Maverick Ink Press

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Nombre: Rafael Castellano de la Puente
Lugar: DEBA, Gipuzkoa, Spain

Nace en Madrid, estudia en el Lycée Français (BEPC por Université de France) y en la RESAD: actor durante ocho años. Entra en La Codorniz, 1961. Publica como R.Castleman unos 700 relatos para la página Tiemble después de haber reído. Cubre la Crítica de la Vida y Huevos de Codorniz. Trabajó para La Voz de España, Egin, Punto y Hora, Interviú, El País, Argia, Reader's Digest, Radio Vitoria , ETB 1, Cacumen, La Hora XXV, Berriak, Cloc, Lógicamente, Kantil, Euskadi Sioux, Ardi Beltza. Elaboró en comic la serie Gabai y la biografía de Iñigo de Loiola. Sus libros: Cosas, anecdotario de Euskal Herria; Tiemble después de haber reído, Vascos heréticos, Sutondoan, La Viuda, Anes Arrinda, Los Anafroditas, Misterio de Vizcaya, Guía de Madrid para vascos, La cocina romántica, Beorlegui pinta el tiempo, Los vascos también ríen, Euskaldun heretikoak, magia eta sorginak, "¡Tiemble después de haber reído!", El Changai (inédita). Sus guiones de cine: Mar Adentro, Bandera Negra, Eskorpion. Envía ensayos al ciberperiódico Rebelión. Weblogs: Maverick Ink Press y El Flexo. Distinciones : La Codorniz de Plata, Legión de Humor y un Segundo Premio de Pintura Plenairista _____

lunes, noviembre 21, 2005

¿Quién mató a Norma Jean?


Crónica de un suicidio anunciado
Por Rafael Castellano (Maverick Ink Press)
No era un bello cadáver. Ninguno lo es. Se le había desvanecido el ‘glamour’ tras la abrasiva dosis de nembutal. La mano crispada en el teléfono de Marilyn Monroe, a quien el poeta Carl Sandbourg definió como ‘ídolo democrático’, regresaba a la niña expósita Norma Jean Mortenson y aturdía a una humanidad panteísta y evadida en raídas pantallas de barrio. ¿Quién estuvo al otro lado del hilo durante los atroces estertores? >>>>>>>>>
Hoy, ¡aún!, el fetichismo profana la memoria de una musa, Marilyn Monroe, que jamás podrá ser octogenaria. Nada más lejos de nuestro ánimo que beatificarla; pero la subasta de reliquias de Norma Jean exaspera a quien goce de mínima sensibilidad y conozca su cruel moribundia. No fue sólo ‘pin up’, o ‘sex symbol’, ni su talento derivaba de las feromonas. Tampoco encarnó el estereotipo de “Barbie” insustancial que algunos adolescentes vitalicios gratuitamente presuponen. A la “20th Century Fox” o la “Goldwyn Mayer” no se penetraba por el dormitorio. La mafia judía, en su rama específica del espectáculo, era estrictamente anafrodita al respecto. No distinguía entre carreras de galgos o Jai Alai si ello le permitía el racketing. Incluso es más que posible que promocionara los idilios virtuales o reales de John Fitzgerald Kennedy con vistas a concederle -- en EEUU el show en campaña es fundamental -- una imagen macho, ergo glamourosa. Fue Kennedy, y muchos lo olvidan a causa de ese atractivo personal, un obseso de Cuba como problema, y hasta hoy.
"Bloody Summer"
Habría que resaltar que si se visita en el Cementerio Nacional de Arlington el lugar donde yacen los Kennedy asesinados, John F. y Robert, el elemento femenino, ya canoso, da la espalda al primero, al Presidente, y cubre de flores y gimoteos el panteón de Bob. Éste fue tiroteado por otro "free-lancer" de la política directa, un palestino presuntamente molesto por las opiniones de Robert acerca de Israel. A Bob se le consideraba, no sin causa, 'delfín' de John en la Presidencia demócrata. Sucedió en Los Ángeles durante el 'bloody summer' de 1968. Poco antes había sido sacrificado Martin Luther King, líder negro, en Memphis, Tennesee. En Bolivia, 9 de octubre de 1967, han acribillado a Ernesto "Ché" Guevara. Contexto éste al que hay que añadir la matanza de Mi-Lay en Vietnam. La incomparable década nos ofrece así su lado tenebroso, que comienza con el enigma macabro de Norma Jean en agosto de 1962. Posters de aquellos cadáveres míticos se fijan con chinchetas en las komunas de la juventud mundial, incluyendo a Ho Chi Minh y los Rollig Stones. Renovada latría.
Cadáver exquisitamente femenino
Sus dotes de interpretación las consagró con “Bus Stop”, éxito del llamado ‘cine de autor’ (por oposición al de encargo para lucimiento de divos) del minucioso Joshua Logan. En su último puntazo, “The misfits”, de John Huston, 1961, se sumerge Norma Jean como personaje en el existencialismo de la Generación Perdida y su apología, tan anti-cliché USA, del fracaso como la mejor recompensa del esfuerzo. Plausible, profético dogma. Las buenas vibraciones, fotogenia, capacidad de autoparodia, las resume un Clark Gable machorro, cuya letal halitosis puso al borde del desmayo, por exigencias del guión, a tantas sufridas actrices. Gable: “Marilyn es exquisitamente femenina. Todo cuanto hace es diferente, inesperado y excitante, desde la forma de hablar hasta la destreza en el manejo de su magnífico ‘torso’. Logra que un hombre se enorgullezca de serlo”. Billy Wilder, el expresionista de “El crepúsculo de los dioses”, director de Marilyn en “Some like it Hot”, 1959 : “Única es un tópico manoseado, pero en el caso de Marilyn nos sirve. Nunca habrá otra como ella y bien sabe Dios que han surgido un montón de imitaciones”. Associated Press, tras el tétrico suceso, 6-8-1962: "La rubia y bella Marilyn Monroe, ídolo glamouroso de la vida alegre [gay, sic] de Hollywood murió de forma trágica el pasado domingo. Su cuerpo desnudo yacía sobre la cama, un probable suicidio. La ya hace tiempo deprimida estrella aferraba en la mano un auricular de teléfono. Cerca, un frasco vacío de púldoras para dormir". Telegramático y descriptivo.
"Pin-up"
Hubo cataratas de lágrimas, y tsunamis de panegíricos. Tardío, fariseo réquiem. Cuando Norma Jean, lanzó su presentido ‘mayday’ telefónico sólo se pudo certificar su lívida desnudez. La misma que, años atrás, fastuosa y cándida, había mostrado como ‘pin up’ en el celebérrimo calendario de Christendom’s. Circunstancia ésta que dio pie al guionista Ben Hecht para comentar que “vivía el ensueño de su fama como si fuese, más que una mujer, un póster”. Ya se apuntó. Pero por entonces los pósters -- de ahí 'pin up', pinchada -- se adherían a las cabinas de los camiones, las celdas de Alcatraz y las taquillas de los ases del fútbol americano. En ella la sucedería un sucedáneo, Jane Mansfield, otro sueño erótico americano de escasas dotes interpretativas. Sólo aventajaba a Marilyn en la talla de sus sujetadores. Ésta, la tetuda Mansfield que falleció, otro síndrome, en accidente de automóvil, fue 'pin up' en vida; pero no trascendió como otros astros malogrados. Se estrelló en New Orleans a los 35 años y dejó huella de supersexy. Sólo eso.
Hecht, prolífico y solicitado, pero vencido en su intento de competir con los estudios californianos desde Nueva York, rebatía que Marilyn ‘naufragara’, tras dos fracasos matrimoniales, por culpa de Hollywood y de la ansiedad de que su fulgor se extinguiese. Para Hetch, el cine la salvó. Más aún: “Había ‘naufragado’ ya a sus cinco años de edad”. Ni Freud. La propia Norma Jean, agónica, se verá al final, le desdijo.
Hollywood, contra reloj
El magnetismo pernicioso de Hollywood, reside, precisamente, en su falso y psicótico poder de eternización obligada por contratos leoninos y esclavizantes. Nunca destacó la cinematografía, menos la ejecutada en USA, como camino de rosas. Los Ángeles, de nuevo ruta del oro (y del oropel), convocaba estarletes, gomosos, ases del claqué, ‘ecuyères’, apolíneos gimnastas, saltimbanquis y rapsodas del ‘music hall’ con afanes de inmortalidad destructiva. A cualquier precio. La anécdota del cazatalentos que te toca en el hombro en el bus y dice lo de “vaya, por fin encuentro un rostro como el suyo”, más que un chollo, incluía un pacto con el Diablo. Cambiaba, en el Hollywood competitivo, el axioma de que el pez grande se come al chico por el de que el más rápido se traga al más lento. Voraz tarasca, engullía tanto ingenuos novatos como cabeceras de cartel, trágicos y vedettes que, abjurando del Broadway teatral, caían en el espejismo de la deificación en celuloide (o acetato) con más cachet por menos trabajo. Se ofuscaban. Lee J. Cobb, o Arthur Kennedy, de geniales primeros actores en escenarios neoyorquinos, pasaban de su condición estelar en obras de éxito de un Arthur Miller, pongamos, a la rutinaria especialización, contra reloj, como jueces venales, cabecillas de forajidos, necios agentes bolcheviques, fumanchús pérfidos, capos de ‘mobsters’, sheriffs o sargentos gloriosos de marines.
Dan Duryea, cuyos ojos amarillos (como los de Dillinger) predisponían para roles escalofriantes de criminal neurótico, nazi de las SS y asesino compulsivo en los años de la filmografía a destajo, apenas llegó a los 61. Otro genérico, el exoftálmico Peter Lorre, húngaro, insustituible en personajes denterosos y equívocos (“Casablanca”, “El Halcón Maltés”) abandonó los platós, difunto, a los 60. Compondrían, las bajas colaterales del esplendor de Hollywood, un heroico, incontable holocausto. ¿Dopados? Puede. Las farmacias no exigían tanto requisito como hoy. La Ley Seca, que agudizó la sed de la población, no funcionaba en el desierto de Mohave, tan próximo al oasis de tequila californiano. Por otra parte el tabaco añadía turbios matices de gris en la ambientación de interiores y pausas de réplica. Tiempos. El milagro clínico de la penicilina se incluía en el argumento de “El Tercer Hombre”, con Orson Welles de protagonista. Pero al personal no lo corroía la romántica tisis, ni las infecciones. Lo exterminaba la industria del ‘glamour’. En inglés, hechizo. Benéfico, maléfico, o ambos. Norma Jean, sin percatarse, quedó atrapada en el engranaje.
Guionistas exhaustos
Qué decir de la pléyade de extorsionados (y anónimos) escritores que, como William Irish, adaptaban sus novelas al ritmo fílmico exigido, y pasaban de dialoguistas de subtítulos a guionistas asfixiados. No faltaban los fabricantes de ‘gags’ en equipo. Irish, nacido Cornel Woolrich, epónimo del ‘suspense’, se pasó de la libertad literaria al cronométrico guión en 1929. Sólo en 1938 pudo adaptar para la “Columbia”, ya con sonido, su “Convicted”. Protagonizaba Rita Hayworth, cuya carrera quedó deshecha por un precoz Alzheimer. William Irish fallecería, exhausto, a los 65 años. Dejó, antes que Hitchcock, escuela de serie negra y misterio con elipsis magistrales. Al realizador de casi todos sus guiones de climax inquietante, Roy William Neil, irlandés requerido por Paramount y Pathé en la era muda de ‘westerns’ con Tom Mix, la sonorización obligó a rodar de 3 a 4 títulos al año para la “20th”. Muere Neil a los 56, tras concluir los once episodios de “Sherlock Holmes”, encargo de la “Universal”. Extenuado.
No resistió la atracción cósmica de Hollywood ni William Faulkner, que, tres años antes de lograr el Nobel de lo suyo, en 1949, se presta a escribir un guión, en compañía de otros dos técnicos, basado en la novela de Raymond Chandler “The Big Sleep”. Chandler no se dignó aparecer por la redacción para asesorar, y el resultado, con tanto cerebro metido en faena, fue laberíntico. Pero dentro de la gabardina de Philip Marlowe fumaba (demasiado) Humphrey Bogart, otro desertor de Broadway que fenecía a los 58 años tras una filmografía sin reposo. Truman Capote fue, asimismo, a parar en la telaraña, y escribió cine al alimón con John Huston. Capote, multiuso, imparable, alcanzó los 60. Justos.
“Un escalofrío"
El testimonio de Leon Shamroy, el realizador de la “20th” que filmó las pruebas de Norma Jean de las que surgió su primer contrato con la Fox, y su metamorfosis en Marilyn Monroe, es elocuente: “Sentí un escalofrío. Aquella chavala llevaba consigo algo que yo no sentía desde cuando el cine mudo. Era de una belleza era fantástica, a lo Gloria Swanson, e irradiaba sexo como Jean Harlow. No precisaba de banda sonora para comunicar”.
Las críticas elogiosas, paradoja, iniciaban un calvario. Escribe Diana Trilling: “Hollywood, Broadway y los cabarets proporcionan su tasa de reinas del sexo; pero el público las toma y deja. No esclavizan al mundo como lo hace Marilyn Monroe, porque ninguna llega a sugerir tanta pureza en el placer sexual”. Añade: “La osadía con que se exhibe sin resultar obscena; su llamarada de desafío carnal que, a la vez, conlleva un halo de misterio y reticencia; su voz capaz de emitir un desgarro de excitación erótica y, sin embargo, sonar como la de una jovencita tímida, todas estas anomalías conforman sus dotes artísticas”.
Ese mundo fanático acabaría esclavizándola a ella. El ‘star system’ aniquila, ya vimos. La turbamulta idólatra necesitaba a Marilyn, y sus apoderados la exprimieron al límite. Un sabio refrán reza: “No desees nada con excesivo énfasis, pues corres el peligro de lograrlo”. Norma Jean declaraba, en torno a esos contratos iniciáticos con la Fox: “Era consciente de lo que percibía cuando, a los trece años, me paseé por el borde del mar por primera vez en traje de baño. Supe que pertenecía al público y al mundo, no por mi talento o hermosura, sino porque nunca había pertenecido a nadie más”.
Expoliaron su condición de orfandad dickensiana, de hija ilegítima y abandonada en adopción. El domicilio de acogida en el que se crió y creció no destacaba por ser mejor o peor que otros llamémoslos biológicos. Pero a Norma Jean, estamos en los EEUU de las oportunidades sin distingos, se la necesitaba como virgen del sueño norteamericano. Su circunstancia, para los publicitarios, constituía la diana ideal del ‘target’ sensiblero que exige la elaboración de diosas únicas. Más declaraciones : “El público era mi única familia, mi Príncipe Azul, mi único hogar, en el que tanto había soñado”. Peor aún lo puso: “Nunca entré en el cine por dinero: quería ser célebre para que todos me quisieran, para estar arropada siempre de amor y de afecto”. Puro zumo de cebolla.
Los otros ingredientes, hiperprotección, complacer a todo quisque, componen el deletéreo elixir causante de las más nefandas neurosis. Si es que no decía, es más que verosímil, lo que la estrategia de las productoras quería que dijese, y que el respetable leyese. Hasta que, ya treintañera y resabiada, se percata de que le estaba terminantemente prohibido madurar.
‘Izvestia’ y Sir Lawrence Olivier
En los emblemáticos estudios residía, se ha ejemplificado, Moloch. No se descarta, en el país del ‘show business’, que todas esas mamarrachadas sentimentaloides vertidas a la prensa se las dictara cualquier jefe de promoción. Un cómplice más. En otra interviú relata Marilyn: “Soñé que estaba en la iglesia completamente desnuda”. A nadie le extrañe que Norma Jean, de tanto insistir en lo que sus pigmaliones le instaban a que repitiese, terminara creyendo firmemente que era, de verdad, Marilyn Monroe. Paranoia en embrión. Cuando expiró en siniestro abandono , el comentario de Sir Lawrence Olivier retumbó lúcido: “Fue una absoluta víctima de los fuegos de artificio, de la propaganda y del sensacionalismo. Todo cuanto se conjura para manipular la opinión popular se convierte en una horrible, enajenante confabulación contra la vida, y a ella la explotaron más allá de lo concebible”.
Sucedió, era de prever, en domingo. El 6 de agosto de 1962, ‘Izvestia’ notifica desde la URSS: “Fue una víctima de Hollywood, que la dio a luz y la mató”. Acorde, curioso, con el shakespearista y aristocrático Olivier. En cuanto a la, en este caso, frívola ‘Associated Press’, transmitía, ya se transcribió, que “la bella rubia Marilyn Monroe, símbolo del hechizo y la jovial y excitante vida de Hollywood... etc”. Dos visiones opuestas de las estrellas. No obstante, el retrato es el mismo desde dos perspectivas simétricas. Otra carrera espacial de meteoros del chic.
La certeza cruda, que se hallaba en la edad, para su imagen crítica, de 36 años; que era verosímil, al hallar vacío el frasco de barbitúricos duros junto al cadáver desnudo sobre la cama, de que se trataba de un suicidio; dado, otrosí, que era de dominio público, y más aún en su entorno íntimo y laboral, la crisis profunda de agobio y autoestima que atravesaba. Se sabía crisálida a quien el ‘perfil’ exigido a todo trance privaba de la natural evolución con que una Katherin Hepburn , una Bette Davis o una Ingrid Bergman prosiguieron su brillante carrera y se adaptaron a complejos papeles de ‘actrices características’.
Lee Strassberg: “fenoménica”
Idéntica opinión que a Olivier y a ‘Izvestia’, en clave cínica, le merecía el martirio de Norma Jean a Hedda Hopper: “Supongo que ahora las plañideras ( ‘sob sisters’) del mundo se habrán puesto ya en acción. En cierto modo, todos somos culpables. La elevamos a los cielos, la veneramos, y la dejamos sola y aterrada cuando más nos necesitaba”.
En lo tocante al talento para la cámara y la transfiguración escénica, lo certifica perspicaz y con precisión de veteranía nada menos que Lee Strassberg, que se ocupó de ella, no sólo de Brando, Clift, Geraldine Page, Paul Newman o Dean, en su “Actor’s Studio”: “Comprendí que su apariencia no se correspondía con su realidad íntima”, percibió, “y que lo que fluía en su interior no era lo que reflejaba hacia el exterior, y eso siempre significa que existe materia prima digna de ser trabajada. En el caso de Marilyn, la reacción fue fenoménica. Emocionalmente, puede recurrir a cuanto se requiera para cualquier secuencia, ya que sus registros son infinitos”. Se había establecido el "Actor's Studio" en 1947, en Nueva York, fundado por Cheryl Crawford, Elia Kazan y Robert Lewis. Allí renovaron la escuela brechtiana con las aportaciones, a través de Lee Strassberg, que se les agrega en 1948, del método aplicado en la URSS por Konstantin Stanislawsky. El intérprete interpreta, siempre fiel al texto y vocalización, en expresión corporal improvisada y ejercicios emocionales que, en James Dean, por ejemplo, emergen de su práctica del hatha-yoga. Pero todo esto de implicarse en autoempatía en la escena o la secuencia, Norma Jean lo lleva intrínseco, implícito. Al hablar sobre ella, Strassberg sabe lo que se dice. Se distancia, miren por dónde, brechtiano.
Strassberg, en su necrológica, discursó con sinceridad y dijo, alto y claro: “Durante su vida se creó el mito de lo que una niña pobre crecida en un ámbito deprimido podía llegar a alcanzar. Para el mundo entero, se convirtió en símbolo del ‘eterno femenino’; pero mis palabras no van a describir ni el mito ni la leyenda. Yo nunca conocí a ésa Marilyn Monroe. Fue para nosotros una entregada y leal amiga, una colega en continua búsqueda de la perfección. Era un miembro más de nuestra familia. Compartimos su dolor y conflictos y algunas de sus alegrías. Me es difícil aceptar que su pujanza vitalista se haya interrumpido con este horripilante accidente”.
Líos peligrosos
El quid residía, reside, en quién hablaba al otro lado del hilo cuando su mano exánime, aferrada a la baquelita por el ‘rigor mortis’, sufrió el postrer espasmo. Urgencias médicas, la policía, un ex marido, su productora, la Casa Blanca. Dos opciones. O, ya intoxicada sin retorno, se despedía de algún ingrato en venganza del suicida, llevarse consigo una mala conciencia, o alguien le había denegado algo. Debería investigarse con un CIS si ingirió antes o después el nembutal.
En la Casa Blanca, y los acontecimientos pornocutres durante el mandato Clinton no son sino una tradición más, perdura un enorme armario. Lo utilizaba, en los divertidos (para algunos) años 1921-23 el presidente Warren Gamaliel Harding para cometer sus adulterios: le tenía tanto pánico a Mrs Harding que no se atrevió a ponerle un piso a la querindonga.
El cauto historiador Hugh Brogan le excusa: “No sería el único presidente con vicisitudes sexuales”. Omite a los demás, puede que por demasiado contemporáneos. Pero Clinton no sólo hizo frente al affaire con la becaria. La prensa escrita y los media le hicieron el vudú a través de "The Star" y de una 'show-girl', antes 'pin-up', llamada Jennifer Flowers que había sido su rollo. A ésta se le preguntó en vivo y en directo si Bill "utilizaba o no condón". Líos peligrosos, los de los mandatarios. Y ¿por qué se ocultan los de las Primeras Damas, tras constatar que Jacqueline fue una viuda alegre? Aunque no se escandaliza en exceso, la población. Enormes, ciclópeas responsabilidades someten a intenso estrés al Presidente y le exigen relax. La hoy candidata Hillary, entonces una de las 600 abogadas de mayor minuta en EEUU, lo pilla de la mano, lo arrastra a un plató, otro, y proclama que el pasado, pasado está.
Suicidio anunciado
Así, que Norma Jean mantuviera un presunto y dudoso romance con John Fitzgerald Kennedy tal vez forme parte de la quimera que en torno a ella se empeñaban en entretejer sus insaciables promotores. Si no andaba por medio, como en todo, la CIA. Denuncia la novelista Any Rand: “Si alguna vez hubo una víctima de la sociedad, Marilyn Monroe lo fue. Sociedad, ésta, solidaria hacia los que sufren, pero que destruye a quienes triunfan. El maleficio de una atmósfera cultural lo provocan todos cuantos la comparten. Todo aquél que experimenta resentimiento contra la buena gente por el mero hecho de serlo, y lo haya hecho público y notorio, es el asesino de Marilyn Monroe”.
"La mujer de la limpieza"
En este obvio enigma –que a saber por qué se desea permanezca como tal, sin un ‘the end’ esclarecido y explícito– nadie más autorizado en cuanto a la trama de terror psicológico que la propia Marilyn en su última entrevista concedida, macabra ironía, a la revista “Life”. Oigámosla. En la semana previa a su decisión drástica de engullir una sobredosis de somníferos, se sinceraba: “Presentía, y aún presiento, que estaba mixtificando a alguien, no sé a quién ni cómo: posiblemente a mí misma. Noto aprensión muchos días, cuando me esperan secuencias de gran responsabilidad, y suelo pensar ¡Dios, si hubiese podido ser sólo la mujer de la limpieza!”. Clarifica: “La fama, para mí, significa únicamente una puntual y parcial felicidad. No me colma. Te caldea un poco, pero ese calor es sólo temporal. Es algo así cómo el alivio de estar ya jubilada. Viene a ser como ignorar qué distancia mide el campo por el que huyes a todo correr, y ya en la línea de meta suspiras y te dices, vaya, lo hice. Pero la fama pasará, y ¡que te vaya bien, fama, ya te poseí! Siempre supe que todo esto era voluble”. Lo propagó a los cuatro vientos, en un medio de tirada cosmopolita, “Life”, y nadie acudió a socorrerla o disuadirla. Omisión culpable. E impune.

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miércoles, noviembre 09, 2005

Proyectan un AVE Euskadi-Catalunya a través del “corredor del Ebro”

Por Rafael Castellano

Responsables de Industria, Transportes y Obras Públicas de Euskadi y Catalunya han “acercado posturas” recientemente para decidir el trazado de una vía de AVE entre ambas comunidades autónomas, nexo favorable para la actividad mercantil de los puertos de Barcelona y Bilbao, sin obviar el intercambio turístico y cultural. Coincide el preacuerdo con el contrato logrado por la próspera multinacional guipuzcoana de Beasain, CAF, que entregará 10 trenes de alta velocidad, los primeros de estas características que se fabrican íntegramente en España, a la TCDD, red ferroviaria de Turquía. ¿Casualidad?

Lo llevan con circunspección, no en secreto, los funcionarios del sector tecnócrata. Cuando el Diablo medita, mata moscas con el rabo. Con la izquierda ecologista de Euskadi y aledaños en contra de la polémica “Y” del AVE vasco, infraestructura que nadie garantiza culmine ni para 2012; con la prolongación del trazado Madrid-Barcelona hasta Montpellier mejor sellado (el vulgo olvida que Maragall es del PSOE), delegaciones de Transportes y Obras Públicas de los gabinetes vasco y catalán ya calibran a dos bandas un eventual tendido de alta velocidad que uniría Catalunya y Euskadi. Fines primordiales, la conexión económica el y auge consiguiente del sector servicios en sus respectivas demarcaciones. Un contubernio ferroviario a través del denominado “corredor del Ebro”, río cuya cuenca avena otras territorialidades. No va a ser un paseo triunfal.

Sin hipotecarse con una “Y” Vitoria-Dax demorada ‘ad calendas graecas’, el lehendakari trama otros laberintos de transporte, se busca la vida en Ultrapuertos y ya ha rubricado una Plataforma Logística de la “Eurorregión Euskadi-Aquitania” como “puerta atlántica de Europa”. Mediante un AVE de módulos-plataforma capaces de transportar camiones deslizándose desde París hasta Gasteiz, se reducirían las caravanas de paquidermos con ruedas que el asfalto soporta en dicha “eurozona”, sic. Supondría un desahogo ajeno a agregar carriles paralelos, labor de Penélope, a las obstruidas autopistas. Reduciría el estrés automovilista de los aún mal llamados ‘turismos’, que sufren, en calzadas vetustas, pesadillas de ‘road story’. Filas y filas de enormes camiones y tráileres le ciegan el parabrisas con su aliento de humareda y condensación debidas al clima húmedo. Se internan, incontables, presurosos, por el embudo de Irun-Behobia, convirtiendo el tráfico en arriesgada gymkhana para la que resulta inhábil cualquier campaña de prudencia al respecto.


AVE Hendaya


Una prosperidad económica de la que se alardea de forma obsesiva (e insultante para los muchos que sobreviven con aprietos) se refleja en el aumento de la escudería civil. No se contempla, otrosí, en lo fiscal, pese a lo oneroso de la verde manguera, que el automóvil dejó ya el siglo pasado de entrañar lujo para incluirse, en muchos oficios sin opción de traslado colectivo, en el sector de la máquina-herramienta. Tanto buga, cuya taimada publicidad muestra bólidos en macadanes paradisiacos y solitarios, ya no cabe en las angosturas viales de cuando el agónico doscaballos y la crisis de goteo en lo tocante a facturación en vehículos pesados; hoy en día plaga necesaria, pero mal encarrilada por negligencia de previsión. El relativamente abaratado peaje de la A-8 ha contribuido, y no poco, a esta vorágine. En el Gran Cañón pirenaico oriental, llega la hora del caballo de fuego.

El AVE turco, puntazo de la CAF

No precisaría, pura lógica, la línea AVE Catalunya-Euskadi, de importaciones. Ni siquiera comunitarias. Se forjaría, en el sentido estricto de la palabra, en el Goiherri, comarca industriosa de Gipuzkoa. La CAF de Beasain, constituida en sus inicios, lo dicen sus modestas siglas, como Compañía Auxiliar de Ferrocarriles, es hoy un ‘holding’ de empleo puntero en siderurgia, locomoción y diseño aerodinámico con delegaciones en Zaragoza e Irun. Gigante multinacional del sector, desde hace lustros construye trenes, metropolitanos, tranvías y piezas de mantenimiento. Puede la ciudadanía localizar su anagrama en vagones de metro de Madrid, Washington, Sâo Paulo, Roma y Hong Kong. Ah, y Bilbao. También México, donde goza de sucursal, lo mismo que en USA y otros países americanos y europeos.

Su penúltimo puntazo, la adjudicación para México, distrito federal, en agosto, compitiendo con la francesa “Alstom”, de un contrato para ampliar en 20 trenes destinados a unos 320.000 viajeros diarios el suburbano de la capital federal hacia la zona Norte. Serán 500 millones de euros si entrega en octubre de 2006. El último, y más sorpresivo, la exportación a Turquía (TCDD) de 10 convoyes AVE de seis coches para los 600 kilómetros que separan Ankara y Estambul, a 250 km/h. Estará listo para 2008. Otros 180 millones en cartera.

Se trata, subráyese, el primer tren de alta velocidad fabricado en su totalidad en España. Ir a buscarlo, para el proyecto “corredor del Ebro” a otras latitudes sería, como poco, extravagante. No pasemos por alto, ya que de Euskadi se tiene una visión distorsionada de playas, pintxos y gastronomía, que Karlos Arguiñano, nativo de Beasain, tuvo sus primeros encuentros con la plancha metálica, soldador en mano, en la CAF. La salud delicada de la madre le obligaba a guisar para la familia cuando regresaba del tajo de chapista. Se le daban bien los fogones y a los 17 años decide abandonar la fábrica y agregarse a la Escuela de Hostelería de Zarautz, Hotel Euromar, dirigida por el sumo sacerdote de los sollastres hoy en candelero: el gran chef Luis Irizar. Arguiñano, desde muy joven, ejercía en días festivos de animador y cuentachistes en los ‘miusicjol’ parroquiales de la Sala de Cultura de su pueblo. De ahí su peculiar perfil.

Rioja, Aragón, Navarra

En los datos de que disponemos no consta que hayan consultado a los regidores de La Rioja o Aragón, cuyos territorios cruzaría, o rozaría, ese “corredor del Ebro” al que las primeras y volátiles conversaciones aluden como trayectoria del tren. Por no hablar del señor Sanz, siempre atrabiliario, incluso frente a iniciativas que enriquecerían su mandato y a quien exaspera, sirva de ejemplo, que la televisión vasca, ETB, anexione el mapa de su Viejo Reyno en los partes meteorológicos, por mucho que se le repita que las borrascas e isobaras, e incluso los cúmulonimbos, no entienden de mojones administrativos.

Hay que remontarse a la Alta Edad Media, al año 1000, el del “Séptimo Sello”, y a 1019, y a Sancho el Mayor, rey de Navarra, de los territorios Vascónicos que incluían la Vasconia Ulterior, conde de Aragón, de Sobrarbe y Ribagorza, cuyas correrías le granjearon la amistad de Berenguer Raimon I, barcelonés, para hallar, con el Ebro aún bastante al Sur y ocupado en tramos esenciales por el Califato de Al Andalus, un mapa sin deslindes específicos y un fundamento de derechos adquiridos como base del previsto AVE. No obstante, la idea ya evoluciona y se está “avanzando en los estudios previos técnicos y económicos del plan”, informan fuentes oficiales.

Hablamos, quede claro, de borradores y esquemas de arranque; de esbozos, planos, perspectivas de alta informática de ingeniería en su fase más primaria; pero la decisión está tomada y alguien le saca brillo a los teodolitos, y los geodésicos y geólogos ya analizan y constatan, febril la mollera, la viabilidad de esta vía cuyo propósito más sensato y utilitario consiste en que, juntando Cantábrico y Mediterráneo, en sentido estricto Bilbao y Barcelona, se aceleraría la pujanza de sus puertos y del tráfago naval y mercantil subsecuentes.

Tras la aquiescencia del Gobierno de la Comunidad Foral y demás autonomías por donde la lanzadera transcurra, y el Ebro es toponimia clave y jotera que excita suspicacias, prejuicios y tópicos, la última palabra compete al Parlamento de San Jerónimo. Recordemos, a favor del proyecto, que la CAF dispone de planta en Zaragoza. No dudamos que a los ejecutivos catalán y vasco les constan, amén de la cartografía y el trayecto del tren, los espinosos trámites jurisdiccionales que les aguardan. Suponemos, también, que “Greenpeace” y sus ramificaciones ‘verdes’ tendrán algo que opinar al respecto. Ya citamos la de momento virtual “Y” vasca que no termina de convencer a los muchos subsectores que sobreviven del nomadismo, de la parada y fonda heredada de las postas, del viaje lento y de la curiosidad peregrina.

Las autopistas y autovías marginaron y desertizaron restaurantes, paradores, paisajes, parajes, estaciones de servicio y establecimientos de todo orden hoy concentrados, ‘suvenirs’ incluidos, en restops. El AVE, y todos los generadores del la pandemia más oculta y menos atajada que nos amenaza, la prisa existencial a todo trance, pone en peligro el ecosistema de una especie en vías de extinción apremiantes: la persona humana.

Samaniego, pionero

Resulta evidente que ese versátil “corredor del Ebro” no tendría por qué seguir su cauce estricto, y en ello se concentran los geógrafos y los diplomados en caminos de hierro. Esas bases, tan fundamentales, “no están aún definidas”, se advierte; pero habrá que desarrollar gran habilidad diplomática al respecto. No es ovedad, en el contexto histórico de la Península, la obvia utilidad que constituiría enlazar lo que en el XIX aún se denominaba “Océano Cantábrico” con el “Mare Nostrum”. Leyendas de sustento verosímil narran que las aguas subterráneas de algunas cuevas prehistóricas, como la de Aitzpitarte en Errenteria (habitada, por supuesto, por un endriago telúrico que impide el paso a los intrusos) van a parar al Mediterráneo. No es la única.

A Samaniego se le conoce por su enciclopedismo a ultranza, su militancia en la masónica Sociedad Bascongada de Bergara, la de los ilustrados “caballeritos”; por sus fábulas castas y las otras, las del “Jardín de Venus”, tan procaces y pornográficas, amén de anticlericales en tono de sátira venérea, que le valieron una de las últimas persecuciones de la lánguida Inquisición. Pero, en lo práctico, Félix de Samaniego procedía de Biasteri (Laguardia), enclave amurallado de la Rioja Alavesa. De familia hidalga, terrateniente y, como tal, vinatera, advirtió Samaniego que la pingüe actividad vitivinícola tropezaba con grandes dificultades de exportación a la zona norte de Euskal Herria, la cual, harta de sidra y de chacolí, demandaba los caldos de cepa arabarra o riojana, hoy tan ensalzados por los enólogos y solicitados en los bares con el apelativo elocuente de “especial”. Residía el obstáculo en el transporte de toneles en carretón. Lo abrupto de las sendas que cruzaban hacia Gipuzkoa y Bizkaia ‘mareaba’, como se dice coloquialmente, el mejor vino. Ello, en menoscabo de la transacción, gravada por arbitrios.

Gabarras del Ebro a Mutriku

Si los catasalsas más sibaritas aseguran que incluso el traslado en la maleta del coche ‘marea’ la mejor cosecha, imagínese en calzadas pedregosas del XVIII, acarreada por bueyes. Samaniego, labrantín ilustrado en Valladolid, devoto del progreso, trazó los planos y proyecto de una canalización o acequiaje con esclusas que, partiendo del Ebro (había residido en París, y conocido la suave derrota fluvial de las ‘péniches’ o gabarras) enlazara en un punto favorable con las aguas cantábricas del Deba, cuyo manantial se sitúa en la linde con Araba y fue navegable hasta lo más profundo del valle y el propio Bergara antes de la masificada industrialización de aquél. Este canal, acuático, tan familiar en los encauces del Sena y en Bélgica, serviría para trasvasar en barcazas, sin vaivenes ni tantarantanes, el producto de las viñas de los Samaniego hasta las playas y puertos de Mutriku, vía importante de salida hacia Ultramar. El Ebro, por su parte, se dirigía a la competencia: Catalunya, la del Priorato y los espumosos.

Nótese que don Félix apuntaba alto. En sus días, era la vid y derivados el primer producto agrario básico en economía de exportación. Más tarde la filoxera, arraigada en Europa, transformó a la España decimonónica en monopolista vinícola. Y ¿saben dónde se refugió Samaniego mientras el Santo Oficio detectaba su paradero? En Bilbao. No le interesaban, para su negocio, las romerías aldeanas, sino los horizontes del, ya dijimos, Océano Cantábrico. El Atlántico de cuya puerta habla hoy el lehendakari. Ni que decir tiene que el “plan Samaniego” jamás se llevó a cabo. Pero en su época los días constaban de veinticuatro largas horas, lo cual facilitaba la planificación de utopías e incluso la estética del fracaso.

Raíles vasconavarros

No constituyó traba lo imbricado del territorio vasco, o tal vez fuera su acicate, para que sus próceres adoptaran la alternativa de caminos de hierro atravesando viaductos y túneles. Cuando el turismo chic acude a tomar las aguas salutíferas del interior, y más tarde las de la mar, llega con las costillas maltrechas y las agujetas a flor de piel por los tambaleos de la diligencia. Los manantiales de balneario son fuente de ingresos y se decide de inmediato, quizás por influencia yanki (como los rifles Winchester de la última Carlistada) cambiar los corceles por caballos de vapor.

Desde 1887, pues, los Ferrocarriles Vascongados (FFVV) cubren el trazado Zumarraga-Bilbao. El tramo posterior, costero, de la capital vizcaina a Donostia, quedó concluido al vincular Zarautz con Deba en 1900. De entonces data la valiosa arquitectura de viaductos en “Y”, coincidencia, en Maltzaga y Zumaia. Entretanto, la potente “Sociedad Minera Guipuzcoana” inaugura en 1914 el tren “Plazaola”, carril que hermana Pamplona con Donostia y la costa mediante transbordo en Lasarte, donde empalmaba con los Ferrocarriles Vascongados. Invertía en ello, vertiginoso, tres horas. Se clausuró, y las máquinas se vendieron a compañías de Ponferrada. Sus túneles sirvieron, en adelante, para el cultivo del champiñón y el recaudo de alijos en días de estraperlo.


Ferrocarril vasco-navarro en la morgue

Navarra la recorría el “Irati”, de Pamplona a Zangotza por Lunbier. Posteriormente se sustituyó por un bus que conservaba el nombre, de novela de “Rodeo”, de la diligencia que precedió el itinerario: “La Veloz Sangüesina”. Otro tren-botijo entre Navarra y Gipuzkoa seguía el cauce del Bidasoa y el Baztan desde 1916, con maquinista de espléndida gorra de plato. En dos horas trasladaba el pasaje a lo largo de 38 kilómetros por Elizondo, Sunbilla, Lesaka, Etxalar, hasta Behobia. Todos estos experimentos, sin contar los tranvías como el de Donostia-Tolosa, lograron que en1930, República y Guerra Civil, la comarca vasconavarra fuese la mejor provista de caminos de hierro de Europa.

El pullman del Obispo

Maltzaga se instituía en nudo de la relación ferroviaria al comunicar Gipuzkoa, desde Eibar y mediante el amarillo “Vasco Navarro” nada menos que con Estella, con escala en Vitoria. Véase que los empalmes fundamentales, los cambiavías, perduran hasta hoy. El “Vasco Navarro” fue suprimido por decreto-ley dictatorial. Fechoría que ignoró sus más de 600.000 pasajeros anuales y la calamidad que supuso para el gran tonelaje de metalurgia emergente de Bergara, Mondragón, Eibar y Elgoibar. Fue tal la saña contra estas vías que se le pegaron fuego a los vagones. El desmán rebotó en el Maltzaga-Zumarraga, fallecido en 1974. Los Amigos del Ferrocarril de Bilbao rescataron, afortunadamente, del “Vasco Navarro”, el coche-pullman suntuoso para uso exclusivo, en sus traslados, del obispo de Calahorra.

Desde 1928, las locomotoras eran “Brown Bowery”. El “Urola”, hoy convertido en atracción, hasta hace poco atravesó el corredor del valle del mismo nombre, y se inauguró con avanzada tecnología: eléctrico. Luego se importarían las bifrontales de factura checa, que evitaban los cambios de agujas giratorios al disponer de dos motores. Las estaciones que se conservan son joyas de diseño adaptado al biosistema debidas a Cortázar. Hubo, en 1921, carrocerías ‘artdeco’ de caoba “Garde y Escoriaza”. El contrabando y el trasiego de alimentos durante la durísima postguerra vasca (de ahí surge su posterior gastrología, como represalia) se valió del “Topo”, que recorre, soterrado en innúmeros túneles, la escasa distancia entre Donostia y la frontera: Hendaia. Allí se enclavan, hoy por hoy, los topes del AVE (TGV en francés).

La planificación del Euskadi-Catalunya, ya han visto, se sujeta a la más estricta historicidad ferroviaria. No obstante, los de la España compacta, PP, olvidando el comparativo retraso de la RENFE con respecto a aquellas audaces redes vasconavarras, recurrirán sin tardanza, ya consta precedente, a las bodegas riojanas. Allí brindarán, con gran reserva, en contra.

martes, noviembre 01, 2005

Fantasmas en Eziago: La iniciativa “Kaiera” frente al clausurado Egin

Por Rafael Castellano

Breve crónica de un periódico que ha hecho leyenda

Una cadena enroñada sella la puerta de verja que fue rutina y hoy, siete años y medio después de aquel 15 de julio del siglo pasado, 1998, icónica. En el archivo donde anidan ratas, carcomas y arañas, Charles Louis de Secondat, alias “Montesquieu”, rebusca en balde sus “Cartas Persas” y su “Espíritu de las leyes”, cavilando acerca del inminente juicio contra EGIN, proceso “18/98”, en noviembre.

Corre el 23 de octubre de 2005. Un silencio dominical invade fantasmagórico el Polígono Eciago, donde se enclava aún el sólido y enrejado edificio de ORAIN S.A. Allí se elaboraba el “EGIN” de papel, hoy más legendario que histórico, y se emitía la hertziana “EGIN Irratia”, saboteada en la FM por ondas alienígenas. Una circular de la Plataforma "18/98", promotora de la Iniciativa “Kaiera”, ha convocado frente a las arqueológicas instalaciones, a los ex trabajadores de ambos medios. Hay fantasmas, en el complejo. Ecos de crujidos de botas, pirulos estridentes, centelleos azules.

Esta crónica ha de estirarse entre los límites tempospaciales que separan siete largos años y medio de proverbial lentitud jurídica. Asimismo, ha de observar el sismógrafo político vasco más actual, cosa de ampliar miras en un contexto de euforia en la escala de Richter del problema vasco. No es herencia baladí para el mandato de Rodríguez Zapatero, dada la coyuntura reiterada de lucidez y talante, reafirmada separación de poderes y borradores de futuros diálogos para juntarse a dialogar un futuro borrador. Si es que no están ya en pleno ‘shadow boxing’, cuya difusión desbarataría los fines. Las herméticas alusiones, en el Congreso del PSE-PSOE, a la cercanía de la paz y, por qué no, del paraíso vasco, lo corroboran. No paran, otrosí, de llamar a una precavida actitud respecto al tema. Motivo habrá.

Otras circunstancias, luego analizadas, dan que pensar por qué el juicio contra “EGIN”, programado para el 14 de noviembre, se prorroga hasta el día 21. Sin ir más lejos, el 17 de julio de 1998, Jabier Salutregi, procesado en el sumario “18/98” y a la sazón director de “EGIN”, manifestaba públicamente, tres días después de chaparse el diario por la autoridad: “Se está impidiendo el ejercicio informativo cuando no existe delito informativo”. Reafirmó que el periódico a cuyo timón estaba “ha defendido siempre que el conflicto debe tener una salida dialogada”. Esto último, lo oímos y leemos hoy hasta la saciedad y lo corroboraría el mismísimo Ibarretxe, que se quedó sin Estatuto por realizar, a pelo, exégesis similares.

Juicio relámpago

Cuando se redactan estos flashes de un pretérito eterno, el lehendakari ha comparecido para reafirmarse en la necesidad de ir preparando el “día después”, el del “diálogo resolutivo”. Vaticina el final de la época de “la silla vacía”, símbolo de la autocracia autista de Aznar. En estos días se resuelve, inciso, la vista de otra causa sonada para el PNV, definida por boca del portavoz Josu Jon Imaz como “juicio político sin sentido, fruto del anterior Gobierno”. En la cancha, los ultras “Manos Blancas”, versus los ex diputados Kontxi Bilbao, IU; Gorka Knörr, EA y Juan María Atutxa, PNV. Estos partícipes de la Mesa del Parlamento de la CAV se negaron en 2003, apoyándose, arguyen, en el reglamento de un hemiciclo que se supone autosuficiente, a disolver el grupo parlamentario ES, Euskadi Sozialistak. Se les empuró. Ello pone una vez más en tela de juicio, nótese, la voceada autonomía de las Cámaras autónomas y de sus electos. Mucho ojo, por tanto, a la jurisprudencia que subsiga.

Salutregi, que aguarda lo suyo, aquí un vasco siempre ha hecho algo, diría Sartre, aseveró en 1998:“Nunca se ha podido comprobar ni probar, porque no es cierto”, que nuestra línea editorial y nuestras informaciones hayan dado un paso de más de la defensa de estas legítimas ideas”. Denunció que “el Gobierno del PP es el más fiel representante de quienes no quieren una solución al contencioso entre Euskal Herria y el Estado español, sino que busca la victoria militar, el aplastamiento del nacionalismo vasco: se criminaliza el diálogo”.

Esto traza un pentagrama, ahora, de estribillo cotidiano. El fenómeno “EGIN”, empero, constituía algo más heteróclito (dentro de un orden) que un enroque nacionalista, secesionista u otras etiquetas. Era periodismo alternativo, de denuncia, sátira cáustica, detección de las cloacas del chanchullo y enfoques económicos y sociológicos ajenos a los foros especulares del ‘España va bien’. No buscaba la verdad revelada, sino la realidad cruda y sin sal. Era un desayuno con sapo para la biempensancia pancista, y el estímulo de unas masas que se deseaban implosivas y delegatorias por los diversos poderes superpuestos.

Ausencias y presencias

Se intuyen, regresamos a Eziago, domingo de otoño del 2005, espectros tras las ventanas que espejean, limpias. Zombis o vete a saber quiénes custodian el sepulcro de la libertad de prensa y radiodifusión mancilladas. No cabe la amnesia ante aquella dura efeméride. Tampoco es añoranza enfermiza, ni conformismo. Encadenaron el diario, no el ciclo, que ha enhebrado canas y agudizado calvas en los ex trabajadores de “EGIN” y “EGIN Irratia”, representada esta última en la matiné de “Kaiera” por Marian Beitiarrangoitia, su última directora.

No caeremos en el recuento de aforo, pero cantan mucho, demasiado, las ausencias, aparte las lógicas de los fallecidos durante este largo entreacto de tragedia brechtiana. Van llegando los que decidieron acudir y se agrupan en conciliábulos cerca de lo que fuese su lugar consuetudinario de trabajo. Encarna el pabellón, en teoría deshabitado, de ladrillo y herrumbre, el símbolo más bananero del mandato del PP. Perdura la plancha con el anagrama del diario y algún epigastrio que otro se encoge. El personal que lleva años sin verse se reconoce, se abraza con palmadas estentóreas. Se intenta dispersar el clima amargo lanzando anécdotas, humoradas. Como en el receso del mediodía, en el comedor, 35 pelas de aquéllas y derecho a reenganche. “Jodé, justo en cuanto nos fuimos urbanizaron y asfaltaron esto”. Muchos cojinetes y neumáticos se resintieron, día a día, 21 años, en una zona industrial cuya calzada de poblacho de ‘western’ había que recorrer como un París-Dakkar en miniatura.

“Hazañas bélicas”

Carece de salida, el polígono. En el recodo solían emboscarse los GEO, con amabilidad versallesca, me aparque bien, que se puede manchar de barro; y la pregunta de rigor de adónde va, no me toque la llave, ya le doy yo. ¿Al periódico? y ¿en qué sección trabaja? A ver la agenda, y ese casete, ¿es usted el que entrevista, o el entrevistado? Se supo que la mayoría de agentes era de la Real. A la enésima vez en que alguien declaró, en la esquina del miedo, que “estoy en Deportes”, las FOP se mosquearon muchísimo. Aquello era el “Marca” o qué.

Los progres le habían endilgado a “EGIN” el remoquete de “Hazañas Bélicas”. La relación de “EGIN” con las diversas fuerzas de seguridad, cierto, completaría un largo ensayo acerca del síndrome de trinchera. Rodaba la furgoneta de reparto de “EGIN”, con el distintivo en negro sobre blanco, cuando una pareja de picos les dio el alto y señaló la cuneta. Los del vehículo, reflejo irrefrenable, palidecieron. Y obedecieron. Se acercó el cabo y les exigió… dos ejemplares recién sacados del horno. Para leer con el cafelito.
Ni que decir tiene que se los entregaron y arrancaron en tercera. La del humo. Desde sus inicios, en 1977, “EGIN” reproducía los comunicados que le remitían todas las cíclicas ETAs. Decisión, ésta, que justificaba el ingenioso sobrenombre, y que conllevaba problemas para sus sucesivos –se iban quemando– directores. Incluso de conciencia, bizantinas, acerca de qué era noticia o no.

A Mirentxu Purroy, qué tiempos, la detuvieron por publicar un comunicado de Euskadiko Ezkerra. Mientras la arrastraban hasta una lechera celular llamaba a voces… a Gallego, el veterano fotógrafo, para que inmortalizara la escena. Una inocua caricatura en “Punto y Hora”, que se publicaba en Eziago en su segunda etapa, recluyó a su director, Javier Erauskin, en el talego para un año. Entre las atribuciones de los diversos directores de “EGIN”, Mariano Ferrer, Juan Ramón Martínez, Mirentxu Purroy, José Félix Azurmendi, Pablo Muñoz, Xavier Oleaga, Jabier Salutregi, figuraban los viajes continuos a citas judiciales para regresar sin condena. Era una labor de desgaste, puyazos y banderillas negras, hasta que, como metaforizó en su discurso reciente para “Kaiera” su último director, también en clave taurófila , ahora, en noviembre del 2005 “rematan la faena”.

Luego estaba el boicot institucional, a veces de efectos espiroides e indeseados por el Sistema. En 1992 se presentó el primer número de la nueva etapa, en color, de mancheta vertical para que los kiosqueros pusilánimes no lo pudiesen solapar bajo otros mazos de prensa de provincias. Más novedades de aquella etapa: un suplemento diario y un dominical de alcance. Apuesta empresarial competitiva y arriscada. Diversas Administraciones, tras lerdo ‘brainstorming’, vieron la luz. Suspendieron la compra del ejemplar de “EGIN” que, fotocopiado, se repartía luego por las distintas secciones oficiales. Con lo cual cada negociado se vio en la obligación de adquirir por su cuenta el suyo en el kiosco, y las ventas aumentaron.

En Eziago flotan, sí, fantasmas con cogulla y Expedientes X. “En metros cúbicos, el sumario llena una habitación, una locura”, declaró Salutregi a Rebelión, tras el mitin. “Por eso, y por la complejidad de las imputaciones, nos defenderá un buen número de letrados: los bufetes de Iruín, Reizabal, Zulueta, Landa, Goirizelaia trabajan para ello”, precisó.

“Kaiera” y el sumario “18/98”

Precisamente “Kaiera”, iniciativa de la Plataforma “18/98+”, que debe su impulso a más de cien personas esencialmente preocupadas, fuera de la tesitura personal y política de cada una de ellas, por la esencial libertad pacífica de opinión, traslada de municipio en municipio un enorme libro de tamaño tan gregoriano que precisa de facistol, y donde quienes se agregan a la movida plasman unas líneas de opinión en torno, sobre todo, al proceso contra varios responsables de “EGIN” que se avecina. Partió “Kaiera” de Iruñea y recorrerá el territorio vasco reivindicando derechos civiles y políticos para todos. Todavía con lo mismo. También recabará frases autógrafas para una macroantología final, encuadernada, de la disidencia.

Durante el próximo mes, por tanto, se verá en la Audiencia Nacional, inmueble ya emblemático, instruida por el magistrado Garzón, ejecutada en aquel ayer por un destacamento provisto ¡al fin! de la papela judicial reglamentaria, y cuya inmediata consecuencia fue el desalojo ‘a divinis’ de las dependencias del diario “EGIN”, la detención de once responsables de la empresa editora y la clausura cautelar del local; o sea, el tiempo suficiente para que se oxidara la carísima rotativa y las goteras dejasen las infraestructuras inservibles incluso para el reciclaje.

Lo más grave, el paro súbito y el desarraigo de casi un centenar y medio de trabajadores, muchos de ellos en edad crítica de cara a la alternativa más emergente del sector: los becarios y los especialistas, en auge, del rosicler comilfó. Currelas sin rumbo, por cierto, que sólo conocían las crisis (en el diario existía independencia parcelaria) tomando el pulso a su futuro mediante constatación de la nula publicidad insertada, y a saber por qué inhibida ante un medio que tiraba 57.000 ejemplares controlados por OJD, y cuyos lectores, incluidos los de tasca, centro cultural que prolifera en Euskal Herria, pueden multiplicar esa cifra por tres. En la calle, así, del día a la mañana, sin contar con que el pedigrí “EGIN” no encajaba, en el sector informativo, ni para pedir árnica.

Banderillas negras

Aquel cerrojazo a “EGIN” resultó tan pirotécnico que suscitó reacciones en contra en cadena, incluidas las de quienes ni leían, ni se anunciaban (o disuadían a otros de hacerlo) ni se identificaban en las páginas de un periódico, visto lo que hay hoy para elegir, ameno. Enmudecer la expresión libre constituía una cacicada de mucho preocupar. Qué dirían en Europa. Y en USA, con su Primera Enmienda; y en Latinoamérica, que soñaba con la bendita democracia que la ciudadanía española se había dado a sí misma. Suscribieron el escrito de denuncia por “intromisión en el derecho básico de libertad de expresión”, entre otros muchos próceres, el consejero de Justicia del Gobierno autónomo, Sabin Intxaurraga. También, el polémico José Angel Cuerda, alcalde de Vitoria/Gasteiz. Obstruían los debates de PNV, IU y HB en contra de la orden del perilustre magistrado, los justicieros de UA, PP y PSOE. Pero la sacudida cundía, suscitaba rebotes, ‘retenciones’ policiales e innúmeros zurriburris improvisados a lo largo y ancho del mapa. En horas inmediatas al cierre de ambos medios, 1998, cundió un reflejo de indignación y apoyo. Aparte de que ni la justicia es la ley, ni viceversa, y lo rubrican los más carcas de los jurisconsultos, el “18/98” procesó o enchironó a cargos de gerencia y dirección informativa.

Más espontánea que emplazada, salvo lugar y hora, una ciudadanía unánime desfiló en nutridas filas, multitudinaria. Exigían la reapertura de “EGIN” y de “EGIN Irratia” y la retractación del contumaz don Baltasar. La utopía en marcha, vamos.

Convocó posteriormente el colectivo de desahuciados laborales una rueda de prensa, mientras llovían cartas y telefonazos de impotente solidaridad desde toda la escaleta sociológica conmovida por aquel desaguisado. A todo esto, la cabecera “Euskadi Información” evitó en clave ‘underground’, 8 páginas, y legal, el vacío informativo del anatemizado “EGIN”. Se agotaba en pocas horas. Quedaba el Estado de derecho, que tantas bocas atraganta, hecho unos zorros. Era un plebiscito sin urnas. Cierto prestigioso artista lo definió: “Es que me arrebatan la opción de no comprar un periódico que no me gusta”.

Los ‘populares’ se defendían diciendo que la culpa del desvalimiento obrero la tenían sus gerentes y administradores, y Salutregi, aún en libertad, luego se alojaría una temporada en el maco, enunció ante los colegas de otras instancias mediáticas que cubrían el acto que “…en cualquier caso, nada justifica el cierre, y así lo dicta la práctica habitual de las leyes españolas”. Ejemplificó, entonces: “Hemos visto a Jesús de Polanco encausado en procesos judiciales, y no se han cerrado ‘El Pais’ ni la cadena ‘SER’, ni Canal Plus. Encarcelaron a Mario Conde y no cerraron Banesto ni Antena-3…”. Oídos sordos.

Siete años después

Hoy, otoño del 2005, el mismo Javier Salutregi, en libertad provisional, informó a Rebelión que 56 personas pueden resultar condenadas a penas que oscilan entre los 10 que se solicitan para Teresa Toda, subdirectora, allí presente en Eziago, y los 59 para Xavier Alegria. A Manu Aramburu, gerente, por desdicha, la muerte le salva, tétrica escapada, de un carretón de acusaciones. Salutregi, a quien le piden, “por pedir que no quede”, alcanza a ironizar, “doce años”, aludió al gerente fallecido en carretera durante su alocución. “Manu, con su inteligencia, podría hoy decirles a los jueces tres o cuatro cosas”. Tras los tableteos de la ‘txalaparta’ y los bertsolaris, Salutregi, antes de enfrentarse al micro, tiene que decir que se aproximen los presentes a la verja, y exhortar : “Que estamos en casa”. Un magnetismo agridulce, un yuyu, mantiene a la concurrencia en distante semicírculo. Aludió luego, sin nombrarlo, al ínclito presidente del Gobierno anterior, José María Aznar, que se jactó a destiempo, lenguaraz, de su osadía y capacidad para finiquitar el incómodo periódico de Hernani con la frase: “¡Qué se creían, que no nos atreveríamos a cerrar EGIN!”. Torpe bravata. Rememoró asimismo ingeniosos ludibrios orgánicos para ahogar financieramente a “EGIN” mediante boicot de publicidad institucional, y el caso omiso a la sentencia que obligó a insertarla. Recordó a Pepe Rei, grave a consecuencia de un accidente de circulación. Citó a varios difuntos de la peña, algunos, como Muguruza o Galdeano, cuya muerte violenta está aún por esclarecer.

“59 en el banquillo”

Antes de formar en la caravana de coches de “Kaiera” rumbo al Ayuntamiento de Hernani, Salutregi accedió a sincerarse. Son siete años y medio de aguante, tensos. “Estamos ya los 59 en el banquillo, prácticamente, esperando la fecha exacta para comparecer ante la Audiencia Nacional. Siempre, entre la incertidumbre y la esperanza. “¿Qué cómo se soporta la espera? Pues mal, francamente. Desde lo que supuso la debacle del primer día, al cerrarnos el periódico, hubo que levantar cabeza, que cuesta lo suyo; y a veces crees que ya la has levantado y decaes de nuevo”. Siete años “acudiendo al Juzgado; y no te dejan habituarte al hecho de andar en la calle, ni olvidar que estuviste en la cárcel. Bueno, eso nunca se olvida. Pero vas adaptándote a una existencia normal, y a tus rutinas, y pensar que puedes volver a lo mismo no es plato de gusto. Con los abogados hemos debido mantener una relación continuada y fuerte, más intensa ahora por la proximidad del juicio”.

Alivia un tanto “el momento político que se está viviendo, y las expectativas que se abren, donde el juicio a ‘EGIN’ no cuadra; pero bueno: está ahí”. Horas después, ya se aludió a ello, Josu Jon Imaz le hacía eco en lo que a los suyos atañe. Admite Salutregi que la prensa de hoy, en general, aburre. “No es sólo el pensamiento único, son palabras idénticas. El estilo de ‘EGIN’ era jovial, y ha contado con firmas importantes en clave de humor; hemos caricaturizado a mucha vaca sagrada”. Arrancan los motores y el silente Polígono Eziago recobra su ámbito de día inhábil. Un escenario para Stephen King y un desafío para Zapatero, la reclamación tautológica de “Kaiera”, que avanza de villa en villa en su cosecha de caligrafías irredentas: derechos civiles y políticos para todos. Todos.