Sabino Arana cumple 100 años
Un telegrama para Roosevelt
El cablegrama que jamás llegaría a su destino estaba fechado el 25 de mayo de 1902 y rezaba así: "Roosevelt. Presidente Estados Unidos. Washington. Nombre Partido Nacionalista Vasco felicito por Independencia Cuba por Federación Nobilísima que presidís que supo liberarla esclavitud. Si Europa imitara también Nación Vasca sería libre. Arana Goiri".
En el proyecto de Pacto de Bergara que liquidó los Fueros se leía: "Punto 1: Ningún español será molestado por su opinión política". Pero como consecuencia inmediata de aquel mensaje de Sabino Arana Goiri, le llevan a los calabozos de Larrinaga por cuarta o quinta vez. Es una biografía difícil, la sabiniana, salvo en lo que toca a su perfil inquieto y a una verdad que plasma en la cárcel y que muchos llevaban en el instinto o la cenestesia sin atreverse hasta entonces a vociferarlo: "La raíz milenaria de Euzko y que Euzkadi es la patria de los vascos". A Sabino Arana Goiri le quedaba un año de vida, cuando lo del espontáneo telegrama, y fallecería de una dolencia autoinmune el 25 de noviembre de 1903. Hace 100 años justos.
Un siglo después siguen dando guerra su espectro y sus rudimentos identitarios. Alguien me comentaba una vez, en el transcurso de una tertulia, que el fenómeno catalán da miedo, mientras que el vasco cabrea al carpetovetónico crédulo cuya eucaristía es el telediario. Es el conjuro, o la conjura, que no cesa. Resulta engorroso desperdiciar saliva arguyendo que no se debe jamás, en ese ejercicio historicista y puntual que es el periodismo recto, proclamar arbitrariedades surgidas de otros tiempos, de testimonios de un mismo cariz, de crónicas interesadas. O de unas coyunturas específicas, en el caso del aranismo, que llevaban a la nación colectiva y arbitraria del post-carlismo a la decadencia, la decrepitud, la corrupción nauseabunda, la monarquía de baraja y el liberalismo meapilas que iba detrás del cura ora con un cirio, ora con una estaca. Imagen y proceso que hoy, pringue demagógico, se sigue tratando como noticia de actualidad retrospectiva (en lo que a Sabino Arana se refiere). Y ello, en un marco reiterado con el estribillo de que ya estamos en el siglo XXI. Sabino Arana y el PNV del XIX, también. Se suele asociar mecánicamente el nombre de Sabino, fundador del PNV-EAJ, merced a los medios de comunicación manipulables a dedo desde La Moncloa y a través de otras campañas de continuidad mediática y madrileñista, con el racismo excluyente. Nadie se para a pensar que Sabino Arana, en su fugaz pero dinámica existencia de 38 años, fue contemporáneo de la abolición de los Fueros tras el Pacto de Vergara que diera fin a una de las guerras civiles (y guerrillas) más sanguinarias de que noticia se tiene en Europa. La tercera carlistada, no les quepa duda, fue la otra hecatombe de 1936-39. Los gudaris vascos, en esas fechas, se mantienen fieles a la República, aun desde principios y programas políticamente enfrentados entre sí. Aguirre, lendakari entonces, se decanta por la legalidad vigente aun a sabiendas de que, si se vence al fascio, tendría que seguir luchando por un programa opuesto al síndrome de Rousseau de los progresistas a quienes apoya. Aguirre, por cierto, en su diario se interesa por los progresos que se vislumbran en la URSS leninista.
"Raza", de Francisco Franco
En la trinchera de enfrente, los que iban a rodar "Raza", guión de cine de Franco pasado por el filtro obediente de Sáenz de Heredia, seguían hablando del racismo de los vascos. Sin pararse a pensar que la vida del fundador del PNV discurrió en una época deprimida, de tumultos, latrocinios e ideología de café. Lo más significativo, que las tiendas hasta entonces llamadas "de coloniales" se cambiaban el rótulo y ponían "ultramarinos". Y que en lo más hondo del aranismo latía una negativa a ser español por decreto en una España tenebrosa, paupérrima y sin rumbo. Era el no al proyecto de un general Prim, progresista (y militar) que deseaba instalar en el trono vacante a un Hohenzollern, y de un Amadeo de Saboya pasmado y sin brújula que ni siquiera sabía castellano, todo ello en una Restauración de esperpento, en un sistema parademocrático y agusanado por el denostado pero inmune caciquismo que compraba votos a cambio de prebendas, canonjías y fueros incumplidos o desarraigados por la fuerza. Alguien tenía que decir lo que pensaban muchos vascos más allá de la leyenda que les atribuía un origen incierto y una lengua diabólica, sólo sincretizada con el romance a través de diversos neologismos añadidos por la técnica. Las anécdotas al respecto en la vida parlamentaria de Sabino Arana son regocijantes como todo hecho histórico y pretérito. Ante todo, era un raro que, elegido diputado, proclama en una ponencia que "se impongan onerosos arbitrios a los pianos mecánicos o de manubrio (los organillos) porque desvirtúan y envilecen el carácter de las romerías vascas". También llega a proponer que en los talleres de la cárcel de Larrinaga, que ha sido varias veces su involuntario hotel, "se separe a los detenidos que sepan euskera de los que hablan en castellano para evitar que aquéllos aprendan blasfemias". Sin duda alguna, se pueden argüir sus apreciaciones acerca de la feminidad de los andares majos del torero en contra de una estética de levantador de pedruscos que le era más grata. No trata el fundador de establecer superioridad: sólo distinción, aunque su concepto de ella pase por el feísmo.
Contra moriscos y sefardíes
Pero estábamos en lo del racismo, que en Sabino Arana constituye una fuga esencial de la España del luto y la legaña. Sólo defendió el líder hoy centenario las variadas vías de adquisición de una identidad presentida -aunque sólo fuese por los hábitos, la endogamia en un territorio de minifundio boscoso y con mayorazgos hembras para evitar que aquél se enajenase- y de espaldas, por ejemplo, al racismo de pura cepa que hablaba de los mambises de Cuba como de facinerosos degenerados y que sostenía en las dos últimas colonias a punto de estallar en insurgencia definitiva el natural y para entonces lógico racismo hostil, ése sí, contra el negro, el mulato, el saltoatrás, el cholo y los tagalos. El esclavismo o la servidumbre feudal a patadas sí que encarnaba un racismo consuetudinario, desde las capitales peninsulares, de los que, en menos de un siglo después, soñaron un Imperio esfumado e intangible y establecieron como dogma de fe la normativa de una raza española que, ésa sí, exógama, desparramada y diversa, jamás ha existido hasta los decretos de los Reyes Católicos. Emblema falangista, el antedicho matrimonio real, con su yugo y con sus flechas, que expulsó y humilló a sefardíes y musulmanes en masa; holocausto moral que aún no ha sido calibrado (pero lo haremos) en todas sus dimensiones. Sabino jamás empleó la palabra "Cruzada" o "cristiano viejo" para desterrar obreros e intelectuales o asentar dominios genocidas más allá de lo que para él era la Vizcaya aliada con Guipúzcoa, Araba, Nabarra, Behenabarra, Lapurdi y Zuberoa libremente confederadas. Pero no se le pasa una. Cierto que una vez aceptada la bicrucífera, y fundado el "Euzkeldun Batzokiya" (origen de los actuales 'batzokiak' , las casas del pueblo del PNV, bar incluido y no exclusivo) determinó este fundador las condiciones para ser socio.
"Son socios originarios los que gozan de 4 apellidos vascos; adoptados los que ostentan un apellido vasco entre los 4 primeros, y los otros 3 extranjeros de padres nacidos en Euskaria; y adictos los que sólo tienen dos apellidos vascos entre los 4 primeros y otro heredado de padres nacidos en el extranjero o quienes soportan cuatro apellidos extranjeros heredados de padres nacidos en los dominios vascos". Se ruega, de nuevo, situarse en el pellejo de la sociedad y entorno de hace más de un siglo. Hoy en día los orígenes no vinculan a nadie a la hora de afiliarse: sólo un sentimiento que brota comúnmente de una cierta labilidad emocional o de pedigrí, como apuntaremos 'ut infra'.
La bandera vasca
Sabino y su hermano Luis concibieron y ejecutaron la bandera vasca, la ikurriña, la cual por cierto ondea o se exhibe hoy en día en despachos y celebraciones que desean transcurrir en paz, y que ya nadie arranca ni patea ni denigra. Les cuento. Allá por el tardofranquismo eran frecuentes las inmolaciones de guardiaciviles enviados a descolgar una ikurriña ilegalizada que en ocasiones era un trapo-trampa. Iban a inaugurarse las fiestas patronales de cierto municipio costero cuyo comité de festejos decidió añadir al presupuesto de gastos la multa por colgar de la balconada una ikurriña en solitario. Cuando terminaban las fiestas, el teniente enviaba a un número con el papel de la denuncia, se le abonaba y se tenían las fiestas en paz. En su definición, Sabino explica la bicrucífera, en diseño innegablemente anglófilo, así: "La cruz blanca es el 'Jainkoa' del lema; la verde de San Andrés, del roble del escudo y de las leyes patrias y el vínculo telúrico de 'Lagi Zarra' con la batalla de Padura sobre el escudo en rojo". También se halla similitud con la enseña que se izaba en los buques del Consulado marítimo de Bilbao. Volviendo al telegrama dirigido a Roosevelt. El brevísimo manifiesto fue interceptado de inmediato por la autoridad competente cuyos sicarios enjaularon por enésima vez a un Sabino exhausto y somáticamente corroído, aunque incansable desde los 17 años. De la densa obra que dejó escrita, publicada, declarada en oratoria, concedida a otros periodistas (fue fundador, director, redactor-jefe, redactor y distribuidor simultáneo de al menos tres publicaciones cotidianas) he entresacado ese telegrama por lo que conlleva de elocuente.
Esclavitud en las Américas
Quienes repiten el sonsonete de que Sabino de Arana y Goiri fue una microespecie de protonazi no quieren recordar que en los tiempos de Espartero e incluso de Prim la clase burguesa no sólo española, sino criolla en las colonias que ya emancipaba en lo posible el libertador Bolívar (de tercera generación de una familia de emigrantes de Zenarruza, Bizkaia) la esclavitud era un hecho, y cuando se decide abolir ésta y hacer del siervo un obrero se le ata con los grillos de salarios de miseria que lo sujetan y oprimen más aún que el anterior estado doméstico. En estos tiempos que Arzalluz predice van a ser interesantes se acude aún al estéreo-Sabino como muestra de desdén hacia lo castellano. Sucede que, al contrario de muchos intelectuales de sus días, Sabino decía e imprimía lo que pensaba y además pensaba lo que imprimía.
Autodidacta enfermizo
Obligado el armador de buques a exiliarse en Iparralde (Euskadi continental), Luis y Sabino se educan en la institución San Luis Gonzaga y aquí Sabino recibe un primer impacto de marginación lingüística. La Fundación enseña en francés jacobino y el padre se ve obligado a pagar a un preceptor a domicilio. Dicho enseñante era un oficial carlista alavés. En la familia de Sabino ya no se hablaba euskera. Tendría que aprenderlo por sí mismo, e incluso mucha de su obra, esfuerzo minusvalorado por quienes hoy van de académicos porque les dan ya el pan mascado, se refiere a la filología éuskara. Activista agotado, pero firme, como les sucede a todos los líderes carismáticos, casi toda su obra es periodística, oratoria, conspirante y radical. Impregnada de tremendismo decimonónico y de continua clandestinidad obligada por los regímenes llamados liberales, de tan lamentable memoria (léase cualquier periódico de hoy). El 3 de julio de 1893, Sabino pronuncia en el caserío de Larrazabal un discurso que marca las pautas del independentismo vasco de entonces. Ataca a los partidos sucursalistas ("españolistas"), a la "extranjera dominación de Bizcaya, nuestra Patria" y adopta el lema pagano de JEL, siglas de "Jainkoa eta Lagi-Zarra" (El Señor de lo Alto y las Leyes Viejas). De ahí que a los nacionalistas de hoy se les siga llamando 'jelkideak' . Fue Sabino el último y el más frágil de las ocho criaturas que Arana Ansótegui y Pascuala Goiri Acha trajeron al mundo, y su salud quebrantada impondría su signo: la prisa. Intuía probablemente que iba a durar poco y su breve paso por la vida le movió a intensificar, quizás de modo inconscientemente autodestructivo, sus doctrinas y publicaciones. Pasó por una tisis infantil, por una ictericia y finalmente por el síndrome de Addison.
Romanticismo bilbaino
Había nacido en Abando, hoy centro de Bilbao, entonces anteiglesia anexa de la villa industrial, durante el climax de un romanticismo testarudo, proteico, tecnológicamente efervescente, laboralmente catastrófico y sutilmente cursi. Es necesario instalarse en el ámbito global para glosar su persona al menos por respeto a lo que dejó sembrado, y lo intento en este breve texto, ahora que su cadáver aquejado de la citada enfermedad de Addison (fracaso de las suprarrenales por proceso tuberculoso) cumple un siglo bajo el mismo signo de la maledicencia, el descoloque histórico y entorno falseado que le movió a tirar la toalla por entonces. Vivimos idéntico trance de bronca y, como suelo repetir a quienes quieran escucharme, de fraude intelectual que confunde la yesca con la hoguera.
Evolución cultural
Resulta a veces muy sano reflexionar acerca de la relatividad de las civilizaciones, y del prurito vanidoso jamás investigado por Freud de creernos posesores de las verdades políticas definitivas, sin pararnos a meditar lo que pensarán de nosotros los homínidos del 3003. Son las personas las que van creando y puliendo los partidos, no los partidos a las personas, y si esto último sucede la psicología propia se resiente, y me imagino que muy a nuestro pesar más que seguir la evolución de Darwin, otro maldito, nos limitamos como sociedad a envejecer. Nadie tiene en cuenta, tampoco, la auténtica ecolución, la cultural.
Fuera de la Ley
Más adelante: "Para el anarquismo que asesinó a Cánovas hay leyes especiales. Para nosotros no hay ley, sólo el capricho del Gobierno dictador". El enigma histórico, que ningún historiador remata, es el contradictorio pero para él nítido mensaje que deja desconcertados a todos sus seguidores y epónimos, y cuya clave aparentemente sólo comprendería su hermano Luis (Koldobika, en metátesis lingüística del euskera araniano: de [ (K)lodobik-Lodovico- Clovis el héroe franco-Cluis-Luis ). Sigue su testamento: "No hay que aprovechar las energías que una juventud noble y generosa derrocha en esta patriótica campaña... No... Ahora, a fundar el partido españolista y a explotar a España". No le falta coherencia. Mucho ha entregado
Alegatos obreristas
Es posible que se haya llegado a eso, más claro, agua, y que pese a esa intención de convivencia que hoy resucita Ibarretxe, y por la cual quieren agradecerle los servicios prestados, incluido un proceso pendiente por parlamentar con bandera blanca, hablo en 2008, lo más fácil consista en perdurar en poltronas y columnas jónicas de una prensa acomodaticia a base de seguir las consignas de Aznar para una Ley d´Hondt que no desenfoque la foto. Nadie, que yo sepa, ajeno a los herederos legítimos del sabinismo evolucionado, ése sí, hacia una democracia cristiana, se ha parado a analizar con rigor la obra de Sabino, y sus reflexiones laborales, que tanto daño hacían a quienes, subrayo, vivían del caciquismo y la peonada rebañega. "El pobre es explotado y tratado como bestia por industriales, mineros, comerciantes y propietarios (..) Habéis perdido las elecciones (el PSOE) porque el oro corrompe al individuo y lo aleja de la tradición espiritual, Jainkoa eta Lagi Zarrak, de los vizcaínos (..) Los capitalistas de Europa han traído la mano de obra extranjera y con ella la blasfemia, el crimen y el librepensamiento (..) Nunca hemos visto desplegar la fuerza pública contra los capitalistas obstinados en sostener los beneficios: siempre y únicamente contra los obreros que piden los suyos". Y, para pasto de aquella izquierda dormida que sólo conserva el anticlericalismo como marchamo, esta otra apreciación: "Los pobres y los proletarios lo son porque no saben sustraerse a los vicios". El lumpen, más bien. Hoy se dicen cosas similares en campañas públicas contra drogas que incluyen al tabaco. Otra perla: "Pobre clase obrera apartada de Cristo, pobre y obrero. ¿Quién sino la clase directora de la sociedad, la del capital, es culpable de los extravíos de la clase inferior?".
Entidad e identidad
Hoy, ahora, mañana, y va para largo, el vocablo 'nacionalista' se ha desaforado. No es la primera vez. Ya los joseantonianos afirmaban a través de sus núcleos de propaganda imperial y de noventaiochismo decadente y lacrimoso que "los vascos separatistas se creen una raza superior". No existe tal cosa. Es decir, residir en Euskal Herria es un continuo renuncio al tedio, créanlo. Y una continua incoherencia entre entidad e identidad. Se impugna, desde la irracionalidad de defender la ignorancia, no el despliegue de facultades intelectivas, que los vascos deseen consolidar y difundir su idioma. El cual, como cualquier académico de Euskaltzaindia ratificará, nada tiene que ver con los rudimentos prehistóricos que se inventó Oteiza, ni con los esfuerzos filológicos del propio Sabino como autodidacta errático, pero con una causa: recobrar algo que su madre ya no le pudo transmitir porque la Enciclopedia centralista lo había enmendado y suprimido. El afán de Arana es una recuperación y búsqueda de idiosincrasias propia de todo colectivo que se pregunte qué diablos hace en esta feria planetaria. Así, como todo hipocondriaco , desarrolla sus tesis e hipótesis (sobre todo éstas) en un avance
Añádase a todo este contexto que a Sabino lo llevan a estudiar a Barcelona, muy joven, estancia que en él influye a través del secesionismo tradicionalista del burgués catalán de entonces, en un fin de siglo donde esa palabra hoy perversa, nacionalismo, se ha implantado como opción interclasista. Fruto del romanticismo ferruginoso y mecanicista de finales del XIX, el nacionalismo siempre tuvo más que ver con la sublimación del entorno y el folklore hasta que se pervierte la palabra y se persigue política y judicialmente su mero planteamiento. Resulta curioso que los periodos considerados más apegados a la 'póiesis' o creación idealista, pongamos el romanticismo alemán, el "Stürm und Drang", al alejar a la ciencia de la obligación de ser además metafísica consigan que ésta se centre más en su labor de creatividad material, lógica, fructífera. "Frankenstein o el Nuevo Prometeo", de Mary Wollstonecraft, hija, ejemplfica esta cara jánica de metafísica y sabio loco que hace poemas con ecuaciones bioquímicas.
El vulgo necesita de un pedigrí, ya que aquello que llamamos 'sapiens' no es más que un primate que sólo se diferencia de las ramas antropoides en que no sabe lo que es y pugna por hallarse a sí mismo. Y cuando se halla, se espanta. De ahí a los partidos políticos que nos afligen, y que cada día más se asemejan a la época de la compra del voto en España contra la cual Sabino Arana se pronunció. Por hablar sólo de los federalistas, socialistas rebotados y ecuménicos de última hora, y de los que en su día se integraron en el rojoseparatismo de los 1970. Que tan sandios éramos como los de la heráldica.
Suspenso en euskera
De escuela peripatética, discutíamos en asambleas y largos paseos clandestinos por la Alameda a ver quién era más comunista de los dos o tres, que cuatro ya significaba para los picoletos reunión ilegal. En los años del aranismo vivo, y sobre todo del superviviente en la persona de Luis Arana, hermano mayor y mucho más radical en sus planteamientos ideológicos que el benjamín endeble de salud pero terco en sentimentalismo; en esos tiempos Sabino Arana coincidió con Miguel de Unamuno en unas oposiciones a la cátedra de euskera en el Instituto de Bilbao, a cargo de la Diputación. Sabino, hijo de un romanticismo que en su Euzkadi ( con 'z', letra de discordia al creer él que derivaba de 'eguzkia', el Sol venerado por los aborígenes de su Bilbao mítico) sacó menos votos que Unamuno. Sacó un cero, vaya. La cátedra se la adjudicó el presbítero Azkue.
Frente a toda suerte de reconversiones, exportaciones y franquicias gracias al hierro fundido de la margen izquierda, y cuya sinfonía rural se extingue, Sabino es fruto de sus días. Su matrimonio con una mujer de caserío le desengañó en cuanto a todas sus quimeras vascas de lo pastoril. Todo lo nemoroso huele a ximaurra, a estiércol. La aldea jamás se compromete, es marrullera y suspicaz además de apostar a ganador sin importarle que esté amañado el partido, y bien lo saben los leninistas.
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Hay a quien irrita que este blog siga cauces no euclidianos. Cauces que ningún cibernauta debería juzgar como capricho. Si una cierta juventud ha optado por la involución lingüística, allá ella y que no le pase nada cuando madure. Debe ser consciente, quien de blogger ejerza, de que el planeta Tierra, Geos, dejó de ser plano hace mucho. De que no hay norte, sur, mañana, noche en el Universo. Meras convenciones. De que el tiempo es elástico como una canica rodando sobre una hamaca jamaicana. Tanto, que el ahoramismismo resulta estéril. Siempre habrá un factor que nos desmienta. Que nos obligue a lo de Penélope (el ligue de Ulises, me refiero, no a la pija). Desde aquello de una hora menos en Canarias, cosas del Imperio, se regresa erróneamente al planisferio informático. Nada es instantáneo, todo muta.
Esa bloguera ministra que augura en ademán resuelto que va a acabar con la violencia machista sujetando a sospecha a todos los varones que hagan mal la compra, la colada o el orden de los armarios, mantiene una weblog unívoca. Dadas las características de su despacho, le está vedada la autocrítica o revisión, la moviola recapacitante; y hasta el momento nada ha dicho de la igualdad mujer-varón; sólo varón-mujer. Nuance. Tendrá adversarios, Bibiana Aído, en quienes perciban en ella, como hasta ahora, represalia y ley de Lynch contra quien no ha hecho nada. Que relea "La p... respectueuse", de Sartre: "¡Si no ha hecho nada!" "Un negro siempre ha hecho algo". Un varón siempre habrá hecho algo. Comprar otra marca de detergente, por propia iniciativa. Tendrá en contra a quienes crecieron en educación mixta, en quienes padecieron el 1968 vasco, en quienes no precisan de leyes ni papeleos y siempre se complementaron de forma espontánea. Está fomentando la enemiga entre sexos en lugar de perseguir a delincuentes y dejar en paz -- y dejar que les dejen en paz -- a quienes no delinquieron nunca en la materia que dirige. Para colmo, nuestros impuestos, se luzca braga azul o rosa, abonan su sueldo y regalías en un destino absolutamente inútil existiendo como existen Ministerios y Consejerías de Justicia. ¿Un Ministerio de la Excepción?
Nos recuerda esta Cartera de Igualdad, tristemente, a quienes en EUN trataron de exterminar el virus inconsútil del alcoholismo con la Ley Seca, teniendo a un paso Canadá. Y a sabiendas de que las mafias italiana, irlandesa y judía, más la 'Ndraghetta y la Camorra, ya tenían prevista una flota de cargueros con vinos y licores hasta los topes para iniciar el bísnes del 'speakeasy' y la cerveza destilada en la bañera. Se quiso proclamar la Abstinencia como Aído y quien la controla y manda -- un varón, un tal Rodríguez -- pretende instaurar la Igualdad por decreto-ley. Cuidado, que un ascenso siempre conlleva una manipulación. Ante todo, se la buscó moderna, cool y posh. Soy bloguera en tierra-plana. No enmiendo, no corrijo, no contemplo otras épocas de comunas bisexuales, trisexuales, cuadrisexuales, en las que no fue necesaria la doctrina de lo obvio con tal de que las marujas siguiesen mirando la tele afín y fuesen a votar PSOE. Ninguna de mis bellas, hoy maduras amantes, fue jamás maruja.
La demagogia, en aquellas témporas, 1968, no penetraba a la juventud. Nos buscábamos la vida en libertad mutua y el adulto, hablo de nuestros 20-25 años, era el enemigo. De uniforme, más.
Las chavalas, no lo neguemos, tendían más a la escrupulosis medioambiental del chabolo y a pasar el mocho -- u obligar a pasarlo -- más de lo común y necesario. Cúlpese a las madres marsupiales, de las que habían huido, cumplidos los 21, en liberación no dirigida ni delegada en el Poder establecido.
¿Qué decía? Ah, sí, las comunas con póster de Ho Chi Minh. Ikurriña, gora Euskadi, Carrero voló, auupp!! Y esa copla tan sabia: "Bainan horrela, etzen gehiago txoria izango/ eta nik txoria nuben maite". Al final, regresemos a la comuna, la higiene agradecía los aromas a cuchol y salfumán. Era incluso afrodisiaco. Y la basura la bajaba quien primero bajaba a la calle. Lógico.
de la Conducta del Zángano en la Colmena de la Reina, no me antipatiza por ser mujer, ni por su sonrisa y actitud policiales -- estamos en la era de la imagen, cúidela, que cae mal --; ni por su juventud, ni por su actitud Carmen de Merimée (que era vascogitana) ni por su pose o énfasis de bloguera, que concede pedigrí y hay que lograr que vote la juventud, y más mujeres. Igual hasta se apunta a escribir "wuapa" y "k me dices". No; tampoco por su flamencología militante. Me gusta el flamenco, la guitarra flamenca, el cante jondo, la saeta gitana del Sacromonte.
No. Ocurre que Bibiana es del PSOE, sección alevines. Y , como tal, prometa o jure qué más da si luego se va a regir por contextos imponderables y obligada a disciplinarse con los prejuicios fundamentales de un grupo político. Grupo que no es partido, ni socialista, ni obrero, ni español (siguen existiendo bases militares, aeródromos logísticos USAF e intereses de la Westinghouse en la Piel de Toro, no estar en Irak es sólo tácticamente relativo). Grupo donde ahora figuran las damas y dominan con gentileza de asesores los varones.
Hacerle la cama a Ibarretxe
Para mantenerse como bloque, se está viendo, el PSOE, pobre Pablo Iglesias, ay de Largo Caballero, ha de mostrarse profundamente antivasco, debe ayudar mediante su Prensa del Movimiento a hacerle la cama a Ibarretxe, además de juzgarle en Tribunal. Lo peor, tiene por encima a un Poder Judicial que para pasmo de quienes piensan que justicia equivale a equidad, está dominado por togas conservadoras y donde el PP manda más que el PSOE pese a haber ¿perdido? las elecciones. O sea, que no calibran ni juzgan, sus señorías, sino que prejuzgan por inclinaciones, puede que instintos ideológicos. O atávicos. Más o menos, que el Aranzadi de sus despachos es de cartón-piedra, como en los decorados de los platós. Resulta que los hay, en el Poder Judicial, de izquierdas moderadas; y los hay democristianos con algún socialdemócrata a ratos. Y radicalmente conservadores de cuando Jovellanos. No es serio. Un cura ateo no debe decir misa. Si es más cierto, como dicen en su jerga, esto de las tendencias, se llama tongo. O tal vez llevemos muchos lustros siendo ingenuos. O va a resultar, como cuando Arana envió su telegrama a Roosevelt, que aquí se hace jurisprudencia todos los días.
Uno siempre pensó, Thomas Paine en mano, otro soñador, que quien imparte dicha justicia
debe sublimar sus liberalismos o derechonas al tocar un sumario. Al igual que los árbitros, a quienes no pueden negárseles preferencias e incluso hooliganismos íntimos, al vestir la trencilla deben pitar penalti si lo es, y no escatimar tarjeta roja a su defensa central predilecto si merecida la tiene por entrar con los tacos por delante. Amén de consultar a los linieres, que para algo están. Vamos, que si se produjese hoy idéntica anécdota a la que esta conmemoración de Sabino Arana se refiere, la del cablegrama, el líder del PNV termina en la Audiencia Nacional. Fijo.
Elías Amézaga Urlezaga
Este blog, desde 2003, se comprometió a ser un borrador continuo, como lo es el conocimiento humano inteligente. Nunca la certeza, si se da, es monocarril. Más aún, nunca la certeza es cierta ni conclusa. Me pongo a él, al weblog, consciente de que no soy inmune al error. Cuando parecía finalizada desde hace cinco años, 2003, esta entrega acerca de Sabino Arana, fallece sin desfallecer Elías Amézaga Urlezaga y viene en mi ayuda desde las baldas donde un libro suyo, "Sabin", autoeditado por racanería y estrechez de miras de los editores al uso, ilustra lo que se ha contado.
Sabido es que los restos de Sabino Arana fueron zarandeados de aquí para allá, cosa de que la Cruzada de Franco no los profanase. Algo más creíble que esas leyendas de que se escondían vírgenes de aldea para que los moriscos (en el Corán se cree en la Virgen y en Jesús y Moisés) no las escarnecieran. Y luego venía el autista del lugar y hallaba la imagen en un zarzal, y la escultura le decía que quería que le hiciesen una ermita tardorrománica o mudéjar.
Más que conocido por el que desee conocer, es que las tropas fascistas arrojaron al Nervión
la casa de Sabino Arana, la Sabin Etxea. Se hizo piedra a piedra al irrumpir -- Conde de Motrico al frente -- los fachas en Bilbao. Sólo deseo poner en conocimiento de la bloguera ministra, en su condición de andaluza, este documento que se guardaba en la Torre de Getxo donde Elías Amezaga Urlezaga escribía sin descanso y como represalia justa contra quienes por excéntrico le tenían. Escribía blocs de papel dispersos, anacrónicos en el sentido filológico del término. Sumaba y restaba datos. Y paso a transcribir la carta hallada, confirmada como auténtica. Textual.
Cartas comprometedoras
Elías Amézaga, a quien no haré la necrológica, es personaje con larguísimo eco existencial que ha de rebotar; es de esos amigos con quienes uno se lleva bien porque no es necesario, al contrario que en los matrimonios hoy teledirigidos desde Moncloa, compartir techo y presencia para convivir. Elías Amézaga recibe un buen día una de esas cartas sorpresivas. Resumo: "... ponga sus cinco sentidos escuchándome. En el box del establecimiento termal de Vichy, número 154, cerrado y lacrado se depositó un manojo de cartas a nombre de don Antonio Ramírez
porque su autor no quería que se perdieran y este señor era de su máxima confianza. Cartas comprometedoras. Estoy próximo al fin. Y paso a transmitirle mi deseo. Que no se pierdan. Que su contenido se transmita a la posteridad..."
Amézaga se pone en camino. "Viajaré a Vichy. Me ilusiona. Con mis libros, mi grabadora, mi máquina de escribir y la de fotos (...) Billete, tren, noche en vela, madrugada en la estación francesa. El Amigo, cuyo nombre oculto, a esperarme. Nada más verme: '¡Inéditas! ¿Te das cuenta? ¡Y de un gran personaje! Abre los oídos. Nada menos que de Sabin Arana Goiri'.
"Penetramos en el buzón. Cartas y un álbum con fotos amarillas por donde posó su pátina
el tiempo. ¡Qué emoción, qué sensación de que vamos a desvelar el secreto del mundo! Nos informamos en el Sanatorio. Este enfermo de la vejiga [el depositario del box,se refiere: Sabino Arana padecía el síndrome de Addison, ya se indicó, sin aclarar que se trata de una patología de las suprarrenales considerada autoinmune, y que en sus días era mortal de necesidad, de ahí su estancia en Vichy] acudía por temporadas al Sanatorio y coincidió en 1902 con Arana.
Así, Antonio Ramírez, andaluz, de profesión abogado, ganó el afecto del Fundador. Hasta se compenetró con sus ideas políticas, con su concepción del mundo. Declaró que el País Vasco ayudó siempre a España en todas sus guerras, prestándole naves, hombres y dinero para que conservara su independencia. Una vez informado por Arana de la situación, comentó: 'España no puede fundamentar su conducta para quitaros lo que tanto queréis, más que en el derecho de la fuerza...¡Odioso y repulsivo derecho!' Se cuenta que Sabin le abrazó y le dijo: "Es usted el mejor de los españoles que conocí". Y Ramírez: "Si yo fuera vasco, sería nacionalista".
Recordando a Sung Tse
Cierto, cabe por medio la exaltación emotiva de dos personas que se han conocido mermadas
en lo psíquico y físico, acorraladas por los límites de la ciencia médica de su tiempo y tratando
de prolongar por inercia sus vidas. Equivalen a dos cancerosos en el Centro Sinaí. Pero el libro de Amézaga, "Sabin", merece ser leído detenidamente por todo intelectual de miras abiertas y ajeno a estereotipos idiotas. Sabemos en Euskal Herria que no toda Andalucía está poblada de bailaores, tonadilleras, toreros o marbelleses. Que no todos ellos son guardiaciviles. Que Lola Flores era un genio y que leía a Zubiri. Por sólo citar una. Mírese en ella Bibiana la ilustre bloguera.
Sé a ciencia cierta, otrosí, que allá por 1976 el "Partido" de Euzkadi en JEL vio aumentar sus filas de forma torrencial y permitió que cohortes de trepas, outsiders y desaprensivos las engrosaran. (Como el PSOE). Pero empecinarse en extraer de la obra de Arana Goiri, limitada por el tiempo de vida, por su juventud y por las contingencias intersticiales de una política que nos es ajena porque lo que no se vive siempre será incógnito, tampoco es de recibo.
No niego que se trata de una anécdota en unas circunstancias delicadas, agregada a otra anécdota. Anécdotas que hacen historia y, sobre todo, antropología. Pero todo su epistolario (excluido por cierto de un evento muy euskadikoezkérrico celebrado hace poco y dedicado al ejercicio postal como ejemplar y amenazado, qué disparate reaccionario, por el correo electrónico) revela otra imagen de un Arana moribundo y convencido, afortunadamente, de que el insulto no conlleva daño para la propia dignidad. Y esto no es de Jaun-Goikoa, sino de Sung Tse. ¿Sabe la bloguera con Cartera quién fue Sung Tse? Lo dudo. Y no vale mirarlo en Google.
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