ameno. Enmudecer la expresión libre constituía una cacicada de mucho preocupar. Qué dirían en Europa. Y en USA, con su Primera Enmienda; y en Latinoamérica, que soñaba con la bendita democracia que la ciudadanía española se había dado a sí misma. Suscribieron el escrito de denuncia por “intromisión en el derecho básico de libertad de expresión”, entre otros muchos próceres, el consejero de Justicia del Gobierno autónomo, Sabin Intxaurraga. También, el polémico José Angel Cuerda, alcalde de Vitoria/Gasteiz. Obstruían los debates de PNV, IU y HB en contra de la orden del perilustre magistrado, los justicieros de UA, PP y PSOE.
Pero la sacudida cundía, suscitaba rebotes, ‘retenciones’ policiales e innúmeros zurriburris improvisados a lo largo y ancho del mapa. En horas inmediatas al cierre de ambos medios, 1998, cundió un reflejo de indignación y apoyo. Aparte de que ni la justicia es la ley, ni viceversa, y lo rubrican los más carcas de los jurisconsultos, el “18/98” procesó o enchironó a cargos de gerencia y dirección informativa.
Más espontánea que emplazada, salvo lugar y hora, una ciudadanía unánime desfiló en nutridas filas, multitudinaria. Exigían la reapertura de “EGIN” y de “EGIN Irratia” y la retractación del contumaz don Baltasar. La utopía en marcha, vamos.
Convocó posteriormente el colectivo de desahuciados laborales una rueda de prensa, mientras llovían cartas y telefonazos de impotente solidaridad desde toda la escaleta sociológica conmovida por aquel desaguisado. A todo esto, la cabecera “Euskadi Información” evitó en clave ‘underground’, 8 páginas, y legal, el vacío informativo del anatemizado “EGIN”. Se agotaba en pocas horas. Quedaba el Estado de derecho, que tantas bocas atraganta, hecho unos zorros. Era un plebiscito sin urnas. Cierto prestigioso artista lo definió: “Es que me arrebatan la opción de no comprar un periódico que no me gusta”.
Los ‘populares’ se defendían diciendo que la culpa del desvalimiento obrero la tenían sus gerentes y administradores, y Salutregi, aún en libertad, luego se alojaría una temporada en el maco, enunció ante los colegas de otras instancias mediáticas que cubrían el acto que “…en cualquier caso, nada justifica el cierre, y así lo dicta la práctica habitual de las leyes españolas”. Ejemplificó, entonces: “Hemos visto a Jesús de Polanco encausado en procesos judiciales, y no se han cerrado ‘El Pais’ ni la cadena ‘SER’, ni Canal Plus. Encarcelaron a Mario Conde y no cerraron Banesto ni Antena-3…”. Oídos sordos.
Siete años después
Hoy, otoño del 2005, el mismo Javier Salutregi, en libertad provisional, informó a Rebelión que 56 personas pueden resultar condenadas a penas que oscilan entre los 10 que se solicitan para Teresa Toda, subdirectora, allí presente en Eziago, y los 59 para Xavier Alegria. A Manu Aramburu, gerente, por desdicha, la muerte le salva, tétrica escapada, de un carretón de acusaciones. Salutregi, a quien le piden, “por pedir que no quede”, alcanza a ironizar, “doce años”, aludió al gerente fallecido en carretera durante su alocución. “Manu, con su inteligencia, podría hoy decirles a los jueces tres o cuatro cosas”. Tras los tableteos de la ‘txalaparta’ y los bertsolaris, Salutregi, antes de enfrentarse al micro, tiene que decir que se aproximen los presentes a la verja, y exhortar : “Que estamos en casa”. Un magnetismo agridulce, un yuyu, mantiene a la concurrencia en distante semicírculo. Aludió luego, sin nombrarlo, al ínclito presidente del Gobierno anterior, José María Aznar, que se jactó a destiempo, lenguaraz, de su osadía y capacidad para finiquitar el incómodo periódico de Hernani con la frase: “¡Qué se creían, que no nos atreveríamos a cerrar EGIN!”. Torpe bravata. Rememoró asimismo ingeniosos ludibrios orgánicos para ahogar financieramente a “EGIN” mediante boicot de publicidad institucional, y el caso omiso a la sentencia que obligó a insertarla. Recordó a Pepe Rei, grave a consecuencia de un accidente de circulación. Citó a varios difuntos de la peña, algunos, como Muguruza o Galdeano, cuya muerte violenta está aún por esclarecer.
“59 en el banquillo”
Antes de formar en la caravana de coches de “Kaiera” rumbo al Ayuntamiento de Hernani, Salutregi accedió a sincerarse. Son siete años y medio de aguante, tensos. “Estamos ya los 59 en el banquillo, prácticamente, esperando la fecha exacta para comparecer ante la Audiencia Nacional. Siempre, entre la incertidumbre y la esperanza. “¿Qué cómo se soporta la espera? Pues mal, francamente. Desde lo que supuso la debacle del primer día, al cerrarnos el periódico, hubo que levantar cabeza, que cuesta lo suyo; y a veces crees que ya la has levantado y decaes de nuevo”. Siete años “acudiendo al Juzgado; y no te dejan habituarte al hecho de andar en la calle, ni olvidar que estuviste en la cárcel. Bueno, eso nunca se olvida. Pero vas adaptándote a una existencia normal, y a tus rutinas, y pensar que puedes volver a lo mismo no es plato de gusto. Con los abogados hemos debido mantener una relación continuada y fuerte, más intensa ahora por la proximidad del juicio”.
Alivia un tanto “el momento político que se está viviendo, y las expectativas que se abren, donde el juicio a ‘EGIN’ no cuadra; pero bueno: está ahí”. Horas después, ya se aludió a ello, Josu Jon Imaz le hacía eco en lo que a los suyos atañe. Admite Salutregi que la prensa de hoy, en general, aburre. “No es sólo el pensamiento único, son palabras idénticas. El estilo de ‘EGIN’ era jovial, y ha contado con firmas importantes en clave de humor; hemos caricaturizado a mucha vaca sagrada”. Arrancan los motores y el silente Polígono Eziago recobra su ámbito de día inhábil. Un escenario para Stephen King y un desafío para Zapatero, la reclamación tautológica de “Kaiera”, que avanza de villa en villa en su cosecha de caligrafías irredentas: derechos civiles y políticos para todos. Todos.